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PENAS DE PRISIÓN PARA LOS FURTIVOS

Piden casi 3 años de cárcel para un furtivo que huyó de los Agentes Rurales

El hombre fue interceptado en un área privada de caza, sin permiso ni licencia, con varias aves y dos especies protegidas, y cuando aparecieron los agentes trató de darse a la fuga.
Los agentes encontraron 4 tordos y 2 especies protegidas muertas, escondidos entre los olivos junto a la escopeta. Los agentes encontraron 4 tordos y 2 especies protegidas muertas, escondidos entre los olivos junto a la escopeta.

 

Es como el colmo de un furtivo, o un intento de cometer un pleno en todas las ilegalidades posibles a la hora de delinquir en cuanto furtivismo se refiere. El furtivo de Granyena fue juzgado la semana pasada en los tribunales -donde ni si quiera se presentó-, por un cúmulo de delitos contra la fauna y las autoridades cometidos hace dos años, tan solo tres semanas después del crimen de Aspa, donde un furtivo mató a tiros a los agentes rurales Xavier Ribes y David Iglesias. 

 

El furtivo ahora se enfrenta a los 2 años y medio de prisión que solicita la Fiscalía, por haber intentado huir de los Agentes Rurales y haber cometido una serie de ilegalidades por las que van a pagar tanto él como su mujer, estrechamente vinculada con los hechos. Todo ocurrió el 16 de febrero de 2017, cuando en una prórroga de la caza del tordo los Agentes Rurales decidieron hacer una inspección en un área privada de caza de Granyena de les Garrigues. 

 

Allí se encontraba el furtivo acompañado por su mujer, quien al ver a los agentes aproximarse escondió la escopeta y las piezas de caza abatidas. Cuando los agentes le requirieron la documentación para identificarle, el hombre se dio a la fuga y fue detenido más tarde por los Mossos d’Esquadra, gracias a una fotografía tomada por los agentes rurales. El arma y las piezas abatidas fueron encontradas también al inspeccionar la zona, escondidas entre unos olivos. Se trataba de cuatro tordos y dos especies protegidas.

 

Cuando pudo ser identificado tras ser apresado por los Mossos, se comprobó que el hombre no tenía licencia de armas, permiso de caza y que además, la escopeta estaba puesta a nombre de su mujer. El Ministerio Público imputa tres delitos al acusado: dos contra la fauna y la flora, y otro por tenencia ilícita de armas. Durante el juicio celebrado la semana pasada en el Juzgado de lo Penal 2 de Lleida, el hombre no se presentó pero si lo hizo la mujer. Con respecto a él, las partes pidieron suspender la vista dada la ausencia pero no fue así en cuanto a ella, que fue juzgada y condenada. La mujer aceptó los hechos y fue juzgada y condenada al pago de una multa de 1.440 euros por dos delitos contra la fauna y la flora, además de imponerle una inhabilitación para el ejercicio de la caza durante cuatro años

 

Furtivos a prisión

 

Las cosas por fin comienzan a ponerse serias para los furtivos, una lacra que mancha el nombre de todo el colectivo de cazadores y que al fin, parecen enfrentarse a la justicia de la forma que merecen. No es el primer caso en el que se pide o se condena a prisión por haber cometido un delito contra la fauna. Por ejemplo, un furtivo ha sido condenado en Gran Canaria a una pena de cuatro meses de prisión después de haber acumulado 16 multas. En otro caso, la Justicia ha condenado a dos furtivos a un año de prisión tras haberse probado que presentaron una denuncia contra agentes del Seprona que, antes les habían multado por su actividad ilegal. 

 

Este mismo año el Juzgado de lo Penal ha dictado sentencia de casi 3 años de cárcel contra los dos presidentes de un coto y el guarda en Pamplona, por haber utilizado venenos y matar más de 140 aves entre las que hay numerosas especies protegidas. Un caso parecido al del guarda de un coto de caza que ha sido condenado también a un año y siete meses de prisión por matar numerosas rapaces protegidas, así como al pago de 268.000 euros. Esperemos que con unos castigos acordes al delito cometido, los furtivos empiecen a pensárselo dos veces antes de cometer un delito contra la fauna.

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