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Analizamos la legislación para dar respuesta a ésta y otras preguntas sobre el tema

Detención ilegal: ¿pueden cometer los guardas de caza este delito?

Aunque cualquier persona puede cometer el delito de detención ilegal, aquí nos vamos a referir a su posible comisión por parte de los guardas rurales-guardas de caza.
Guarda_Detencion_Ilegal_G Guarda vigilando con los prismáticos una finca de caza mayor.

1. Dice la Ley de Seguridad Privada que los guardas de caza, en relación con el objeto de su protección (la caza, los cotos de caza), están facultados para detener y poner inmediatamente a disposición de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a los delincuentes. Así que, detenido un presunto delincuente, los guardas de caza tienen la obligación de ponerlo inmediatamente a disposición de la Guardia Civil.

 

2. Según la citada Ley de Seguridad Privada, los guardas rurales-guardas de caza no son agentes de la autoridad, salvo cuando actúan en casos concretos bajo la dirección y mando de la Guardia Civil. En el primer caso, los guardas tienen la condición de “particular”; en el segundo, tienen la condición de “autoridad o funcionario público”.

 

3. Por su parte, el Código Penal castiga como delito precisamente la detención ilegal de cualquier persona:

 

Cazador junto a un guarda de caza.

 

  • “El particular que encerrare o detuviere a otro, privándole de su libertad, será castigado con la pena de prisión de cuatro a seis años”.
  • “El particular que, fuera de los casos permitidos por las leyes, aprehendiere a una persona para presentarla inmediatamente a la autoridad, será castigado con la pena de multa de tres a seis meses”.
  • “La autoridad o funcionario público que, fuera de los casos permitidos por la ley, y sin mediar causa por delito (…). El funcionario público o autoridad que, mediando o no causa por delito, acordare, practicare o prolongare la privación de libertad de cualquiera…”.

 

Cuestiones que se plantean

 

  1. Si los guardas de caza, en todos los casos, pueden o no detener a presuntos delincuentes y, por tanto, si serán o no sancionados penalmente. (Curiosamente, la Ley de Seguridad Privada se refiere al delincuente, no al presunto delincuente).
  2. Si, detenido el delincuente, el guarda de caza no lo pone “inmediatamente” a disposición de la Guardia Civil, ¿cometerá o no el delito de detención ilegal? La pregunta nos lleva a concretar qué se entiende por “inmediatamente”.
  3. ¿Cómo debe valorar el guarda que el acto cometido es un delito y, por tanto, quien lo perpetra es un delincuente?

 

Guarda de caza.

 

Respuestas a esas tres preguntas

 

1. Los guardas rurales-guardas de caza, ya actúen como particulares (sin la condición de agentes de la autoridad), ya actúen como agentes de la autoridad o funcionario público (bajo las órdenes y al mando de la Guardia Civil), actúan siempre “en casos permitidos por la ley” (por la Ley de Seguridad Privada).

 

A lo cual hay que añadir que los guardas de caza, en su caso, tienen también la condición de “policía judicial”. Desde este punto de vista y por el solo hecho de practicar la detención de un presunto delincuente, el guarda de caza no podrá ser sancionado penalmente.

 

2. Pero al mero hecho de la detención hemos de añadir la obligación de poner al detenido a disposición de la Guardia Civil de forma “inmediata”. La puesta a disposición inmediata significa que el detenido debe ser entregado a continuación de la detención, al instante, sin demora, sin pérdida de tiempo. Claro que como en estos casos el cuartel más próximo estará a cierta distancia, la inmediatez se cumple cualquiera que sea el tiempo que tarde el guarda en desplazarse, sin demora, al cuartel para entregar al delincuente detenido. También cabe -y quizá sea la mejor solución- esperar en el lugar de la detención a que acuda la Guardia Civil a hacerse cargo del detenido.

 

Furtivo tirando desde el interior de un todoterreno con un rifle con silenciador.

 

Cosa muy distinta es que el guarda se demore sin causa justificada y suficiente en la entrega del detenido. En este caso, no se cumple la inmediatez exigida por la ley, se “prolonga” indebidamente la privación de libertad del delincuente detenido y el guarda, por ello, sí podría ser sancionado penalmente.

 

3. Y, finalmente, la persona para cuya detención está facultado el guarda de caza ha de ser un “delincuente”, esto es, debe haber cometido un delito y no infracción administrativa. Así que, ejecutado un acto, el guarda, antes de la detención, debe valorar si ese acto o conducta es o no es un delito. Si lo es, debe proceder a la detención del sujeto; si no lo es, podrá formular una denuncia, pero no practicar la detención.

 

Naturalmente, para que ello sea posible, el guarda debe conocer previamente los delitos que, en relación con el objeto de su protección (la caza, los cotos de caza), pueden cometerse, de aquí que la formación de los guardas rurales-guardas de caza sea conveniente y fundamentalmente necesaria.

 

(Alonso Sánchez Gascón)