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Dos factores fundamentales que se 'olvidan'

Media veda 2019: codornices, climatología y agricultura

La evolución climatológica y las cosechas, una vez más, son claves para la presencia de las codornices. Debido a la mala previsión a la hora de establecer las fechas de apertura, se prevé una media veda 2019 bastante floja.
Codornices media veda El tiempo y la cosecha son fundamentales para la presencia de las codornices.

La apertura de la media veda es un acontecimiento a nivel nacional; y digo nacional a conciencia, y no regional, porque debiera tener una importancia mucho mayor que la atribuida habitualmente, tanto en sentido oficial por parte de los Organismos Administrativos y políticos o legisladores –incluidos los ayuntamientos y corporaciones locales-, como en cuanto a los entes agrarios y los sectores económicos-cinegéticos a los que afecta, que en todos los casos son muchos, abarcando la casi totalidad de nuestro territorio nacional, y de un volumen crematístico demasiado cuantioso en relación a la escasa relevancia que se le presta.

 

Codornices media veda

 

De hecho, no sólo se trata de un sector económico primario que afecta a cientos de miles de personas de todo el país como un recurso natural renovable (y a millones de habitantes si consideramos a los sectores e intereses indirectos también relacionados), sino que además resulta transcendental para la ecología y la fauna de nuestro medio ambiente, incidiendo sobre millones de ejemplares de la diversas especies dependientes de esa parte de la cadena alimenticia sobre la que después se erige todo el resto de la pirámide trófica.

 

Tiempo y cosechas, fundamentales

 

Y sin embargo, la fecha de la apertura de la temporada de la media veda se marca de forma casi fija con notable antelación en todas las comunidades autónomas, independientemente de la evolución climatológica anual previa y del estado de desarrollo de los cultivos, cuando esos dos factores tendrían que ser tan fundamentales que casi debieran por sí mismos señalar de manera inopinable en cada temporada el pistoletazo de salida.

 

Por supuesto que es necesario también tener muy en cuenta la evidente programación previa que precisan todos los sectores a los que afecta y participan en su desarrollo como actividad no sólo lúdica, sino económica, pero eso se pudiera y debiera ajustar cada temporada con quince o vente días de antelación en cada franja agrícola de nuestro territorio nacional, marcando distintas zonas de manera gradual a lo largo de toda la extensión desde el sur hasta el norte, porque de lo contrario ocurre lo que nos encontramos cada año al iniciarse la apertura de la media veda, sobre todo en los últimos años: en la mayor parte de ellos las codornices, como aves migratorias, ya se han marchado de regreso a sus originarias tierras africanas, dejando el campo cinegético desolado en consonancia al estado de los campos de cultivo, que son arrasados y prácticamente las expulsan de su hábitat una vez que ya han terminado su ciclo reproductivo.

 

Codornices media veda

 

El año 2018 climatológicamente fue muy bueno para el campo. Durante el invierno se produjeron muchas y copiosas nevadas en toda nuestra geografía nacional, luego la primavera fue bastante húmeda y lluviosa, y la entrada del verano estuvo marcada por calores intensos que llevaron a una rápida maduración de los campos de cereal, adelantándose la cosecha casi un mes en relación con la apertura de la veda de la codorniz, y aunque vinieron de sus cuarteles africanos gran cantidad de ellas según los sondeos y estudios que se realizaron, la mayoría ya se había marchado cuando se inició la temporada, por tanto tenía que haber sido adelantada en consonancia con la evolución climatológica y la cosecha

 

¿Y en 2019?

 

Por el contrario, el año en curso -2019-, hemos tenido un invierno relativamente suave y seco, seguido de una primavera escasa en precipitaciones, y precisamente al inicio del verano, en el mes de julio, en la última quincena, se han producido muchas tormentas con precipitaciones abundantes en forma de lluvia y de granizo, que han obligado a los agricultores a retrasar la cosecha de los cereales cuando casi faltaba una semana para realizar su recolección, y eso ha supuesto una clara aproximación, casi coincidente, entre la desolación del campo impuesta por la recogida de los frutos y la apertura de la veda.

 

Si comparamos los resultados de ambas temporadas en el aprovechamiento del recurso cinegético que representa la codorniz podremos estimar la importancia de marcar las fechas de apertura teniendo en cuenta los dos factores fundamentales: climatología y agricultura.

 

(Texto: Juan C. Gil Cubillo).