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En Castilla y León

Los agricultores también reclaman que la caza sea actividad esencial

La organización UPA de la comunidad alerta de que si la caza se vuelve a paralizar y la presión cinegética disminuye, las consecuencias sociales serían muy peligrosas.
Los agricultores de Castilla y León reclaman que la caza sea actividad esencial Imagen de archivo

A la vista de las nefastas consecuencias que tuvo para sus cultivos el primer confinamiento, en el que no se pudo cazar durante varios meses y la presión cinegética sobre especies como el jabalí fue inexistente, los agricultores de Castilla y León han alzado la voz a la desesperada. La Unión de Pequeños Agricultores (UPA), de la región, alerta de que impedir el desplazamiento para cazar, acabaría provocando una “situación extrema”. 

Durante el primer confinamiento del mes de marzo, pudimos comprobar las graves consecuencias que puede tener el parón en la actividad cinegética. El incremento descontrolado de las poblaciones de especies salvajes y su expansión libre por territorios donde la caza regulaba sus poblaciones, desembocó en miles y miles de euros en concepto de daños agrícolas.

Para qué hablar del aumento tan significativo que estamos viviendo en el número de accidentes de tráfico ocasionados por fauna cinegética, que se están cobrando más vidas que ningún año. O de la propagación de enfermedades entre el ganado o, incluso entre las propias especies silvestres donde con el aumento de sus poblaciones, viene de la mano el aumento del riesgo de zoonosis. 

En este sentido, UPA ha querido sumarse a todas las entidades que ya han alzado la voz para solicitar al Ejecutivo de Pedro Sánchez, que la caza sea declarada actividad esencial. Desde la asociación consideran que deben llenarse todos los vacíos legales con respecto a la cinegética y evitar que como ya ocurrió en el primer confinamiento, la situación al paralizar la caza se salga de control.