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En una batida en Cantabria

Caza un jabalí con un aguante enorme que hirió a un montero y embistió a un vecino

En una dura jornada en Cantabria, este jabalí se sobrepuso a dos tiros. Incluso herido, fue capaz de embestir a un vecino que pasaba por la zona e hirió además al montero que se acercó a rematarlo.
Jabalí aguante Cantabria Álvaro y su padre con el jabalí abatido en el Saja.

Hace pocos días, Álvaro Fernández Conde estrenó su año cinegético con un cobro que difícilmente olvidará. Cazó un jabalí que no destacó precisamente por su tamaño y defensas (las cuales también fueron considerables). Es más reseñable la rica historia de un lance en el que no faltó de nada. En Cazavisión hemos hablado con este aficionado y nos ha narrado la jornada al detalle.

En una mancha de la Reserva Nacional del Saja, en Cantabria, se cazaba el lote de Soligote. Álvaro nos cuenta que el año pasado “estuvo un poco flojo de jabalíes”, pero esta temporada parece que se ha recuperado y va dando buenos resultados. No obstante, reconoce que aquel 1 de diciembre no fue el mejor, a excepción de este cobro. Aunque se sacó mucha caza y los monteros trabajaron muy bien, “por circunstancias, los guarros no salieron a los tiraderos y solo se abatió uno”.

Nos situamos a las 12 de la mañana. Álvaro estaba apostado en una zona limítrofe con otro lote. Tras salir de su encame por el asedio de los perros, el jabalí se la jugó a y no le apareció por donde él esperaba. 

Cuando pudo divisarlo, el animal ya estaba en su espalda a cerca de 300 metros. Se movía con el típico trote cochinero por una loma y Álvaro creyó oportuno probar. “A lo único que me dio tiempo fue a subirle un aumento al visor, meterlo en la mira y disparar”, relata el cazador.

Jabalí aguante Cantabria

El tiro fue a la carne, pero el jabalí demostró un tremendo aguante y se levantó. Retomó la carrera y Álvaro tuvo que tirar de nuevo. Ahí el cochino cayó otra vez y ya lo perdió de vista. 

Pero según cuenta, parece que el animal no se quedó quieto. Sacó fuerzas, no se sabe de dónde, para embestir a un motorista que pasaba por la zona y al que casi cae de su moto. Uno de los tiros había dado en el espinazo y el otro en la zona del codillo. “No entiendo cómo pudo sobreponerse a eso”, explica Álvaro.

El joven recibió entonces la llamada de su padre. Le dijo que el jabalí estaba en el borde de una pista. Álvaro requirió de la ayuda de un montero. Le propuso que fueran juntos, con los perros por delante, para rematar mejor al guarro. Pero el perrero prefirió ir solo al embite mientras Álvaro se quedaba con los canes. 

Jabalí aguante Cantabria

El montero llevaba un rifle, ya que en Cantabria está permitido. “En cuanto el guarro escuchó el tiro de la palanca para subir la bala a la recámara, salió a por él”, asegura el cazador. El cochino arremetió contra el hombre y le propinó un buen navajazo por encima de un gemelo. Por suerte, le cosieron la herida y ya se recupera del susto.
 
Sin ser un guarro desmesurado, tenía buenas hechuras. Según Álvaro, pesó alrededor de 95 kilos y portaba unas navajas considerables, de más de cinco centímetros y “afiladas a tope”. Las imágenes que él mismo nos envía hablan por sí solas. Para el abate, Álvaro utilizó un rifle Marlin XL7 de calibre 30.06 y una bala RWS SPEED TIP de 165 grains.

Jabalí aguante Cantabria

De cada momento del lance, Álvaro destaca sin lugar a dudas la distancia a la que abatió al guarro, casi 300 metros. Y es que en los espesos y poblados montes del norte de la Península, resulta menos usual ver tiros tan largos. 

Es el primer jabalí que Álvaro caza esta temporada. Reconoce que para él ha empezado un poco floja. No obstante, espera que se arregle en los próximos meses. “Aquí ya nevó, la caza ha bajado y a partir de ahora es cuando se caza a gusto”, detalla el cazador.