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En un coto de caza de Loja, Granada

Condenado a un año de cárcel por poner lazos y veneno

El guarda de un coto ha sido condenado a pena de prisión de un año, por haber colocado lazos ilegales y haber esparcido veneno, que fue descubierto tras aparecer un perro muerto envenenado.
La investigación arrancó tras el hallazgo de un perro muerto envenenado. La investigación arrancó tras el hallazgo de un perro muerto envenenado.

El Juzgado de lo Penal número 3 de Málaga ha dictado sentencia condenatoria para el guarda de un coto de caza de Loja (Granada). La investigación comenzó en el año 2014, cuando se produjo el hallazgo de un perro muerto en el coto denominado El Almendral. En ese momento se activó la alerta y los agentes de medio ambiente, los técnicos especializados de la Estrategia Andaluza contra el Veneno (EAV) y la Unidad Canina Especializada en la detección de venenos, comenzaron las investigaciones que han permitido localizar al culpable de haber esparcido veneno por el coto. 

Durante el proceso de investigación, se realizaron numerosas inspecciones sobre el terreno, en las que se localizaron varios cebos envenenados con sustancias tóxicas altamente peligrosas, varios zorros muertos y numerosos lazos ilegales de captura. Al inspeccionar la caza donde vivía el guarda del coto, encontraron los mismos tóxicos que habían sido hallados en los cebos envenenados, además de varios cebos preparados para su colocación. 

En la sentencia, el juez ha condenado a una pena de prisión de un año al autor de los hechos, así como a la inhabilitación especial para el ejercicio del derecho a cazar y pescar durante dos años. Es necesario informar sobre la peligrosidad del uso de venenos, algo completamente prohibido y que supone un atentado contra la fauna y la biodiversidad, que puede acarrerar gravísimas consecuencias. 

Con los lazos ilegales y los venenos, no existe ningún tipo de control sobre qué especies se van a ver afectadas, ya que es imposible controlar quien o qué se acaba comiendo un cebo envenenado. Los perros son víctimas habituales de este tipo de prácticas que deberían ser ya un recuerdo triste del pasado. Familias enteras con niños pasean por las zonas de monte durante los festivos o fines de semana, por lo que el riesgo que entrañan este tipo de prácticas va mucho más allá de lo que la gente suele pensar. 

Como cazadores, debemos ser siempre los primeros en la lucha por la conservación de los espacios naturales y las especies que habitan en ellos. Debemos proteger la biodiversidad, condenar este tipo de actos y formar parte activa en la lucha contra el veneno y los métodos ilegales de captura, que suponen un perjuicio para todos. En caso de encontrarse con un animal en el campo que parezca haber muerto por causas peculiares, o que observando no se vea impacto de disparo, lo mejor es llamar al Seprona o a los agentes medioambientales, para que acudan al lugar y en caso de ser necesario, abran una investigación por el uso de venenos.