Pasar al contenido principal
CON MOTIVO DEL II DÍA DE LA MUJER CAZADORA

Una cazadora de 10 años dando ejemplo: “mientras cuidemos los animales, habrá caza”

Su nombre es Dilva Romero, tiene solo 10 años y ha protagonizado un tierno vídeo, en el que aparece hablando del futuro de la caza mientras sale al monte con sus perros y su padre.
Dilva Romero, cazadora de 10 años de edad. Dilva Romero, cazadora de 10 años de edad.

Con motivo de II Día de la Mujer Cazadora organizado en Monforte, Alicante, por la Federación Valenciana de Caza el próximo 6 de octubre, esta niña amante de la caza y el campo, se ha grabado mostrando su apoyo al mundo cinegético demostrando que es una pasión que no entiende de sexos ni de edades. Dilva Romero, de tan solo 10 años de edad, tiene claro lo que le gusta y cómo defenderlo para garantizar que el día de mañana, ella y todos los niños aficionados a la caza puedan seguir practicando este deporte. 

“Todos empezamos con nuestros padres o abuelos y el fin es el mismo: disfrutar de nuestros compañeros y perros en el campo”, comenta Dilva ataviada con su ropa de camuflaje, las botas y un morral a la espalda. “Mientras cuidemos los animales, habrá caza”, remata en el vídeo esta jovencísima cazadora, que además de la ternura que desprende, aviva las esperanzas sobre el porvenir del panorama cinegético en nuestro país. 

El adoctrinamiento de la sociedad

Como en todo, el futuro de la actividad cinegética reside en el relevo generacional que garantice su supervivencia. La caza es una tradición que pasa de padres a hijos, como un legado que además de enriquecer al individuo (y no haciendo referencia a términos económicos), enriquece a la sociedad por ser la única actividad que de verdad es un mecanismo de protección, regulación y conservación de los ecosistemas. 

El problema al que se enfrenta la cinegética es el exagerado adoctrinamiento al que están sometidos los más jóvenes hoy en día. En algunos colegios, los propios libros de texto les enseñan a “no practicar la caza porque extingue muchas especies”, además de “convencer a quienes estén a tu alrededor de no cazar”. Se trata de lo que comúnmente se llama “lavado de cerebro”, que incluye charlas, ponencias, cursos e incluso actividades que reportarán la obtención de créditos universitarios, organizados por las asociaciones más radicales en contra de la caza. 

Uno de los casos más chocantes y escandalosos fue lo que ocurrió en la Universidad Juan Carlos III de Madrid y las “Jornadas Animalistas”, en las que participaron personajes como Silvia Barquero cuando aún era presidenta de Pacma, o David Rubio, presidente de la plataforma NAC (No a la Caza), como “experto en caza”. En una sociedad completamente desvinculada del campo, la caza cada día tiene peor prensa porque todo sea dicho, conocimiento del medio y los animales ninguno, pero comunicación toda y más.