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Con el fin de la temporada de caza mayor a la vuelta de la esquina

5 meteduras de pata que debes evitar en las últimas monterías

Estamos a punto de estrenar febrero, mes que marca para la inmensa mayoría de monteros el fin de temporada, de ahí que a continuación repasemos cinco errores que debemos evitar en las últimas monterías.
Errores_Ultimas_Monterias_G Cazador y acompañante en una montería de finales de temporada.

La angustia por el inminente cese de la actividad montera, o la desidia tras una serie de cacerías que no salieron como esperábamos, empujan a muchos cazadores a cometer errores que cualquier otro mes seguro que no cometerían. Aún estamos a tiempo de evitarlos, al menos algunos de ellos.

 

1 Incumplir el presupuesto

 

Da igual que nuestro presupuesto en monterías fuera de 100, de 1.000 o de 10.000 euros; si en su momento pusimos ese límite fue por algún motivo, y salvo que nos tocase el Gordo, el hecho de que se acabe ya la temporada no es excusa para pagar dos o tres montería más que no teníamos contempladas en nuestro presupuesto.

 

Ya somos adultos, no jóvenes adolescentes incapaces de controlar nuestros impulsos; además, más vale terminar la temporada con ganas de marcha, con mono de pegar tiros, que hastiado de monte, de kilómetros y de migas.

 

2 Repetir mancha

 

Segundas partes nunca fueron buenas. Febrero es un mes especialmente pródigo en repetición de manchas que se dieron bien allá por los meses de octubre y noviembre; todos nos hemos sentido tentados a ir a la revuelta ese ‘monterión’ que tan bien se dio meses atrás, y la inmensa mayoría de las veces hemos salido escaldados de tal decisión.

 

Montero en un puesto en unas peñas.

 

Excepciones hay, claro está, pero por norma general una mancha que ha sido pisada y cazada por varias rehalas, y monteada con varias armadas, no se recupera en apenas tres meses, y donde se cazaron 45 cochinos, raro será que se cacen ahora más de 4 ó 5…

 

3 Montear por montear

 

Las monterías son para los cazadores como las películas para los cinéfilos; ¿conocéis a alguno que vaya al cine sin saber qué película echan? Seguro que no. Al que le gusta el cine estudia la cartelera, y va a ver aquellas películas que por su guión, reparto, director o género piensa que más le van a gustar, no se meten en el primer cine que ven así, sin más.

 

Armada camino de sus puestos en una montería.

 

Nosotros igual; que nos quede un fin de semana libre no es motivo para apuntarnos a cualquier gancho sin saber quién lo da, cómo se da, ni cómo está la mancha; si encontramos algo de nuestro agrado, que entre dentro de nuestro presupuesto, de nuestro radio de acción y que tenga las mínimas garantías de organización (que no de resultados), pues perfecto, pero si no mejor quedarse en casa que meternos en un sitio sin saber lo que nos vamos a encontrar.

 

4 Descuidar el equipo

 

¿Acaso es más importante la primera montería del año que la última?, ¿vale menos un guarrazo en febrero que en octubre?, ¿son más tontas las reses a final de temporada que a principios de ésta?

 

Si en octubre nos preocupamos de tener el rifle perfectamente limpio y engrasado, el visor con todos y cada uno de sus tornillos apretados, y el equipo comprobado y puesto a tiro, ¿por qué ya no lo tenemos así?, ¿porque sólo quedan un par de monterías?

 

Tras cuatro meses pegando tiros, subiendo y bajando cortaderos, y viajando en la caja de una pickup, son muchas las posibilidades de que el rifle se haya ido de tiro; por no dedicar un par de horas a comprobar esto, quizás fallemos el cochino o el venado que nos iba a salvar la temporada.

 

Montero apuntando a una res en montería.

 

No descuides algo tan importante como tu arma y tu visor, de su perfecto estado depende que termines la temporada con un grato o con un ingrato recuerdo.

 

5 Incumplir compromisos

 

Preparar una montería, prepararla bien, requiere mucho esfuerzo por parte de los guardas, postores, organizadores, etcétera. Son muchos meses de vigilancia, de cebado, de preparación de armadas y puestos, y no hay cosa más triste que ver cómo todo se va al garete porque algunos de los monteros no han acudido y por sus puestos se vacía la mitad de los bichos.

 

El haber dejado pagado el puesto no es excusa para faltar a la montería; si por desidia, por pereza o por cansancio no vas a ir a final de temporada a una montería que tenías previamente contratada, lo menos que puedes hacer es avisar con la suficiente antelación para que se pueda cubrir ese puesto. Los compromisos están para cumplirlos, y el compromiso en la caza incluye tanto el pago como la asistencia a la cacería.

 

(Texto: IA Sánchez / Fotos: Félix Sánchez)