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En Estados Unidos

Graban cómo se le caen los cuernos a un ciervo y su inesperada reacción

Es un momento realmente complicado de ver en la naturaleza, que muy pocas personas han podido presenciar alguna vez en su vida, pero gracias a las cámaras de fototrampeo, podemos disfrutar de una escena como esta.
El ciervo segundos antes de perder la cornamenta. El ciervo segundos antes de perder la cornamenta.

Siguiendo el ciclo natural de la cornamenta de los ungulados, los ciervos pierden cada año las astas al final del invierno, para que unas nuevas vuelvan a brotar envueltas en suave terciopelo. Cuando las nuevas cuernas han crecido del todo, el flujo sanguíneo que hasta entonces circulaba por su interior para empujar el crecimiento, deja de hacerlo y comienzan a secarse, perdiendo la borra que las recubre y dejando al aire su color blanco inmaculado, que teñirán de color a fuerza de rascarse contra la vegetación para aliviar el picor que la necedad les produce.

Un ciclo que se repite cada año, desde que el animal nace hasta que muere, siendo una parábola de crecimiento que tiene su punto más alto, es decir, la cornamenta más grande, durante la edad adulta del animal y que, una vez superado, comenzará de nuevo una regresión siendo cada año menor, fruto de la pérdida de vigor propia de la vejez.

La pérdida de la cornamenta en la mayoría de cervunos acarrea su desaparición temporal de las zonas más abiertas, porque como decía Foxá en su libro ‘Solitario’, “los venados andan desarbolados escondiendo su vergüenza entre las ramas”. Poco a poco, comienzan a brotar las nuevas cuernas empujadas por la abundancia de la primavera, que cubiertas de borra y con aspecto suave, parecen hacer sentir algo mejor a sus portadores superada la etapa de descoronamiento.

Pero hay un momento, que pocos seres humanos han podido presenciar con sus propios ojos en vivo y en directo. Quizá sea por lo recelosos que se encuentran cuando saben que el ciclo de sus cuernas toca a su fin, o en gran medida por la aleatoriedad del momento en el que se produce. Ese momento exacto en el que las cuernas se desprenden de la cabeza y caen al suelo. Un momento íntimo que gracias a las cámaras de fototrampeo colocadas por unos cazadores de Northfield, en Washington, podemos compartir.

Ya no se trata solo ed haber conseguido captar el momento exacto en el que el animal pierde su cornamenta, sino que además han conseguido grabar la cómica reacción del animal. Después de rascarse durante un tiempo, comienza a sacudir la cabeza y en ese momento, las dos cuernas saltan por los aires y caen al suelo, dándole un susto tremendo al animal, que salta y sale corriendo despavorido.