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Además habrá multas de hasta 30.000 euros

Francia castigará con cárcel a los animalistas que revienten cacerías

Una de las prácticas más habituales que protagonizan los animalistas radicales es la de reventar jornadas cinegéticas que se practican dentro de las más absoluta legalidad.
Animalistas sabotaje cacerias Un grupo de animalistas reventó hasta en tres ocasiones una batida en Xátiva.

La mayoría de las veces, cuando llevan a cabo estas acciones violentas y al margen de la ley, suelen irse de rositas, ya que las autoridades en nuestro país no actúan con la firmeza necesaria. Las sanciones por estos delitos son mínimas o, directamente, se pasan por alto.

 

Muchas veces, los animalistas son responsables de situaciones que ponen en peligro la seguridad. Y aunque aquí las administraciones miren para otro lado, en Francia sí actuarán contra este tipo de actos.

 

El pasado 11 de abril, el senado galo acordó tipificar como delito los sabotajes de cacerías por parte de los colectivos animalistas y ecologistas. Los radicales se enfrentarán a breve a penas de un año de prisión y multas nada desdeñable que pueden llegar hasta los 30.000 euros. En dicha sesión plenaria, se aprobaron además nuevas medidas para fortalecer la seguridad de la caza.

 

Animalistas caza

 

Se trata de un proyecto de ley en el que también se incluye la creación de la futura Oficina Francesa de Biodiversidad, una entidad en la que los cazadores galos estarán presentes como una parte importante de la misma. La norma debe ser validada aún en segunda lectura, aunque se trata de un simple trámite.

 

Hasta ahora, reventar cacerías se consideraba una simple infracción que daba alas a los animalistas para seguir delinquiendo. Con esta modificación, los sabotajes se convierten en un delito y, al menos, los anticaza se los pensarán dos veces antes de generar graves situaciones de peligro. Como hemos adelantado, se gravará con sanciones de calado como un año de prisión y  multas de hasta 30.000 euros.

 

El senador de Loiret Jean-Noël Cardoux destacó que "los cazadores hacen esfuerzos importantes en términos de seguridad, pero también es necesario que otros, incluso si son anticaza, respeten el derecho a practicar esta actividad". Asimismo, los aficionados a la cinegética recordaron algunas de los episodios que sufren por parte de los radicales, como “asalto” o “vandalismo”.

 

Fortalecer la seguridad

 

Como hemos señalado, la nueva norma incluirá medidas que aboguen por mejorar la seguridad en la caza. Aquellas personas que provoquen incidentes graves podrán ser sancionadas con la retirada de su permiso de armas y su licencia si es necesario.

 

Uno de los objetos de esta propuesta es reducir los fallecimientos por accidente que, entre junio de 2017 y mayo de 2018, fueron un total de trece.

 

Con la nueva norma, la Agencia Francesa para la Biodiversidad y la Oficina Nacional de Caza y Vida Silvestre se aúnan en una sola entidad. Esta fusión permitirá reunir los recursos policiales del medio ambiente de las dos organizaciones. Otro de los objetivos marcados, a tener del incremento de personal, es poner cota a los furtivos y reducir el peso de esta lacra delictiva.

 

En España, totalmente distinto

 

Como decimos, en España la situación es bien distinta. A los conocidos episodios de insultos, odio y amenazas en las redes sociales, los cazadores también sufrimos actos vandálicos. Pero la ley aquí es laxa y permite la impunidad de estos delincuentes.

 

El pasado mes de enero, informábamos cómo en la localidad valenciana de Xátiva, un grupo de animalistas radicales conseguía reventar una batida de jabalíes. Los anticaza se internaron en el terreno encapuchados y con megáfonos. Cuando los cazadores llamaron a la Guardia Civil, los agente se  vieron obligados a paralizar la batida por la presencia de personas en el lugar donde se estaba desarrollando, ya que las medidas de seguridad se vieron afectadas.Tras conseguir su objetivo, los activistas mostraron su  "satisfacción" por la paralización de la batida.

 

Pero no sería la única vez que actuarían. Poco después volvieron a sabotear de nuevo otra batida cochinera en el mismo lugar. Para justificar su acción violenta, ni se han puesto colorados para afirmar que no es necesario un “control biológico”, ya que “la población de jabalíes no es excesiva”.

 

Hubo un tercer sabotaje, perpetrado a principios de febrero. Esta vez, se trataba de una cacería de jabalíes y zorros que estaba programada en la sierra de Vernissa.