Pasar al contenido principal
Así lo defiende el colectivo

Los guardas rurales, una figura "clave" en los cotos de caza

Un buen coto, un coto cuidado, se caracteriza por la labor profesional que en él desarrollan los Guardas Rurales qué tienen conocimientos y experiencia, además de cursos de Cinegética Sostenible y Elaboración de Planes Técnicos de Caza.
Guarda rural coto de caza El colectivo incide en la importancia de la colaboración entre cazadores y guardas.

Lo habitual es que las sociedades de cazadores “no utilicen” los servicios profesionales de Guardas Rurales con objeto de abaratar los costos. Sin embargo, esto es un gran error según reclama el colectivo, ya que los costes reales de las oportunidades de caza y de las piezas abatidas se disparan cuando no existe la labor de los Guardas Rurales.

 

Según Víctor Villalobos, coordinador de este personal, la misión del guarda rural “es clave para alcanzar con éxito los objetivos del plan de gestión que dirige el técnico”. Por eso guarda rural y técnico, “deben trabajar como una máquina perfectamente ensamblada, sin fisuras”.

 

Es habitual que la persona encargada de supervisar las tareas del Guarda Rural carezca de conocimientos técnicos suficientes, o bien no está claramente definido a quién corresponde la tarea de dirigir, supervisar y apoyar al Guarda Rural. Cuando en el coto de una sociedad de cazadores existe Guarda Rural, es frecuente que su labor quede relegada a la vigilancia y a alguna que otra tarea puntual y discontinua.

 

Villalobos cree que sin demanda de estos servicios profesionales en el cuidado de la caza, ningún técnico, ni guarda rural se va a dedicar profesionalmente a solventar problemas de cotos, “ya que es difícil, por no decir imposible, que este técnico y Guarda Rural puedan llegar a comer, debido a la inexistente demanda de este tipo de trabajos”.

 

Guarda rural coto de caza

 

Sólo con proyectos de futuro adecuadamente diseñados, con fondos económicos capaces de apoyar las inversiones necesarias, se pueden contrarrestar los impactos negativos que la actividad económica actual produce en el campo.

 

Por estas y otras cuestiones, Víctor Villalobos considera necesaria “la protección del guarda por ser una afición perseguida por detractores de la caza (animalistas radicales), furtivos, malas interpretaciones y la desinformación” que existe al respecto. 

 

Este colectivo defiende la importancia de su papel en el monte, así como la colaboración entre guardas y cazadores. A juicio de Villalobos, este trabajo conjunto es primordial para el mantenimiento del coto y para las mejoras qué sé puedan ir haciendo en él. 

 

“El cazador es el que más sabe de la riqueza cinegética y posible déficit del acotado. También, en muchos casos son los primeros en ver indicios o encontrarse con furtivos, con animales enfermos o cualquier anomalía de la que informar al guarda y este tratar de subsanarla”, defiende el coordinador. Por lo tanto, refrenda que los cazadores son los principales interesados en la conservación del coto y el guarda en hacer cumplir esa conservación

 

Una de las principales reivindicaciones del sector es la falta de concienciación de algunos responsables de cotos de la contratación de los guardas rurales que, además de la vigilancia y seguridad del acotado, se encargan del mantenimiento de este.

 

Guarda rural coto de caza

 

Otro gran problema aún más importante es el desconocimiento de situaciones de intrusismo laboral. Víctor Villalobos recuerda que “está penalizado por ley con unas cuantías monetarias bastante altas, por lo que no es para tomárselo a la ligera”.

 

Las multas, catalogadas por la normativa desde leves y muy graves, parten desde los 300 euros y pueden llegar incluso a los 600.000

 

En el ámbito internacional, Víctor incide en que la figura del guarda rural es “fundamental” no solo en España, sino también en otros países de Europa. “La seguridad  privada se ha convertido en un verdadero actor de las políticas globales y nacionales de seguridad”, remarca el guarda, añadiendo que en ambos casos es muy similar el desempeño.

 

Denuncia que el gran problema existe en las comunidades autónomas. Aunque estas alberguen las competencias de Flora y Fauna, “no tienen la suficiente conciencia de la indispensable herramienta de desarrollo sostenible del mundo rural”.

 

Guarda rural coto de caza

 

Según considera este colectivo, el campo cuenta en algunos casos con un gran déficit en materia de seguridad. Sin esa vigilancia, “no hay inversiones, no hay cotos, no hay cultivos, no hay piscifactorías, no hay granjas, ganadería, parques eólicos”, defiende Víctor Villalobos. 

 

Reivindica la necesidad de contratar seguridad privada rural, “ya que es bastante fácil y barato entre cooperativas y ayuntamiento, o entre una unión de ciudadanos que quieran proteger sus recursos”. Y es que según sostiene el guarda rural, “la seguridad pública es cada vez menor y más costosa, y la poca que hay se dedica casi en su exclusividad a las ciudades o núcleos urbanos”.

 

Guarda rural coto de caza