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Durante una espera en Aragón

Caza con arco un jabalí con una boca espectacular y graba el lance en vídeo

Gerard, un joven cazador aragonés, cazó recientemente un jabalí con una boca realmente espectacular. Lo hizo durante una espera con arco, su modalidad favorita, y ha recogido el lance en un sensacional vídeo.
Caza con arco un jabalí con una boca espectacular y graba el lance en vídeo Gerard posa con el impresionante jabalí que cazó recientemente en Aragón.

No son pocos los aficionados que conocen a Gerard, un joven aficionado de Barcelona y residente en Aragón, que a menudo deleita al personal con imágenes y vídeos sobre sus jornadas venatorias. Su cuenta, Gerard Caza, va alcanzando en las redes bastante repercusión y cada vez cuenta con más seguidores.

En Cazavisión hemos hablado con él para que nos cuente los detalles de su última cacería, en la que ha cobrado un jabalí con una boca espectacular que tiene pinta de medalla. Como es habitual, abatió al cochino en espera y con su preciado arco. Además, grabó el lance en vídeo, y también nos ha relatado los entresijos del aguardo en cuestión.

Así fue la espera

Hace meses que aparecieron varios árboles de la zona cosidos a navajazos. Los dejaba tan machacados, que decidí llamarle "el hacha”. Entraba al cebadero de uvas a peras, cuando a él le apetecía... igual entraba un día a las 5 de la madrugada y luego se tiraba una semana entera sin aparecer; luego 2 días a las 5 y 6 de la madrugada, y otros tantos sin aparecer... Hice varias esperas sin éxito. O no aparecía, o lo oía y no llegaba a entrar.

En la penúltima, me llego a entrar hasta escasos 10 metros. Se paró debajo la luz de la luna sin pestañear siquiera por el rastro que yo había dejado al llegar al puesto andando hacía más de 4 horas. En esa posición, a mi espalda, yo lo miraba medio de reojo sin ninguna oportunidad de tiro con el arco, hasta que me gruño y se marchó... Luego se tiró una semana sin dar la cara, y entonces apareció nuevamente a las 3:30 de la madrugada en la cámara. Ahí decidí hacerle una espera la noche siguiente y probar suerte, ya que siempre le digo a mis amigos que, con estos animales, nunca se sabe. Hay que ser insistente y estar ahí para cuando ellos se equivoquen.

A eso de las ocho de la tarde me puse, y al poco rato empecé a escucharlo a unos 100 metros rompiendo ramas en dirección a donde estaba yo. Primero dudé si era él o una piara que me entraba también al cebadero. Al rato me di cuenta de que solo se oía ruido de un animal, y ya estaba seguro que se trataba de este cochino. Llego a escasos 30 metros de mí ya anocheciendo, escuche un pequeño bufido y salió corriendo (ahí pensaba que ya se me había vuelto a ir...). Era pronto y decidí esperar por si entraba la piara. Para mi sorpresa, al poco rato oigo otra vez romper ramas hacia mí, y veo salir ese animal del sucio hacia mi posición... Sé que es el, no había 2 iguales.

Gerard caza jabalí

A la izquierda Gerard y su amigo Gabi con el jabalí. A la derecha, las espectaculares defensas del cochino.

Esta vez entraba sin rodearme ni cogerme el aire. No podía creer que lo tuviera ahí comiendo a escasos 15 metros. Me entró totalmente de frente a mí y no tenía buen ángulo de tiro, así que decidí dejar que comiera y esperar a que se girara para darme mejor ángulo.  

Al rato se giró un poco y decidí abrir el arco y probar suerte, ya que no era el mejor ángulo, pero no quería arriesgar más después de tanto tiempo tras él y tantas "batallas" perdidas. ¡Encendí la luz y tiré! Se marchó con la "banderilla" puesta, mi sensación fue bastante buena. Lo escuche correr unos 50 o 60 metros monte adentro en línea recta. Se hizo el silencio unos segundos y luego me pareció oír que pataleaba en el suelo. Sabía que iba de pulmón y estaba casi seguro de que estaba cerca. Bajé a mirar y en la primera sangre había burbujas de pulmón. Estaba muy sucio y había zarzales grandes, así que decidí volver al día siguiente al amanecer.

Un recuerdo para toda la vida

Quiso venir a ayudarme en el pisteo mi amigo Gabi con sus sabuesos de Baviera. Al amanecer había llovido y seguían cayendo gotas. No pintaba muy bien la cosa. Soltamos perros y, a pesar de no haber apenas sangre, cogieron el rastro enseguida y ya le marcaban parados en el GPS a escasos 70 metros. Decidimos entrar al sucio, y ahí estaba "el hacha", tendido en el suelo dentro de un zarzal. ¡Qué alegría! ¡Qué alegría la mía y que alegría la de Gabi tras el pisteo y cobro del animal con los perros! ¡Y qué boca! Un animal espectacular para la caza con arco, va a estar en mi mente el resto de mi vida.