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Y la espectacular belleza de estos animales emitiéndolo

¿Has visto ladrar a un corzo en primer plano alguna vez?

Te dejamos varios vídeos para que disfrutes de dos corzos de escándalo, ladrando a la cámara. Imágenes así no son ni mucho menos fáciles de conseguir, así que deleitate con estos dos espectaculares corzos.
El magnífico ejemplar, capturado en el momento del ladrido. El magnífico ejemplar, capturado en el momento del ladrido.

Los corzos, esquivos por naturaleza y con un finísimo sentido del oído y del olfato, se esconderán en las sombras y nos verán mucho antes que nosotros a ellos, dejándonos en muchas ocasiones con el eco bronco y áspero de sus ladridos, que retumbarán mientras ponen tierra de por medio y escuchamos como el sonido de alarma, cada vez resuena más lejano. 

Ese mismo sonido que escucharemos cuando marcan el territorio y sospechan que un intruso se ha colado en sus dominios, para advertir al contrincante de que se ha metido en su terreno y no dudarán en echarlos. O el mismo que utilizan a finales de julio y principios de agosto, durante la época del celo, pero que por entonces tiene un tono más desafiante, convirtiéndose en una llamada de ladridos secos y espaciados.

Este sonido tan peculiar, que retumba en los hayedos del norte, entre los pinares sorianos y las choperas castellanas que velan los arroyos, o en el monte de jara y encina propias de las tierras manchegas. Los mismos gritos, la misma alarma, pero en otras laderas. Con la luz del amanecer otro corzo se escurre valle abajo como alma que lleva el diablo y en su carrera, va dando unos llamativos saltos, y al caer provoca con las pezuñas un sonido sordo que hace retumbar el suelo. Esto también es una señal de aviso, ya que este sonido se propaga por el suelo como una onda sísmica, una vibración que es percibida a través de las patas de otros ejemplares lejanos. 

Es también un sonido que consigue acelerar el corazón de los cazadores, sabedores de que esta vez han sido ellos los cazados y habrán tenido suerte, las veces que consigan ver al menos de refilón un destello del culo blanco que se aleja. Un sonido que encandila, que atrapa y absorbe, que engancha con su particular belleza y que escuchado junto a la imagen de su cantante, crean una estampa que llena los sentidos de aquellos que sienten esa incontrolable pasión por esta especie.