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Al salir impetuosamente de una cueva donde estaban cobijados

Mirad el susto que estos jabalíes dan a unos perros

La paciencia tiene un límite, y parece que en el caso de los jabalíes de este vídeo, ese límite lo han sobrepasado unos perros de caza con tanto ladrido y tanto acoso frente a la cueva en la que estaban resguardados.

Hay que reconocer que, además de vientos, patas, vista, coraje, etc., una de las mejores armas con que cuentan los perros de caza en el monte son sus ladridos, latidos, gruñidos..., los cuales, así como informar a los cazadores de lo que está ocurriendo en todo momento, tienen un fuerte componente intimidatorio ante las especies cinegéticas.

El jabalí, que sabe que el perro es uno de sus peores enemigos naturales, trata de poner tierra de por medio al menor indicio de su presencia en las inmediciones, salvo algunos grandes machos, esos macarenos o navajeros que confían plenamente en su fortaleza y defensas y no dudan en hacer frente a cualquier amenaza canina.

Jabalíes tras los perros, después de abandonar la cueva.

Pues bien, en el vídeo bajo estas líneas, compartido en Facebook por Álvaro Montes Mendieta, podemos ver cómo unos perros (parecen ser dos podencos y un mastín, que podrían formar parte de una rehala), frente a unas grandes piedras en las que se adivina una cueva u oquedad de buen tamaño, ladran con insistencia mientras se mueven nerviosamente.  

Sin embargo, a pesar de la presión e intimidación por los ladridos, no es hasta que uno de los perros canela se asoma a la boca del agujero que los ocupantes del mismo, dos guarros de mediano tamaño, salen como reactores tras los canes, los cuales, sobre todo el de capa blanca, se llevan un buen susto por lo inesperado de la acometida.

No obstante, mientras uno de los cochinos retorna a la seguridad de la cueva al poco de salir, el otro, que persigue más metros a los perros, no tarda en pasar de perseguidor a perseguido porque los canes terminan por recuperarse de la sorpresa e incluso el canela llega a morder al jabalí, que tiene que poner pies en polvorosa.