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EL EJEMPLO DE CAZADOR CONSERVACIONISTA

Miguel Delibes, a punto de cumplir un siglo del “cazador de cuadrilla familiar”

Se acerca el centenario del nacimiento de Miguel Delibes, una de las figuras más importantes y emblemáticas de la caza en España, que sentó un precedente como cazador naturalista.
Miguel Delibes enseñando a cazar a su nieto Germán, en 1977. Miguel Delibes enseñando a cazar a su nieto Germán, en 1977.

Se podrían escribir enciclopedias sobre Miguel Delibes y aún así, se quedaría corto para todo lo que se podría decir de él. Amante del campo, naturalista por vocación y cazador ejemplar, fue, es y será siempre uno de los nombres indudablemente ligados a la historia de la venatoria de España. En 2020 se cumple un centenario desde su nacimiento y están previstos varios acontecimientos culturales en su nombre. 

Su hijo y también icono del mundo de la caza, por su ejemplaridad como conservacionista y cazador, le dedica unas palabras que conmoverán a todos aquellos que entiendan este noble y ancestral arte, como un legado familiar que cobra sentido al compartirlo de generación en generación. 

El amante de la patirroja

Dentro de su innata faceta naturalista, la caza fue sin duda la actividad que más apasionó a mi padre. Le recuerdo muy cazador desde que tuve uso de razón hasta que su capacidad física se lo impidió, sin faltar un solo domingo. Creo que solamente tuvo un par de meses de baja tras una fractura de peroné, que se produjo al resbalar sobre hielo cazando con un temporal de casi veinte grados bajo cero. 

Miguel Delibes

Fue un cazador esencialmente de cuadrilla familiar, de la que prácticamente nunca se separó. La especie predominante en su vida fue la perdiz roja, siendo un ferviente admirador y defensor de nuestra patirroja. En segundo orden estaba la codorniz, cuya caza también practicó asiduamente. Raras veces formábamos a perros de calidad, ya que nuestra técnica de cazar la perdiz, en terrenos muy abiertos y a gran velocidad, daba lugar a que apenas les prestáramos atención y les diéramos tiempo a desarrollar su trabajo. 

Mi padre valoraba extraordinariamente el botín de caza que llevaba a casa, siempre tras un riguroso sorteo. La caza en mano es una estrategia de grupo y nuestra cuadrilla siempre dividió las piezas equitativamente entre los partícipes. Posteriormente mi madre hacía los honores a una carne tan preciada, de modo que a los siete hermanos nos entusiasma comer caza

Un ejemplo para el futuro 

Miguel Delibes

Era un atleta consumado que todos los domingos cazaba de sol a sol, tras una pausa de no más de una hora para comer. De niños nos desesperaba ver que, cuando ya agotados a última hora veíamos el coche, nuestro padre nos hacía dar la última vuelta a la ladera... porque habían revolado algunas perdices. Fue un extraordinario tirador. De los mejores que he visto. Aseguraba mucho y tenía un porcentaje de aciertos muy alto. El último día de caza de su vida tiró cuatro codornices a muestra y bajó dos. Al fallar la segunda, le entregó la escopeta a mi hermano, desolado. Siempre fue un cazador respetuoso y cumplidor estricto de las normas, lo que confío en que sea imitado por todos los cazadores del futuro”.