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En la Comunidad Valenciana

Caza un gran jabalí medalla de plata al filo del toque de queda

Está siendo un año de ensueño para Antonio Moscardo, que acaba de cazar si quinto gran jabalí, esta vez medalla de plata. Ha sido durante una espera y lo abatió momentos antes de las 12 de la noche, cuando arranca el toque de queda.
Caza un gran jabalí medalla de plata al filo del toque de queda Antonio con el jabalí recién abatido.

Antonio Moscardo, un joven cazador valenciano, vuelve a ser protagonista tras otro abate de categoría. Este aficionado valenciano natural de Montaverner (Comunidad Valenciana), ha cazado su quinto gran jabalí del año. Esta vez, un espectacular ejemplar medalla de plata al filo del toque de queda. Él mismo nos ha narrado los detalles.

Entre los miembros de su cuadrilla, se juntan para poner en común cada momento relativo a las esperas que realizan: si hay celo, si hay luna y no se dejan ver los jabalíes, si a alguien le está entrando algún animal que le quite el sueño...

Vicente, el más mayor de la cuadrilla, que ya pasa los 60 años, siempre ha sido muy fino para las esperas. “Yo mismo, que ahora tengo 26, he aprendido mucho de él y sigo aprendiendo a engañar a esos viejos jabalíes”, explica el joven.

Almorzando, Vicente comentó que llevaba unas semanas detrás de un animal que se paseaba por su zona, ‘El Tossal’, “como le llamamos nosotros”, pero no conseguía verlo. Entraba a las almendras y los kakis, y tenía las gateras tocadas de pasar todas las noches. Tras varias insinuaciones, le dio su consentimiento a Antonio para que me sentara una noche y le dijo que iría el jueves para hacerlo más difícil. En esta zona, los jueves se caza y los animales se topan más con rastros de gente en el campo y están más reacios.

“Llegó el jueves, cogí mi Sako, la Olight y el trípode, y me fui a ver qué deambulaba por ‘El Tossal’ de noche”, explica Moscardo. Al caer el sol se quedó una noche muy oscura con el cielo muy raso, y ni una brizna de aire, lo que me permitía el esperista oír hasta los topillos que tenía alrededor. Pasado un rato, ladraron los perros de un chalet marcando que algún animal deambulaba por allí.

Entonces, Antonio escuchó claramente el ruido de la valla al pasar el jabalí por debajo de la gatera. “Ya está aquí”, pensó el joven. Ahora tocaba ver si el guarro quería comer almendras.

Eran cerca de las 12 de la noche

Paso el tiempo y le pareció escucharlo masticar los kakis maduros “que están dulces y les vuelven locos”. Miró el reloj y eran las 11:30. Le quedaba media hora antes de que empezara el toque de queda. Según se guardó el móvil, escuchó el animal correr chasqueando la boca y se vino de cabeza a los almendros.
 
“Enchufé la linterna a 130 metros mientras miraba al animal que no me hacía ni caso, le busqué el codillo y sonó la flauta. Cayó fulminado”, nos narra Antonio Moscardo.

Jabalí plata Antonio Moscardo

Vio que era un animal grande, pero no pensaba que tanto. Conforme se acercaba, cada vez lo veía más grande, hasta el punto que corrió hacia él. “¡Qué bueno era el bicho, sí que tenía razón Vicente!”, sentenció nada más llegar al guarro abatido.   Finalmente, ha sido medalla de plata. Tras cazarlo, lo ha bautizado como el jabalí del Tossal. Comenta que lo hará de pecho para recordar la anécdota. Además, le debe un almuerzo a su compañero de cuadrilla Vicente, del que ha aprendido mucho en esto de la caza.