Pasar al contenido principal
con 12 puntas

Le dan los precintos y la misma tarde caza el corzo de su vida

Es la historia de un joven cazador que ha conseguido abatir un descomunal corzo, la primera tarde tras recibir los precintos después del parón por la crisis sanitaria del coronavirus.
El sensacional corzo en un primer plano. / Fotografías: Cazavisión El sensacional corzo en un primer plano. / Fotografías: Cazavisión

La suma de suerte y paciencia han dado sus frutos para un joven cazador español, que ha preferido mantenerse en el anonimato, pero que ha querido compartir en exclusiva con Cazavisión el soberbio corzo que consiguió abatir la tarde de ayer, lunes 1 de junio de 2020, tras llevar un mes viéndolo en su coto y recibir los precintos esa misma mañana. Se nos ocurren pocos inicios mejores para una temporada corcera truncada por el destino y la fatalidad de la crisis sanitaria que nos ha tocado vivir.

corzo 12 puntas

El primer día que en su provincia pasaron a la fase 1, este gran apasionado de la venatoria comenzó a acudir a diario a su coto y “de camino a ver los comederos, me lo crucé en una de las siembras”. Armado con unos prismáticos, pudo verlo y “me pareció bastante gordo, pero no me di cuenta del trasto que era”. Desde entonces, logró verlo en varias ocasiones y a los dos días, “volví a ir con el catalejo”. Acudía regularmente con el temor de que desapareciera, ya que “nunca antes había visto ese corzo en el coto”. 

corzo 12 puntas

En otra de sus tardes de espera a ver si lo veía, “me salió el corzo como a 100 metros, que le pude hasta grabar en vídeo y le conté unas 11 puntas, aunque luego ha resultado tener 12”. Y así se ha pasado un mes entero, armado con catalejo y paciencia, en el que ha conseguido verle “unas 4 o 5 veces, ya que siempre hacía el mismo recorrido, por el borde de unas siembras donde hay mucha humedad y bastantes zarzas”. 

corzo 12 puntas

El colapso administrativo de la “vuelta a la normalidad”, ha hecho que tuviera que esperar hasta ayer, 1 de junio, para recibir finalmente los ansiados precintos y la espera desde luego, que ha brindado su recompensa. “Ayer cuando me dieron los precintos me coloqué en el sitio que tenía elegido, a una distancia de tiro de unos 100 o 150 metros dependiendo de por dónde saliera”. 

corzo 12 puntas

La suerte estuvo de su lado y a las 9:15 “le vi salir haciendo su recorrido habitual”. En ese momento “se me puso el corazón como una patata, de eso que lo notas palpitar en los oídos, pero hubo un momento que me acojoné, porque se iba tapando todo el rato con las zarzas y no se me ponía a tiro. Al final me tuve que mover de sitio para buscar un tiro mejor, calculando mas o menos la querencia que llevaba y me coloqué apuntando al claro en el que iba a salir. Me tumbé con el trípode y esperé. En cuanto salió al claro disparé y allí quedó. Todavía no me lo creo, es el corzo de mi vida”.