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DESCOMUNAL TROFEO DE JABALÍ ABATIDO

¡Más de 43 centímetros de largo! Cazan un jabalí con uno de los colmillos más largos del mundo

Este es el impresionante jabalí que ha abatido un cazador en Turquía, de la mano de una empresa española de servicios cinegéticos. Se trata de un ejemplar con un colmillo de casi medio metro.
Este es el sensacional trofeo que está revolucionando las redes sociales. Este es el sensacional trofeo que está revolucionando las redes sociales.

Probablemente será de los cochinos más espectaculares que hemos visto, llegando casi al medio metro de longitud en una de sus navajas que ha dado ni más ni menos que 43,5 centímetros de largo. Este inusual colmillo se debe a la falta de amoladera en ese lado que tenía el animal, una carencia que propicia el crecimiento de los colmillos que no encuentran un freno contra el que limarse cuando cierran la boca. Una deformidad que no deja indiferente a nadie puesto que el tamaño del colmillo resulta hasta difícil de creer viéndolo en fotos. 

 

El cazador se encontraba en Turquía en un viaje a los cochinos organizado por Caza Salvaje y Safaris, la empresa cinegética del español Gonzalo García German. El país mediterráneo se ha convertido en uno de los destinos predilectos de los cazadores españoles, gracias a una modalidad realmente apasionante y unos cochinos de un tamaño sobrecogedor, aunque ninguno como este. Hemos hablado con Gonzalo en exclusiva, para que nos contara el lance y como ha sido para él la experiencia de abatir el que será casi seguro, el jabalí con el colmillo más largo del mundo

 

El impresionante jabalí con un colmillo de 43 centímetros de largo

 

Fue un viaje intenso, sencillamente espectacular en el que consiguieron hacerse al final con 14 jabalíes de una media de 24 o 25 centímetros de largo. Los monstruosos guarros turcos son el sueño de los cazadores españoles, que casi por defecto llevamos en la sangre una vena cochinera difícil de explicar con palabras. El bufido de un guarro por la noche mientras recechamos lentamente y en sigilo, cuando su aguda nariz consigue cortarnos el aire y delatar nuestra presencia, es un sonido que eriza la piel y agita el pulso a casi todos los cazadores. 

 

El afortunado día del lance salieron de caza bajo la luz de la luna llena, recorriendo entre las sombras de los pinos aquel paisaje cortado, para asomarse uno a uno a los comederos buscando la suerte. Cuando localizaron el animal comiendo tranquilo, supieron por hechuras y por tamaño que se trataba de un gran macho, pero la postura no era la correcta para poder realizar un disparo certero. Con animales de semejante tamaño, es mejor no tentar a la suerte y buscar el momento y el tiro correctos. 

 

Los colmillos sacados y listos para la taxidermia

 

Fue un rececho precioso. Este guarro no lo teníamos localizado y cuando llegamos al comedero y vimos el bulto, supimos que había que disparar. El guarro no daba la cara y estuvimos esperando a que se cuadrara para poder tener un buen tiro”, nos cuenta todavía emocionado Gonzalo. “Al final se cruzó y el cazador pudo tirarlo. Oímos perfectamente que el tiro había impactado en el animal, pero cuando llegamos al comedero el guarro no estaba”, algo común entre los guarros turcos, que gracias a su inmenso tamaño parecen tragarse las balas en muchas ocasiones. 

 

«Uno de los guardas forestales empezó a chillar, no sabía lo que pasaba»

 

Gonzalo, propietario de la empresa, orgulloso con la cinta métrica sobre el colmillo marcando 43,5

 

Se fue hacia la izquierda, donde había un barranco por el que se perdió. El cazador no pudo ni bajar con nosotros de como era aquello. Estuvimos descendiendo durante más de 20 minutos siguiendo el rastro hasta que uno de los guardas forestales que venía con nosotros empezó a chillar. No sabíamos lo que pasaba hasta que entendí que chillaba “¡menudo cochino, menudo cochino!” hasta que conseguimos bajar nosotros. Intente hacerle algunas fotos para enseñárselas al cliente, que cuando le conté como era el cochino no se lo creía. Al día siguiente fuimos a cobrar el animal y fue toda una operación. Hubo que sacarlo con una cuerda atada al coche haciendo polea en un árbol

 

Lo mas curioso del guarro es que no se le puede abrir la boca, porque con ese colmillo le pega el hocico arriba y no se la pudimos abrir, era imposible. Las mediciones han dado 43,5 centímetros en un colmillo y la otra parte de la boca es un tocón de 26 centímetros y muy muy ancho”.