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ES EL CUARTO PERRO QUE LE MATAN AL MISMO DUEÑO

Los lobos devoran una perra en el jardín de una casa en Galicia

Este es el lamentable estado en el que los lobos dejaron a Lúa, una perrita que se ha convertido en el cuarto can que le matan los depredadores al mismo propietario en un pueblo sometido a los ataques de los lobos.
Este es el lamentable estado en el que Alex encontró a su perra Lúa, en apenas 5 minutos que tardó en bajar. Este es el lamentable estado en el que Alex encontró a su perra Lúa, en apenas 5 minutos que tardó en bajar.

José Álex Fernández Pico es el propietario de Lúa, la última víctima que han dejado los lobos en Irixoa, un pequeño pueblo de La Coruña, en Galicia, más concretamente en la comarca de Betanzos. Hemos hablado en exclusiva con él y nos ha contado la dramática situación que están viviendo en el pueblo, sometidos desde hace años a los ataques constantes de los lobos. La noche del martes Alex -como se le conoce habitualmente-, estaba en su casa durmiendo, cuando sobre las tres de la madrugada escuchó a la perra aullar de dolor en las inmediaciones de la casa. Sin pensarlo dos veces, bajó corriendo a buscar a su perra pero la escena que se encontró era mucho peor de lo que el propio aullido del animal había presagiado. 

“La noche del martes, sobre las 3:00 de la mañana escuché a mi perra pegar un ladrido de dolor. Me levanté y llamé por ella, pero no venía y mis otros cuatro perros ladraban de una forma muy extraña”, nos cuenta Alex desolado aún por la pérdida. Todo sucedió en apenas minutos, los que tardó Alex en acudir al grito de su perra “al escuchar el aullido salí corriendo de la cama y bajé a mirar qué pasaba, tarde cinco minutos contados”, sin duda un tiempo realmente mínimo como para encontrarse la perra en el estado en el que estaba. “Me acerqué y vi a mi perra muerta, con las tripas fuera y con un lateral ya comido, como se ve en la foto”, lo que le hizo sospechar que no se trataba de un solo ejemplar de lobo, “dudo que fuese un lobo solo, puesto que Lúa tenía una pata fuera de la cadera, como si hubiesen estado tirando de ella”. 

La imagen a continuación muestra el lugar en el que encontró Alex a su perra, donde se puede ver la distancia a la casa de este.

Rastro de sangre de la perra al lado de las casas

El cuarto perro que le matan los lobos

Alex tiene 18 años y es estudiante de automoción, pero en su tiempo libre se dedica a sus animales. Vive en una aldea tranquila de 20 habitantes, “en el rural”, como dice él, donde tienen el monte a escasos 200 metros de las casas, algo que a los lobos parece venirles a la perfección para sus escaramuzas al pueblo. Un pueblo que vive sometido a los caprichos de los depredadores ya que, sin ir más lejos, Alex es el cuarto perro que pierde en los ataques de los  lobos.

“Son ya cuatro perros que me mata el lobo en tres años. Los otros tres fue de día, por las mañanas en verano cuando estoy de vacaciones y salí a pasear con ellos. Tengo un sabueso de pelo corto que cuando va por el monte, coge un rastro y los demás perros le siguen, pero los otros tres perros que son más pequeños, entraron en el monte y aún no salieron…”, relata el joven gallego. Además los otros dos mastines que estaban sueltos con Lúa, "parecen traumatizados desde aquella noche, no se lo que vieron pero están muy raros".

Poni matado por los lobos en el mismo pueblo

Más ataques en el pueblo

“En mi caso son cuatro perros que me ha matado el lobo, tres en el monte y esta última a escasos 50 metros de casa. El año pasado a mi vecino le mataron un poni y me preocupa, porque por mi zona ha habido más ataques”, desde luego que no es para menos. Quedan las imágenes como testimonio gráfico del horror que viven, puesto que los lobos no se han cebado solo con Alex “a otro vecino le mataron y comieron un pastor alemán atado en la cadena, a los ganaderos les matan los becerros y otras barbaridades más”, pero a pesar de ello, Alex solo pide que se controle la situación.

“A mi la existencia del lobo me parece bien, yo no pido que se extinga ni mucho menos, sino que se controle, porque los lobos de por aquí están con radiotransmisores porque son ejemplares soltados, criados en “zoológicos", liberados sin control y me preocupa la situación”, denuncia el joven desesperado. Ha hablado ya con el alcalde, "sabe que hay ataques y que los lobos se acercan mucho, pero no nos da soluciones ninguna", por lo que la situación se ha vuelto completamente desesperada para ellos.