Pasar al contenido principal
Durante una jornada en mano en Jaén

Inolvidable: caza un jabalí con un descomunal colmillo de más de 32 centímetros

Álvaro Manzaneda ha sido el afortunado cazador que ha logrado abatir un jabalí que él mismo ha catalogado como único. Este aficionado jienense nos ha contado todos los detalles sobre el singular ejemplar.
Jabali colmillo Jaén A la izquierda, detalle del colmillo del jabalí. A la derecha, Álvaro (de rodillas) tras abatir el guarro.

La jornada que narramos tuvo lugar el pasado domingo 20 de octubre. Álvaro, junto a sus compañeros, salió al monte a primera hora de la mañana. El sábado anterior también había estado cazando aunque todos los guarros se escaparon. Este día el desenlace sería otro muy distinto.

La cuadrilla batía una mancha del coto de Santa Teresa, en Beas de Segura. En este acotado ubicado en la Sierra de Segura, provincia de Jaén, se practica la caza en mano. Tal y como explica Álvaro a Cazavisión, según la normativa pueden salir 8 armas y 16 perros. Así fue.

“Lo llamamos el día de corte”, explica el joven. Cazadores y perreros se dividieron en grupos y dieron una vuelta por el terreno y los caminos para analizar si los jabalíes podían estar encamados. Era un día lluvioso que obligó a los cazadores a refugiarse un rato del agua.

A eso de las 11 de la mañana comienza la hora de la vedad. Con las posturas ya preparadas, sueltan a los perros por la mancha. Según Álvaro, ellos trabajan con podencos andaluces y campaneros, además de algún sabueso Azul de Gascuña. Habían pasado unos 15 o 20 minutos cuando dieron con el jabalí. 

 

​​​​​​​​Jabali colmillo Jaén

Nuestro protagonista escuchó por la emisora que los perros andaban picados. A su vez, varios compañeros cortaban por otra parte para evitar la huida del cochino. El acoso de los perros obligaba al jabalí a moverse. “Tras una carrera de 200 metros volvió a acostar”, nos explica. Después de un breve enzarzamiento entre perros y jabalí, el animal acabó dirigiéndose cerca de la postura donde estaba Álvaro.

Un compañero suyo localizó primera el guarro. “¡Un gorrinaco!”, le avisa el colega, que realiza un tiro pero falla. Es entonces cuando Álvaro divisa al jabalí galopando a unos 70 metros. Fue precisamente el tiro del compañero lo que hizo cambiar de rumbo al jabalí, que se dirigía ahora a la dirección del aficionado jienense. 

En cuanto tuvo la oportunidad, Álvaro apretó el gatillo. “El tiro fue mortal”, nos cuenta. Con un disparo en la cepa de la oreja, el jabalí quedó secó y se frenó en una mata. De ello fue testigo el equipo que el cazador utilizó. Un rifle Browning FN Safari del 30-06 con munición Geco Express de 165 grains.

Llega la sorpresa

Desde la distancia, afirma que “vio blanquear algo”, pero en ningún caso se imaginaba la boca que tendría el jabalí. Al momento llegó un perro y se metió en la mata donde yacía el cuerpo. Álvaro vio que el animal se asustó y temía que el guarro siguiera vivo y le hubiera dado algún “achuchón”. Entonces bajo corriendo y confirmó que el suido no se movía.

Estaba tumbado del lado del colmillo en espiral y solo se veía el normal. Cuando le dio la vuelta es cuando se llevó la gran sorpresa. Un colmillo en espiral de 32 centímetros y medio de largo, 18 de ellos a la vista. El normal medía 22 centímetros y tenía 9 fuera.

 

Jabali colmillo Jaén

Como él mismo nos ha reconocido, jamás olvidará este abate. “Siempre lo he visto en Facebook y en las páginas web. Te preguntas que a ver si algún día cazas un jabalí así, pero nunca te esperas que te va a llegar el momento”, nos cuenta Álvaro.

En sus palabras y entonación puede captarse la emoción que le embargó tras darle la vuelta al cochino. Reconoce que no es el colmillo más perfecto que ha visto ni el más bonito, pero no cabe ninguna duda que se trata de un trofeo “único, tiene una belleza diferente”.

Jabali colmillo Jaen

Álvaro hace sus pinitos con la taxidermia porque cree que así “la comunión con el animal es la más cercana”. Él mismo sacó el colmillo de la encía y, en un principio, no se imaginaba esas dimensiones. 

Al observarlo, la gente del pueblo decía que le faltaba la amoladera porque se había enganchado con un lazo. No obstante, comprobó que no se debía a este motivo. Al cortar la encía, notó que salió supuración de una zona y llegó a la conclusión que, en algún momento, había recibido un tiro que le arrancó el hueso de donde debía nacer la amoladera.

Nos explica el motivo por el cual ha sacado las defensas y no las ha disecado junto con la cabeza del animal: “tenía claro que prefería poner los colmillos en una tablilla y observarlo, que disecarlo y no ver la parte que guarda dentro”.

Un gran inicio de temporada

Para Álvaro, sin duda, el inicio de la campaña está siendo sensacional. Además del jabalí de esta historia, el joven ha cazado otros dos guarros, también en mano. Teniendo en cuenta que en Andalucía llevan saliendo al monte solo dos fines de semana, poco más se puede pedir. Y más tratándose de esta modalidad. Él mismo lo confirma: “me dice mi tío Joaquín, que tiene 56 años y lleva desde los 16 cazando con su abuelo, que cazar tantos animales en tan pocos días te pasa una vez en la vida”.

No resulta fácil lograr estos resultados en la caza en mano, ya que es difícil cerrar bien las posturas y los jabalíes dan largas con facilidad. “Muchos días te puedes ir de vacío”, explica el joven aficionado. Como hemos señalado al inicio de estas líneas, el día anterior a esta batida, todos los jabalíes se escaparon. 

 

Jabali colmillo Jaén

Pero también en su coto, el de Beas, el arranque de la temporada ha sido para enmarcar. En la zona hay mucha caza y, especialmente jabalíes. Dos fines de semana han bastado para abatir en mano alrededor de una veintena de guarros.

Veremos si en lo que resta de temporada, Álvaro vuelve a tener la suerte de hacerse con algún marrano de esta categoría. Por el momento, este animal será para él inolvidable.