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En Pedro Martínez, provincia de Granada

Caza un gran jabalí en espera con un 'tirascazo' a más de 200 metros

Emilio Callejas fue el afortunado que cazó este gran jabalí en Granada. Le pegó a más de 200 metros por la noche y pasaron 12 horas hasta que dio con el ejemplar. Un intenso rastreo que resultó gracias al gran trabajo de sus dos Sabuesos de Baviera.
jabalí espera sabueso Emilio junto al jabalí que cazó en espera.

Aún resuenan algunos ecos de esas cacerías que se vivieron antes del confinamiento. El 30 de enero de 2020, Emilio Callejas abatió un gran jabalí en un aguardo nocturno que necesitó de un intenso y costoso rastreo hasta localizarlo. Ocurrió en el término municipal de Pedro Martínez, en Granada.

Estaba apostado en una zona donde había unas encinas que daban unas bellotas “muy dulces y muy buenas”. Sin duda, un gran aliciente para los jabalíes. Emilio nos cuenta que entraban asiduamente varias piaras de cochinas con las crías.

“Yo sabía que había dos guarros grandes por los rastros y las pisadas que vi en días anteriores”, nos comenta Emilio. De hecho, un mes antes había abatido otro jabalí también de buen porte.

Pasado un tiempo, Emilio fue al puesto acompañado de un amigo, Antonio. “Le dejé a él que tirara, pero lo falló”. Esto sería un par de semanas antes del citado abate. Días después, ambos volvieron a la zona, aunque se apostaron en otro lugar cercano, ya que había bastante comida y los guarros entraban indistintamente a una encina u otra. Cuando el jabalí apareció al frente eran alrededor de las 10 de la noche, y Emilio le tiró. El disparo se produjo a más de 200 metros y el aficionado estaba seguro que le había pegado en buen sitio. Notó cómo se desplomó y no era capaz de levantarse.

jabalí espera sabueso

Un intenso rastreo

Tras recoger el material, Emilio y su amigo Antonio se subieron al coche para dirigirse donde estaba el ejemplar. Cabe recordar que, desde su puesto, ubicado al otro lado de una vaguada, había más de 200 metros de distancia.

Cuando llegaron a la encina, el jabalí no estaba. Comenzó entonces el intenso rastreo de Django y Noa, los dos sabuesos de Baviera de Emilio y, como él, fundamentales en sus aguardos.

Al poco tiempo de soltarlos, perdió a los animales de vista y dejó de escuchar los cascabeles de los collares. Ahí, Emilio reconoce que estaba un poco asustado, porque sabía que era un marrano grande. Tuvo la suerte que los perros se encontraron con una alambrada y no pudieron pasarla. Entonces Django y Noa regresaron con su dueño.

jabalí 200 metros

Al llegar a la cerca, pudieron comprobar que el obstáculo no fue impedimento para el jabalí. Logró doblar la alambrada y atravesarla incluso herido. Pasaron al otro lado y los perros continuaron por lo menos una hora siguiendo el rastro del guarro. Al final, se volvieron al coche para retomar la búsqueda al día siguiente.

A primera hora de la mañana, Emilio regresó a la zona donde se había quedado la noche anterior. Los sabuesos, de nuevo, se pusieron manos a la obra. Tras un buen rato de rastreo, Django y Noa dieron al final con el cuerpo de este gran cochino casi 12 horas después del tiro de Emilio. En un vídeo que nos envía, se puede ver todo el proceso. A pesar de las buenas hechuras que presentaba el guarro, Emilio insiste en que, para él, lo principal fue la experiencia, el lance y el posterior trabajo de sus perros.

Por el momento, Emilio no sabe la medición del animal, aunque el trofeo quizás no se corresponda con el tamaño del cuerpo, que sobrepasaba ampliamente los 100 kilos. No obstante, como se puede apreciar en las imágenes, no estaba corto de boca. Aún está a la espera de saberlo. El cazador destaca que era un jabalí “muy grande y precioso”, y por ello le va a hacer una taxidermia de pecho.