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Tras la aprobación de la nueva ley de caza en este país

Cárcel para los ecoterroristas y silenciadores para los cazadores en Polonia

Los animalistas que revienten cacerías en Polonia serán castigados con penas de hasta un año de cárcel; y los cazadores podrán usar silenciadores. Estas son las dos medidas estrella de la nueva ley de caza de este país.
Ecoterroristas Polonia Imagen de un grupo de animalistas radicales reventando una batida en Valencia.

Polonia acaba de aprobar en su Parlamento nacional nueva ley de caza. Son varias las medidas recogidas en el texto y, la mayoría de las novedades van encaminadas a la sanidad animal, concretamente al control poblacional de los jabalíes afectados por la peste porcina africana.

No obstante, hay otros dos supuestos que la nueva norma detalla y que afectan de lleno a los cazadores, según hemos podido saber a través de Daniel Álvarez de ANARMA. Desde el momento de la aplicación de la ley, que acaba de entrar en vigor, cualquier tipo de bloqueo y sabotaje de una cacería será considerado un delito. La otra medida clave es que los supresores de sonido o silenciadores siguen estando prohibidos, excepto para los cazadores.

La consecuencia directa del primer supuesto, es que aquellos animalistas y ecoterroristas que revienten cualquier acción de caza, serán multados o condenados con penas que pueden llegar hasta un año de cárcel. Esta medida afecta también al control poblacional de jabalíes infectados de PPA. Hace algunas semanas, el Gobierno polaco lanzaba un aviso alto y claro a los radicales. Y es que cualquier acción que entorpeciese estas acciones serían castigadas por ley. Dicho y hecho. El Ejecutivo de esta país ha recurrido incluso al ejército para poner freno a la enfermedad que está matando cientos de miles de jabalíes y cerdos en todo el mundo.

Francia ya tomó medidas 

En el país vecino, Francia, ya se tomaron medidas de este tipo hace algún tiempo. En abril de 2019, el Senado acordó precisamente tipificar como delitos los sabotajes de acciones cinegéticas por parte de animalistas y ecologistas radicales. De la misma forma que va a ocurrir ahora en Polonia, las autoridades francesas decretaron penas de un año de prisión y multas hasta los 30.000 euros

Por normal general, los radicales que revientan cacerías suelen irse de rositas debido a la poca contundencia de las legislaciones vigentes. En algunos casos, su propia imprudencia ha provocado algunos episodios desagradables. Recientemente hablábamos de un caso ocurrido en Australia.

Una anticaza se coló de forma ilegal en una cacería de patos. De forma accidental, recibió un disparo en la cara después de que los perdigones rebotaran. En este caso, los manifestares fueron sancionados con 54 multas por meterme en los humedales de los patos sin autorización, al contrario que los cazadores, que sí contaban con todos los permisos vigentes.