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En Langreo (Asturias)

Cierra la temporada cazando un jabalí con unos colmillos impresionantes

“No he visto nunca unas navajas así”. Alberto Díaz fue el afortunado cazador que abatió en Langreo un jabalí con unos colmillos de escándalo. Sin duda, la mejor forma de terminar la temporada. Él mismo nos lo ha contado en exclusiva.
Jabalí colmillos Langreo Alberto junto al jabalí, que portaba unos colmillos de escándalo.

Un cierre de temporada por todo lo alto. Así se puede catalogar la jornada que Alberto vivió en el coto asturiano de Langreo. Era una de las últimas batidas del año y, este cazador, se llevó a casa un guarro con unos tremendos colmillos.

La cacería arranco en torno a las 9 de la mañana. Al poco de comenzar, un montero que iba con los perros y se encontró con un jabalí, pero todavía llevaba los canes atados. Según explica Alberto, el montero informó por la emisora de la presencia del cochino. Este avisó que le había plantado cara y, además, llevaba una boca importante.

Alberto reconoce que al principio no le prestó demasiada importancia porque entre tantas posturas, podía salirle a cualquiera. Nos cuenta que el jabalí cambió de dirección y empezó a notarle cerca. “Más que ver al cochino, lo sentí entre los castaños”, cuenta el cazador. Aunque también pensó que podría tratarse algún otro animal, como un corzo o un zorro.

A lo lejos, el guarro empezó a atisbarse y ya se veía que era un jabalí grande. No obstante, aún no se podían apreciar con claridad las enormes navajas. Poco a poco, el cochino se fue acercando al puesto de Alberto y la cosa empezaba a ponerse seria. “Venía con la boca abierta y, a unos 30 metros, ya vi que el jabalí merecía la pena”, narra el cazador.

Cuando el animal estaba a una distancia aproximada de 20 metros, Alberto disparó. Al principio pensó que no le había tocado, luego pudo confirmar que sí. Tras este primer tiro, el guarro se fue directo hacia el cazador. Pero al ver lo que venía, Alberto ejecutó el segundo tiro a menos de 10 metros y el jabalí quedó seco

Jabalí colmillos Langreo

Nada más verlo, se sorprendió de la soberbia boca que tenía. Las amoladoras, no obstante, estaban un poco rotas, pero lo colmillos eran impresionantes. “No he visto nunca unas navajas así”, reconoce Alberto. Destaca sobre todo la anchura de las mismas, tal y como se puede apreciar en las imágenes que él nos ha enviado.

A pesar de la experiencia de Alberto en el monte, más de 30 años cazando y muchísimos guarros de gran trofeo, incide una y otra vez en el grosor de los colmillos. Tenían alrededor de 8 centímetros fuera, aunque todavía no los han sacado de la boca, así que habrá que esperar para saber la puntuación.

Nos explica que están pendientes de la taxidermia y de llevarlo a homologar, pero Alberto cree que el guarro podría ser medalla de plata. El oro lo ve complicado, precisamente porque las amoladeras no son excesivamente grandes y están partidas. En esa misma batida se cazó otra pieza, una cochina mediana. En cuanto el guarro protagonista de la historia, pesaba en torno a los 100 kilos.

Jabalí colmillos Langreo

Sobre la temporada, Alberto nos explica que al principio no fue la mejor. “Ha remontado en la segunda mitad, desde enero”, nos cuenta. Pero este hombre valora mucho más la jornada en el monte con los compañeros. Explica que hubo tiros en todas las cacerías, “pero no siempre tuvismo suerte. Si algún día nos venimos son cazar nada, no importa, otro día será”.

Mientras tanto, se queda con este gran lance que pone el mejor de los broches a la temporada de mayor. Desde ahora, seguro que Alberto está esperando los días para volver a salir al monte en unos pocos meses.

 

Texto: Manuel L. Luengo / Fotos: Alberto Díaz