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De la mujer de un rehalero, Alfonso Aguado y Alfonso Ussía

3 demoledores testimonios ante los que animalistas y anticaza deberían ‘morirse’ de vergüenza

Han sido muchos, muchísimos, los testimonios de cazadores, en forma de escritos y vídeos, con motivo de la enorme controversia generada por el vídeo del agarre del venado y el posterior despeñamiento de algunos perros y el ciervo.
Perrero_Rehala_G Perrero trabajando junto a sus perros.

Como decimos, fueron muchas las muestras de apoyo a la caza, los cazadores y, en particular, al rehalero José Luis Rosado en estos últimos días, y de entre ellas, hemos seleccionado estos tres contundentes testimonios, a cargo de la mujer de un rehalero, Silvia Becerra, y publicada en el Facebook de la AER, del presidente de la Asociación Española de Rehalas, Alfonso Aguado, y del escritor y periodista Alfonso Ussía.

 

Se trata de escritos sinceros, con conocimiento de causa, que llaman a las cosas por su nombre y que, ilustrados con las magníficas fotografías de nuestro amigo y colaborador Félix Sánchez Montes, deberían leerse Luis Miguel Domínguez, Dani Rovira, Juan López de Uralde, Silvia Barquero y tantos y tantos radicales animalistas y anticaza que han vuelto a sembrar el odio en redes sociales y que deberían ‘morirse’ de vergüenza ante tanta verdad.

 

Silvia Becerra: “Carta de la mujer de un perrero a los animalistas”

 

“Creo que ya era hora que las voces de las mujeres, o parejas de [email protected] [email protected], se nos hiciera llegar a este colectivo. Siempre he escuchado de los mayores que para poder hablar de algo o de alguien hay que “ponerse en su pellejo”, a este dicho se denomina empatizar; pues eso.

 

Rehalas de podencos en Córdoba.

 

La mayoría de nosotras no tenemos nada que ver con esta afición, o por lo menos, empezamos junto a [email protected] compañ[email protected] sin entender ni comprender su pasión, dedicación y sacrificio, como es el mundo de la caza, de la montería. Pero con el paso de los años, sí podemos decir claro y bien alto que NO SON UNOS ASESINOS. ¿Y sabéis por qué? A continuación os detallo algunos datos de la vida de un/a [email protected] cualquiera.

 

La afición del/a [email protected] no es de cinco meses que dura la temporada, no. La afición del/a [email protected] es durante los 365 días del año, porque a los perros se les alimenta, hay que mantenerlos, campearlos y hay que conseguir buena descendencia con los cruces.

 

Es obligatorio y necesario adecentar los núcleos zoológicos, acondicionar los remolques o los vehículos para el transporte, para que cuando llegue la temporada, esté todo preparado para ofrecer un alto rendimiento. Da igual que sea sábado, domingo, día festivo; a la perrera tienen que ir todos los días. Y todo ese tiempo dedicado a los perros, lo comparten unas veces en familia, y la gran mayoría no.

 

Rehala monteando en Badajoz.

 

Un/a [email protected], depende de donde tenga la montería, así tendrá que despedirse de su familia, normalmente la noche antes. Se levanta antes del alba, porque antes de llegar a la junta tiene que ir en busca de sus perros a la perrera y comprobar que todo esté a punto. Haga frío o calor, nieve, llueva o ventee, esté la mancha en la otra punta de España o en Portugal, a trescientos o a quinientos kilómetros a sus espaldas, no le hacen retroceder en su deber. ¿Sabéis a veces la angustia que sentimos hasta que no [email protected] vemos aparecer por la puerta?

 

Cuando los perros son heridos, hasta que [email protected] [email protected] no apuran sus últimas fuerzas en curar y salvar al animal, no vuelven con sus hijos, a sus hogares. Y por ello y por diferentes avatares ocurridos durante las jornadas, una nunca conoce la hora de finalizar. Como suelen decir: [email protected] sabe la hora de salida, pero no la de llegada”. Por todo esto, se pierden muchos momentos importantes e irrepetibles de la vida de los suyos.

 

Y otro dato importante que quisiera transmitiros es ese sentimiento de fraternidad entre compañ[email protected], es admirable. Son valores que hoy en día se están perdiendo. Se ayudan y colaboran unidos, conocen el dolor por la pérdida de un perro de la rehala, tanto si se lo hieren o se lo roban. Comparten conocimientos, y aprenden muchísimo entre unos y otros. He visto a muchos rehaleros hacer de auténticos veterinarios.

 

Rehalas cazando en Huelva.

 

Yo no sé lo que siente mi marido al matar un cochino, un venado o un muflón, porque como he dicho antes, esa afición no la comparto a su nivel, pero de lo que estoy segura es que NO es lo que ustedes pretendéis vender al resto del mundo. Yo veo que él disfruta y mucho, dentro de unas normas establecidas y unas leyes que lo amparan. Y si vuestro temor es el fin de las especies cazadas tenéis que pensar más racionalmente y saber que los primeros interesados en la continuidad del mundo de la caza son los propios cazadores. Por eso cada montería tiene un cupo diferente a otra, según la finca, sus hectáreas, número de hembras… Por eso, no entiendo que [email protected] ofendáis con tanta saña y gratuitamente, puesto que hay que tener conocimiento de lo que se habla y saber si lo que se hace, se encuentra dentro de un marco legal o no.

 

Y si le dicen a mi marido “mercenario”, como he leído en algún que otro artículo, “que lo hacen por el placer de matar a cambio de dinero”, me molesta. Que me lo expliquen porque yo no saco las cuentas (licencias, seguro, microchips, vacunas, comida durante todo el año, gasoil, averías de coche, y sin contar las horas de trabajo). Y que no se trata de matar por matar, hay más trasfondo de por medio. O como también habéis comentado en redes sociales que si son unos insensibles o que si el sufrimiento animal. Y yo ahora les digo que si quieren verse como los vecinos de Madrid, Asturias o Barcelona, donde los jabalíes llegan ya a las viviendas, destrozando y provocando accidentes graves a los vecinos. ¿Alguna vez se han parado a tener una conversación con un/a [email protected] y darle la oportunidad de expresarse?

 

Respeto y mucho los pensamientos de todo el mundo, pero lo que no voy a consentir son ya tantos insultos, agravios y faltas contra su honor. Pensad que [email protected] [email protected] también tienen familia e hijos a los que todo esto le salpica y que a la vez desencadenáis mucho daño colateral. Si no os gusta la CAZA, no cacéis, pero RESPETAD a [email protected] que les gusta. Cada cual tiene su propio criterio y todo es lícito. Pero nadie tiene el derecho de imponer a la fuerza una forma de pensar o de vivir, y que tu libertad termina donde empieza la mía. Y si alguien acaba con los derechos de los demás, ya no seremos libres”.

 

Alfonso Aguado, presidente de la AER y rehalero: “Gracias caza”

 

“Todos los aficionados a la caza sabemos el momento que nos ha tocado vivir. Se van destapando los enemigos de la caza que tienen forma de partidos políticos, lobbies, asociaciones, etc., perfectamente organizados entre sí con nombre y apellidos: Pacma, Equo, Asociación Parlamentaria para la Defensa de los Animales, Intercids o Avatma por citar a los principales.

 

Podencos de rehala.

 

Pero como con la caza, como tal, no pueden de frente, aprovechan cualquier ocasión para sus fines. El problema es que muchas veces nosotros mismos le damos munición al enemigo en forma de fotos y vídeos que saben manipular para dárselos a la Gran Sociedad a través de sus medios, transmitiendo una imagen negativa de una actividad necesaria que quieren eliminar sin explicar con qué la van a sustituir.

 

Otras veces utilizan, lo que deben ser considerados como simples accidentes de caza, inherentes a cualquier actividad deportiva al aire libre y no hago comparaciones. Este es un debate que tenemos que realizar, pero no es éste el motivo de estas líneas.

 

La gran diferencia que se está produciendo en el mensaje que recibe la Gran Sociedad, cuando ocurre un hecho de estas características, es que no solo lo emite nuestro enemigo. La Caza se ha movilizado en muchos aspectos y uno de ellos son los mass media: televisión, radio, prensa y sobre todo redes sociales.

 

Montero camino del puesto.

 

En este avance están siendo decisivas la aportación de entidades representativas del mundo de la Caza como son la Oficina Nacional de la Caza, la Real Federación Española de Caza o la Fundación Artemisan, por citar las más señaladas. Pero lo importante es la actitud: ya no esperamos a que pase la tormenta, ahora se combate desde el primer metro el material informativo, se piden explicaciones y se exigen responsabilidades desde el mundo de la Caza.

 

En mi opinión, este efecto está pasando de los representantes de las entidades al colectivo de cazadores y soy optimista porque creo que es un efecto creciente. Hoy por hoy la mayor garantía de que sigamos cazando en España es ésta.

 

Quiero destacar, por último, mi agradecimiento a la respuesta sin fisuras de los representantes del colectivo de la Caza a las reacciones tras el desgraciado accidente de Las Herreruelas. Hemos leído sus líneas de apoyo y les hemos visto dar la cara en televisión por todos los rehaleros.

 

Rehalera con sus perros.

 

Quiero deciros que sabemos que estamos en primera línea en este combate y que, gracias a vuestro apoyo y el de todo el colectivo de cazadores, hemos recibido ánimos suficientes para meter los perros detrás de los ciervos en La Castellana si hace falta. Sabemos el camino y volveremos a pisarla caracola en mano.

 

Con un grupo de representantes de la Caza comprometidos al más alto nivel con su responsabilidad, como ha ocurrido en este caso, el futuro de la Caza en España está garantizado porque depende de nosotros mismos y somos capaces de conseguirlo”.

 

Alfonso Ussía, escritor, periodista y Premio Jaime de Foxá

 

“Las imágenes son estremecedoras. Los informativos de las cadenas de televisión y las redes sociales las han emitido con especial incordio. Y se comprende. Una escena terrible y desagradable. Un venado se hace fuerte en el borde de un barranco en una montería extremeña, y los perros de una rehala hacen por él.

 

El venado se resiste, y dos perros se despeñan por el precipicio. La situación es grabada por un montero cuyo puesto está situado en el lado opuesto del barranco. Los perros, que están enseñados y entrenados, cumplen con su deber e insisten, y el venado cumple con el suyo defendiéndose con sus fuertes y afiladas cuernas.

 

Las rehalas y sus perreros son el alma de la montería.

 

En un momento dado aparece un perrero, que también se juega la vida, y al intentar rematar a cuchillo al ciervo desencadena la catástrofe. Se despeñan hacia el lecho del barranco una docena de perros y el propio venado. La conclusión de los responsables de informativos y de una señora de Pacma que no tiene ni idea de lo que es la caza y lo que significa, no es otra que la más elemental e injusta. La montería es una tradición brutal y los monteros unos asesinos.

 

La escena que a todos, cazadores, no cazadores, partidarios de la caza y detractores nos ha estremecido y horrorizado, no es una escena de montería. Decía la señora de Pacma que una situación como la filmada es habitual en la caza. Nada más lejano a la realidad. Es un accidente. El resultado de un cúmulo de casualidades negativas que se reúnen en un punto concreto y de casi imposible repetición.

 

Ante un pavoroso accidente de carretera, nadie está autorizado a opinar que todos los conductores de camiones son unos criminales. En la escena, no interviene ningún montero. Lo que sucedió es posible que se repita dentro de setenta años. No es una escena montera ni de caza. Es un accidente producido por la reunión malvada y caprichosa de un cúmulo de inoportunidades.

 

Perros y canes de rehala.

 

El gran venado que escapa de los perros y se topa con un precipicio. Ahí se hace fuerte. Los perros que no desertan ante el peligro. La buena intención del perrero -que insisto, se juega la vida ante el venado acorralado y el vacío-, y provoca una reacción de los perros más al límite de lo normal. Y la catástrofe. He asistido, con arma y sin ella, a centenares de monterías, y jamás se ha desarrollado una escena de esa índole.

 

Lo que ha escandalizado –y con razón– a millones de personas no forma parte de la normalidad ni de la excepcionalidad de una montería. Es una catástrofe, un accidente, un desastre que se produce una vez cada cien años. Los cazadores, los monteros, no son criminales. Gracias a ellos y a los propietarios de los cotos de caza y el buen hacer de las guarderías, España es uno de los paraísos cinegéticos del mundo. Y de la caza viven en nuestro país centenares de miles de familias, especialmente de Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla-León, Madrid, Asturias, La Montaña de Cantabria, La Rioja, Navarra y Valencia. La cultura de la caza, el respeto y la limpieza en su ejercicio se cumplen a rajatabla en el 99% de los casos, y una espeluznante escena aislada no puede determinar una desfiguración tan parcial e injusta de lo que es la caza y lo que son los cazadores.

 

Como en el caso de los toros, sólo gracias al tesón, la afición, los bolsillos y los sacrificios de los ganaderos de bravo, se mantienen en nuestras dehesas tan maravillosos animales. Lo mismo en la caza. Decenas de miles de puestos de trabajo fijos, la industria complementaria que la caza conlleva, y el sentido del honor y la deportividad de una abrumadora mayoría de cazadores justifica su vivencia y permanencia. Por una situación aislada y terriblemente desagradable, no se puede condenar a la montería española, atractivo primordial de cazadores de todo el mundo. El desgraciado suceso del barranco no es propio de la montería. Es propio de un accidente”.

 

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