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En Zamora

Un coto, condenado a pagar 15.000 euros a un agricultor por los daños de fauna

15.140 euros es la cantidad que la sociedad de cazadores de un coto de Zamora deberá pagar a un agricultor por los daños que ciervos y jabalíes han causado en su explotación de maíz.
Coto condenado daños Según los miembros del coto, esta sentencia podría significar su "puntilla".

El coto se ubica en el municipio zamorano de Pozuelo de Tábara. Según el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Zamora, la Sociedad de Cazadores que explota este acotado tiene que abonar la cantidad de 15.140 euros al agricultor debido a los daños que los ciervos y los cochinos han provocado en su parcela, la cual había sido sembrada con maíz. Asimismo, el club cinegético también deberá hacerse cargo de las costas del juicio.

Este asunto es recurrente en muchos puntos del país, propiciado siempre por la sobrepoblación existente de especies cinegéticas. La sociedad de Tábara ha tenido que lidiar con sentencias similares. No obstante, nunca el coste a asumir nunca había superado los 4.000 euros. Es, de largo, la cantidad más alta que les ha ordenado un juez, y según los propios afectados, podría ser la "puntilla" para este coto zamorano.

En palabras de Carlos Pérez, presidente del coto, a La Opinión de Zamora, “la situación se hace insoportable porque están en juego nuestros bienes”. Y es que en caso de que la sociedad de cazadores no pueda hacer frente a esta indemnización, la responsabilidad subsidiaria recae sobre los miembros de la junta directiva.

La fauna, a sus anchas por el campo

Resalta Pérez que en un municipio como Pozuelo, la fauna salvaje campa a sus anchas y daña el terreno  habitualmente, por lo que las denuncias del tipo pueden sucederse sin cesar.

La fina fue sembrada de maíz en el año 2017. En el proceso judicial han quedado probados los daños ocasionados por la fauna. Según la persona que cosechó la parcela, “había muchísimos daños” y casi en la totalidad de la finca no había plantas en pie. Asimismo, el maíz “estaba en el suelo con excrementos de animales y el terreno movido”, declaran el testigo.

También afirma que vio jabalíes en la explotación. Asimismo, el arrendador señaló la aparición de huellas y excrementos en el cultivo. Todo ello fue confirmado por el perito, determinando que los daños habían sido provocados por las citadas especies cinegéticas.

Rechazan los argumentos de los cazadores

Por su parte, los miembros de la sociedad de caza argumentaron en su defensa que los animales causantes de los daños procedían de otro coto. Esta declaración fue rechazada por el juez, así como que los perjuicios se debieran la negligencia del perjudicado, “ya que puso medidas preventivas contra la entrada de los animales en la finca tales como un pastor eléctrico”.

La sentencia del Juzgado determina que "si el coto de caza tiene el aprovechamiento de la especie cinegética causante del daño y la pieza de caza proviene del terreno acotado, no se exige ninguna otra prueba para hacer responsable al coto de caza de los daños causados a terceros".