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Durante una espera en Albacete

Caza un impresionante jabalí cojo que llevaba semanas arrasando un invernadero

El jabalí abatido llevaba tiempo causando estragos en los cultivos de la zona, incluso se metía a comer a un invernadero. La fortuna hizo que Álvaro Sonlleva pudiera cazar en espera este ejemplar de impresionantes colmillos.
Caza un impresionante jabalí cojo que llevaba semanas arrasando un invernadero Imagen del impresionante jabalí abatido durante la espera (foto: Álvaro Sonlleva).

Álvaro Sonlleva cazó recientemente un espectacular jabalí durante una espera en la provincia de Albacete. El equipo de la orgánica (J.J. Gómez Caza) llevaba siguiendo la pista del jabalí un par de meses, ya lo habían visto varios cazadores. El guarro se movía por una zona donde no había nada de vegetación, dominaban cultivos como maíz, frutales o arroz. Al parecer, llevaba mucho tiempo moviéndose a sus anchas y causando durante un tiempo bastante daño en los cultivos.

Nos cuenta Álvaro que el animal se solía meter incluso a comer dentro de un invernadero. De hecho, cuando el aficionado lo vio por primera vez, el jabalí estaba al lado de la casa de un pastor a escasos metros de un perro.

Una sabia decisión

Cuando empezaron a cazar, iban a dejar este animal para más tarde y moverse por otra zona. Pero al aire no favorecía y se fueron directamente a buscarlo de primeras. Sin duda, terminó siendo la decisión correcta. “Si llegamos diez minutos más tarde, el guarro no hubiera estado ahí, fue fortuna”, relata Álvaro.

Jabalí cojo invernadero

Los guías esperaron cerca de unos almendros, donde pensaron que estaría encamado. No obstante, no aparecía. Dos personas se quedaron vigilando y, Álvaro y otro compañero, anduvieron hacia un arrozal siguiendo la estala de un arroyo.

Pero antes de llegar al sitio, Álvaro lo escucho entre unos frutales, a unos 30 metros de distancia. Tras los árboles era imposible tirarlo, así que se movieron a un punto por el que pensaron que el guarro iba a salir.

Como habían intuido, el animal iba camino del invernadero que solía arrasar, y en ese trayecto es cuando Álvaro disparó. El lance se produjo a unos 50 metros y el jabalí cayó en el sitio.

Jabalí cojo invernadero

El cazador nos cuenta que el cochino, además, estaba cojo de la pata delantera izquierda. En cuanto al cuerpo, pasaba los cien kilos y, como se aprecia en las imágenes, tenía una buena boca.

Álvaro no suele homologar los trofeos. Pero, en este caso, el cochino se podría mover entre el bronce y la plata. Tenía varios centímetros de colmillo por fuera y una buena anchura que superaba los dos centímetros.