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Dentro de la Operación Taxideralia, desarrollada en nuestro país

Gran golpe al tráfico ilegal: más de 200 especies entre leones, venados, arruís, cabras…

La Guardia Civil está investigando a seis personas como presuntas autoras de un delito contra la fauna, por la tenencia, tráfico y comercialización de especies, algunas de ellas protegidas.
200_trafico_ilegal_G Imagen de algunos de las más de 200 especies naturalizadas incautadas por la Guardia Civil (Fuente: MITECO).

En total, han sido intervenidos más de 200 ejemplares naturalizados pertenecientes a diferentes especies. Varias se corresponden con piezas de caza mayor, como es el caso de venados, gamos, arruís, cabras monteses, rebecos, corzos, jirafas o antílopes.

 

Asimismo, una gran cantidad del material intervenido está incluido en el convenio CITES (Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres). Es el caso del rinoceronte blanco o el elefante africano.

 

Operación taxideralia 2

 

La Guardia Civil también incautó muchas más piezas como cráneos de animales, pieles y cabezas de cebra, leopardos, marfiles, primates o partes de elefante.

 

Los animales disecados se vendían por Internet

 

Esta operación, denominada 'Taxideralia', comenzó en mayo de 2018, cuando la Guardia Civil detectó una proliferación de anuncios por Internet por los que se vendían animales disecados de especies incluidas en el convenio CITES, cuya legislación prohíbe su venta.

 

La mayoría de esos anuncios tenían en común un número de teléfono, registrado en la provincia de Alicante, por lo que agentes de las Patrullas del Seprona de Alicante y Monóvar iniciaron la investigación.

 

 

Dada la gran cantidad de anuncios existentes, una de las principales hipótesis que barajaban los agentes era que podía tratarse de un taller de taxidermia. Sin embargo, el titular del teléfono era una empresa constructora que no estaba relacionada con el objeto de negocio.

 

Los investigadores contactaron con el anunciante, interesándose por la compra de los animales, y concertando una cita, que iba a tener lugar en una nave de un polígono industrial de la ciudad de Alicante, donde la citada empresa tenía su sede social.

 
Una vez allí, los agentes identificaron al vendedor, que resultó ser también el propietario de la empresa de construcción, y observaron que en el interior de la nave había unas 60 piezas disecadas de especies procedentes de África y del territorio nacional.

 

Operacion Taxideralia 3

 

A raíz de la investigación de estas piezas, y su documentación, la Guardia Civil dirigió sus pesquisas hacia un posible taxidermista que, probablemente, habría podido realizar los embalsamamientos, y cuyo taller estaría situado en un chalet de la localidad de Mutxamiel (Alicante).

 

Con estos datos, se establecieron vigilancias en la zona, a la espera de identificar a esta persona, ya que no había señales externas ni carteles comerciales, que indicaran el desarrollo de esa actividad. Mientras tanto, la investigación continuaba por internet, y en un rastreo por la red, los agentes hallaron una discreta página que ofrecía servicios de taxidermia en esa misma zona, anunciándose con más de 25 años de experiencia en la actividad.

 

Operación taxideralia 4

 

Encontrado el autor de las taxidermias, el Seprona descubrió que la actividad se estaba realizando sin contar con ningún tipo de acreditación profesional ni licencia administrativa, y sin los medios técnicos y de gestión de residuos necesarios para procesar las partes orgánicas desechadas de los animales, que se vertían directamente a la red de alcantarillado, con el consiguiente riesgo para la salud pública.

 

Operacion Taxideralia 5

 

El taxidermista tenía en su poder numerosas piezas disecadas, muchas de ellas protegidas por el convenio CITES, y partes de animales, muchos de los cuales sin poder acreditar la procedencia legal de los mismos.

 

Operación Taxideralia 6