Pasar al contenido principal
En Socovos (Albacete)

Caza un tremendo jabalí oro en un lance cargado de adrenalina

El joven cazador parecía que había abatido al jabalí del primer disparo. Pero 40 minutos después, el cochino se levantó de forma inesperada en dirección al monte. A pesar de la tensión, el chico pudo rematarlo y se llevó a casa este pedazo de ‘oro’.
Caza un tremendo jabalí oro en un lance cargado de adrenalina Jesús Serrano (izquierda), junto al tremendo jabalí que abatió en Socovos.

Jesús Serrano, un joven cazador albaceteño de 23 años, abatió recientemente un gran jabalí en espera que necesitó de un singular remate para acabar siendo cobrado. Fue durante una espera el pasado 2 de junio en Socovos (Albacete), su localidad natal. El chicho, muy aficionado a todas las modalidades, “ya que mi padre es un amante de la caza y naturaleza”, ha narrado todos los detalles a Cazavisión.

Jesús estuvo un mes haciendo el seguimiento del cochino en el cebadero. Durante este tiempo, su padre le aconsejó no colocarse antes, “ya que el aire no iba a favor de la zona por la que entraba el cochino. “Hasta que una noche el aire cambio e iba de cara hacia mí y mi padre me dijo que me pusiera”, relata el joven.  Como nos cuenta, le hizo caso “ya que a sus espaldas lleva 40 años de aguardos”.

Sobre las 21:50, ya en el puesto, Jesús escuchó unas ramas de pino, pero al cabo de un rato cesó el ruido. Media hora después, volvió a escuchar unos pasos y entonces el cochino se asomó. “Había media luna y no me fiaba de encender la linterna, ya que estos macarenos saben mucho. A la mínima pegan la arrancada y unas veces se van, y otras se quedan en la sombra de los pinos”, nos cuenta el joven.

Jabalí Socovos

Esperó que el animal se pusiera de costado. Lo centró con la retícula sobre el codillo y disparó. El cochino cayó fulminado y Jesús aguantó en el puesto un rato. Una hora después había quedado con su padre para que le recogiese. Pero la sorpresa fue mayúscula cuando, 40 minutos después de realizar el disparo, “el jabalí se levantó y se fue buscando el monte”. La adrenalina y la tensión invadieron el joven cazador, que no dudó en volver a tirar. Esta vez, el guarro no se movió.

Cuando se acercó al animal, ya preveía que iba a ser un ejemplar de categoría. Y es que la boca era tremenda, tal y como se puede apreciar en las imágenes que él mismo nos envía.
 
Poco después se confirmó. El guarro peso 125 kilogramos y ha dado 114 puntos , un oro más que sobrado. En cuanto al equipo, Jesús llevaba un Remington 35 Whele con un visor Sutter 3-12x56. Usó además una linterna Nitecore P-30.

 

Texto: Manuel L. Luengo / Fotos: Jesús Serrano