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El protagonista nos narra este espectacular lance montero en tierras alicantinas

Caza un enorme jabalí medalla de oro que rajó más de 15 perros

Un lance de esos que nunca se olvidan y un jabalí para el recuerdo. Juan Jiménez fue el cazador que abatió este tremendo jabalí ‘oro’. El animal cayó tras una dura batalla en la que rajó más de 15 perros y atropelló incluso a un perrero.
Jabalí oro Alicante Juan Jiménez junto al tremendo jabalí medalla de oro que cazó en Alicante.

La jornada vivida por Juan Jiménez en la finca las Ramblas Altas, en Alicante, tuvo de todo. Durante una montería, este aficionado cazó un tremendo jabalí en un lance que, según narra a Cazavisión, “fue espectacular”. Este veterano montero cordobés ha cobrado, posiblemente, uno de los cochinos más duros de su vida

En los momentos previos al lance, no había entrado nada que mereciera la pena. Pero los perros conocían perfectamente el lugar. Le dijeron a Juan que no se preocupara, que seguro que a la vuelta, en el escape de las reses que estaban en una hoya, tendría alguna oportunidad. 

En efecto. En un alto, los perros dieron con un cochino que estaba encamado. Pero el jabalí, en vez de correr, se enfrentó a los canes. Comenzaba una dura batalla que tuvo consecuencias. Juan nos cuenta que el cocino hirió a varios de los canes que le atosigaban. Los perreros empezaban a acumularse en la zona.

Uno de los hombres se acercó para intentar que el cochino arrancara la marcha hacia abajo. Pero el guarro no estaba dispuesto. Acabó revolviéndose y tirando al perrero. Por fortuna, los perros se echaron encima del jabalí. Según Juan, de no ser así, “hoy estaríamos hablando, por lo menos, de un accidente grave”. El propio afectado relató que nunca en su vida había visto un cochino tan grande hacerle cara.

Jabalí oro Alicante

Con la presencia del perrero, finalmente que el guarro se movió. “Los perreros se iban apartando por el monte porque se los comía”, explica Juan Jiménez. A unos 60 o 70 metros, el montero divisó al jabalí “pero era imposible tirarle”, aunque iba a un trote cochinero. En este instante, ya se le apreciaba una boca que presentaba credenciales.

El problema era ajustarle el tiro sin herir a los perros, que venían cerca. Pero aquí Juan demostró mucha veteranía y responsabilidad. En ningún momento pensó en apretar el gatillo hasta que la situación no fuera segura. 

El jabalí se vendió caro

Cuando el terreno estaba despejado, y canes y perreros ya estaban lejos, apuntó y tiró al ver un hueco. No está seguro si esta bala tocó al jabalí. El cochino giró entonces y se dirigió a un arroyo seco bastante despejado, donde el montero dominaba más la zona. En el primer claro, tiró otra vez y el jabalí se tragó la bala. Después se revolvió y Juan tuvo que efectuar un tercer disparo. Este fue el definitivo y el jabalí se quedó ya en el sitio.

Tras la consecución del lance, Juan recibió la felicitación de todos los perreros. Y es que realmente había logrado un tremendo ejemplar después un lance muy complicado. Desde ese momento, hubo que parar la montería porque los rehaleros tuvieron que empezar a coser a sus perros in situ al menos durante un par de horas. 

Jabalí oro Alicante

A lo lejos, los perreros cosiendo a sus perros después de la escabechina que formó el jabalí.

Ni más ni menos que 16 perros rajados dejó el jabalí. Incluso los perreros tuvieron que ir a por más grapas. Algunos canes no pudieron continuar la montería a causa de las heridas.

"Era un oso"

Hay una característica que refleja a la perfección el tremendo animal que este montero abatió. El taxidermista de confianza de Juan, cuando abrió la piel del guarro, le explicó que el animal tenía una capa de cerca de 10 centímetros de grasa bajo la piel. Ninguna de las dos balas pudo atravesarlo. “Era un oso”, relata Juan. Añade además que ha cazado muchos cochinos, “pero como ese, ninguno”. Lo resume, en definitiva, como un “lance precioso en el que hace falta mucha paciencia y sangre fría”.

Jabalí oro Alicante

Aunque ya había atisbado la boca, al acercarse no esperaba semejante aparato. Juan sabía que era muy grande porque las navajas y las amoladeras le sobresalían mucho. “Fue un lance espectacular por la adrenalina del momento y, porque si no se llega a girar, le hubiera tenido que pegar a quemarropa porque venía directo a mí”, asegura el cazador.

Este jabalí fue, sin lugar a dudas, la joya de la montería. Al final fue medalla de oro: 110,7. Podría haber dado más puntos, ya que según Juan, por dentro no cumplió tanto, “pero sí que era muy ancho de colmillos”.

Fue además un guarro de buen tamaño tal y como se aprecia en las imágenes. Aunque no lo pesaron, el aficionado nos cuenta que superaría los 100 kilos de sobra. Juan Jiménez fue fiel a su equipo habitual, un rifle Browning BAR 2 30-06 y una bala Norma de punta de plástico de 180 grains. Además, llevaba montado un visor Delta de 2,5-16x56.

 

(Texto: Manuel L. Luengo / Fotos: Juan Jiménez)