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En una batida celebrada en Asturias

Caza un gran jabalí, el primero de la temporada, con un "precioso lance"

Mario Raigoso, un cazador asturiano, estrenó su temporada de caza mayor con un gran jabalí. El mismo aficionado nos ha narrado los detalles de este lance, el cual ha definido como muy bonito y especial.
Jabali Mario Raigoso. Mario Raigoso al final de la batida, tras abatir el jabalí en Següenco.

Esta crónica arranca el pasado viernes 1 de noviembre, el Día de Todos los Santos. Junto a su cuadrilla, Mario Raigoso salió de caza al coto de La Parraguesa, que se ubica cerca de la famosa localidad asturiana de Cangas de Onís. Emprendieron la marcha 18 cazadores y una docena de perros.

A pesar de que el hombre está acostumbrado a cazar en este área del pueblo de Següenco, reitera la belleza del lugar. Y es que los que se mueven por la zona, bien saben que este lugar a tiro de piedra de Convadonga y los Picos de Europa, alberga algunos de los cazaderos más populares y prolíficos del norte de España.

Jabali Mario Raigoso.

Al inicio de la mañana dieron una mancha contigua, donde no hubo suerte y no pudieron desencamar ningún guarro. A primera hora de la tarde, sobre las 13:00 horas, cambiaron de zona. Nada más darse la orden de inicio de la nueva batida, los perros no tardaron en dar con el suido en cuestión. “Ni dos minutos habían pasado y el jabalí ya salió del encame”, nos cuenta Mario.

Él mismo ha calificado este cobro como un “lance precioso” por cómo se produjo. Explica que pronto notó retumbar los perros y pensó que tenía el jabalí “prácticamente encima”, aunque apareció a unos 60 o 70 metros. Desde el primer momento, ya pudo atisbar que se trataba de un macho con “buena boca”.

Jabali Mario Raigoso.

Otra de las características de este inolvidable día de caza fue la manera en que cochino apareció. “A mí me gusta tirarles de frente y así siempre disparo confiado”, detalla Mario. Hay que sumar, además, que se trataba del primer suido que veía desde el inicio de la temporada de mayor. Asimismo, tras pegar al jabalí “de columna” a unos 50 metros, el animal abatido echó a rodar y Mario presenció cómo los doce perros fueron a su asedio. Al final lo terminó rematando por temor a que algún can fuese herido. 

Jabali Mario Raigoso.

El cazadero también era bonito según opina Mario, un área cubierta de vegetación y con una cierta cuesta, que hizo que el jabalí se presentara para un abate realmente franco. “A mí me gustó mucho”, refrenda el cazador como colofón a este abate tan especial para él.

La boca del ejemplar podía hacer presagiar un trofeo medallable. Recuerda que el año pasado cazó un jabalí espectacular que para él era “algo fuera de lo normal” y al final dio bronce. En este caso, a pesar de las buenas previosiones, el jabalí se ha quedado cerca de los 90 puntos, concretamente en 88,13. Y es que como nos explica Mario, el guarro tenía una amoladera partida, lo que ha penalizado bastante el resultado de la medición. En cuanto al porte, el animal estaba pesaba “en torno a los 80 kilos”.

Jabali Mario Raigoso.

Aquella misma tarde batieron otra zona entre el campo de tiro de Cangas y la carretera que va a Següenco, y también se desencamaron varios jabalíes. Hubo algunas ocasiones de abate y se escaparon un par de guarros. En otra zona de vegetación se tiraron otros dos jabalíes, pero tampoco hubo suerte. Al final, de los tres que tenían de cupo, solo se pudo abatir el de Mario.

 

(Texto: Manuel L. Luengo / Fotos: Mario Raigoso)