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Uno de los perreros que protagonizó el lance nos cuenta todos los detalles

Un gran jabalí hiere cinco perros y mata uno antes de ser cobrado

Cerca de tres cuartos de hora de dura batalla contra un gran jabalí, que rajó cinco perros y mató uno durante el lance. Finalmente, pudo ser rematado por dos perreros. Uno de ellos, nos ha narrado lo ocurrido.
Jabalí rematado por perreros A la izquierda, Gabriel y Tiburcio junto al jabalí. A la derecha, el perrero justo antes de pinchar al cochino.

Sabemos la dureza y dificultad que entrañan las monterías para los perreros, sobre todo cuando se encuentran en mitad de un monte apretado de vegetación. En uno de estos escenarios, tuvo lugar el lance que traemos hoy estas líneas. Gabriel Mariscal, un joven perreroextremeñó, jugó un papel protagonista. En Cazavisión hemos hablado con él y nos ha contado los detalles de esta jornada montera en tierras cacereñas.

Gabri iba en mano por la umbría, siguiendo la estela de sus perros. Junto a él iba su compañero, el dueño de Rehalas Tiburcio y con el que lleva cazando dos años. Nuestro protagonista estaba metido en un arroyo grande y Tiburcio caminaba un alto cercano. 

Por la emisora, Gabriel recibió el aviso de un posible agarre un poco más adelante. Pero según cuenta, él no sentía a los perros ladrar porque estaba encajado en el arroyo. Echó a correr hacia arriba y llegó a la zona. En efecto, los canes estaban con un buen macareno entre manos. Su compañero también se dirigió al punto y ambos llegaron al agarre casi a la par.

Era un buen “bicharraco”, afirma el joven. La situación era complicada, ya que no llevaban perros de agarre. Estuvieron aguardando a ver qué ocurría mientras los canes asediaban al jabalí. Era una zona de monte muy apretada y no había opción de tiro por para ningún montero. 

Fue una batalla dura según Gabriel. “El guarro defendiéndose, pegando navajazos a los perros, cabezazos y no paraba de correr”, narra el chico. Después de tres cuartos de horas, decidieron que había que hacer algo por evitar más daños a los perros. Notaban al guarro muy entero y que no perdía fuerza.

Entonces, su compañero, Tiburcio, decidió entrar en acción. Gabri se quedó atrás y vio cómo el rehalero pinchó al jabalí. Nada más sentir la hoja, el guarro se revolvió pero continuaba defendiéndose y rajando perros.

En uno de los momentos, el jabalí se aculó de nuevo entre las jaras y los perreros pudieron pincharlo de nuevo. Ahí fue cuando el animal pierde fuerza y los canes se echan un poco más encima para sujetarlo. Es en este instante cuando Tiburcio y Gabriel consiguen rematar al cochino.

Gabri incide en que la situación fue  peligrosa y no estuvo exenta de riesgo para él y su compañero. Explica que en caso de haberse metido de golpe al brezal, alguno de los dos se habría llevado un buen navajazo. Finalmente, la experiencia de Tiburcio les ayudó a resolver el lance con gran maestría.

En cambió la jornada sí tuvo consecuencias para la rehala. De los 40 perros que llevaban, tuvieron que coser cinco a causa de las heridas y rajas, y el jabalí acabó matando a uno. Una pérdida que ambos compañeros lamentan profundamente.

Gabriel calcula que el jabalí andaría por los cien kilos de peso y tenía unas navajas “impresionantes”, además de unas soberbias amoladeras. Fue uno de los más grandes de la montería, aunque por el momento desconoce la medición. El joven añade además que, al acercarse al jabalí, se dieron cuenta que estaba tuerto del ojo izquierdo.