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Setter gordon

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Características básicas

Grupo:
Grupo 7: Perros de muestra.
Sección:
Sección 2.2: Perros de muestra de las Islas Británicas. Sometido a prueba de trabajo
Británica.
Talla:
Altura a la cruz: en los machos debe ser de 66 centímetros (26 pulgadas) y en las hembras de 62 centímetros (24 ½ pulgadas).
Pelo:
El pelo de la cabeza, el borde anterior de los miembros y las puntas de las orejas es corto y fino; en el resto del cuerpo tiene un largo moderado, es liso y sin ondulaciones ni rizos. Los flequillos del vientre se pueden extender hacia el pecho y la garganta, y en lo posible no deben ser rizados u ondulados.
Colores:
Negro profundo y brillante, sin tonos rojizos óxidos, con manchas color rojo castaño, es decir, color fuego brillante. Se permiten manchas finas negras en los dedos y vetas negras debajo del maxilar.
Cola:
Recta o ligeramente en forma de cimitarra, sin sobrepasar los corvejones y llevada horizontalmente o por debajo de la línea dorsal.
Orejas:
Deben ser de tamaño mediano y delgadas. Su implantación es baja y tienen que ser llevadas junto a la cabeza.
Cráneo:
Ligeramente redondo, siendo el punto más amplio entre las orejas. Más amplio que el hocico, con buena cavidad craneal. Depresión naso-frontal (stop) claramente definida.
Ojos:
De color castaño oscuro y brillantes. No deben ser salientes ni hundidos y han de estar bien colocados debajo de los arcos superciliares, con una expresión astuta e inteligente.
Nariz:
Grande, amplia, de color negro, con fosas nasales abiertas.
Pecho:
Profundo y no muy ancho. Las costillas son bien arqueadas y bien desarrolladas hacia atrás.
Miembros anteriores:
Son de hueso plano, rectos y fuertes. Las escápulas son largas y bien inclinadas hacia atrás.
Miembros Posteriores:
Son de hueso plano, rectos y fuertes. Las escápulas son largas y bien inclinadas hacia atrás.
Pies:
De forma ovalada, apretados, con dedos bien arqueados y bien provistos de pelo entre ellos. Las almohadillas plantares y digitales están bien desarrolladas.

Ficha descriptiva

Carácter:
Inteligente, hábil y noble. Intrépido, audaz y de carácter afable y estable. Es un perro elegante y de rasgos que denotan velocidad. Tiene una constitución armoniosa, está dotado de una buena inteligencia funcional y es fácil de adiestrar, soportando el estrés bien y dando un máximo rendimiento en el trabajo.
Utilización:
Excelente perro de muestra, que se adapta perfectamente a cualquier tipo de terreno, resultando particularmente eficaz en las zonas boscosas y para la caza en acuáticas. Aunque no tiene la velocidad de los otros setter, es un perro seguro y muy eficaz, casi siempre buen cobrador de la pieza abatida.
Manejo Práctico:
Las raciones alimenticias de mantenimiento para este soberbio perro se sitúan entre las 1.450 y 1.700 kcal. diarias, cantidad que debe incrementarse en los periodos de actividad intensa como la caza o cuando el perro se ve sometido a un fuerte estrés, por ejemplo durante el entrenamiento. Es conveniente cepillar el manto tras una jornada de caza, pues la limpieza de la capa con regularidad garantiza el control de enfermedades de la piel.

Negro y fuego para la caza menor

Del apasionante grupo de los setter, el Gordon es, sin lugar a dudas, la raza menos difundida y de apariencia más tosca, pero en modo alguno porque sus cualidades cinegéticas sean inferiores. El Gordon es un excelente perro de muestra, que se adapta sin dificultad a cualquier tipo de cazadero y pieza, siendo particularmente brillante su trabajo en las zonas de vegetación más tupida y en los humedales y pantanos. Los setter Gordon tienen su origen en los setting spaniels. Algunos de estos setting se cruzaron con el old spanish pointer para fijar una muestra natural, sin adiestramiento, y así nacieron los setter. El nombre setter es, por tanto, una corrupción o transformación del vocablo primitivo sitting, procedente del verbo inglés to set (tumbarse), por la particularidad de estos perros de pararse ante la pieza de caza y mostrarla tumbados, aguantando mucho la muestra.

Antecedentes

En 1621 Gervase Markham publicó en Londres el opúsculo ‘Hungers Prevention: or The Whole Arte of Fowling by Water and Land’ (‘Prevención del hambre o el arte de la caza de las aves en el agua y en la tierra’), y en él menciona unos “setting dog black and fallow”, spaniel dorados y negros que llamaron su atención por su dureza y resistencia en la caza. El citado Markham así los cita, señalando que eran los perros más fuertes y de mayor resistencia. También en algunos cuadros del pintor francés Alexandre François Desportes (1661-1743) aparecen retratados setter blancos con manchas negras y color fuego. Y en el libro ‘A Treatise on Field Diversions’ (1776), el autor escribe: “Ya hace 50 años que se distinguen dos clases de setters, el negro y tan o el naranja o limón con blanco”. Y el pintor naturalista Sydenham Edwards dejó un cuadro fechado en 1805 que reproduce los tres tipos de setters (inglés, irlandés y escocés). Hoy, algunos historiadores opinan que no puede atribuirse al 4º duque de Gordon todo el mérito de la creación de la raza, pues ya antes de su nacimiento, perros spaniels negro y bronce se podían encontrar en Gran Bretaña. Si los duques de Gordon no inventaron la raza, desde luego sí la hicieron muy popular.

setter gordon 4El duque cazador

Alexander, 4º duque de Gordon, cuando no estaba ocupado por sus asuntos militares o públicos dedicaba el tiempo a cazar con setter. En los extensos field de Escocia, tierras duras, los setter eran los perros de caza ideales para las aves. Con el tiempo, el duque de Gordon empezó a criar sus propios perros. ¿Cómo llegó a fijar o a fijarse en los setter de manto negro y fuego? Hay muchas leyendas, y una dice que cruzó un collie escocés blanco y negro, obteniendo una camada de perros blancos y negros. Envió un cachorro con cinco libras al pastor que le cedió el collie, pero éste no logró nunca que el perro pastoreara las ovejas. Esta historia tuvo durante muchos años gran crédito y se puede encontrar en viejos libros sobre la raza. El profesor Gino Pollaci, un conocido cinólogo italiano, en sus trabajos sobre el Gordon en la caza de la becada, fantasea sobre las posibles sangres empleadas por el 4º duque de Gordon en la formación de sus perreras, escribiendo: “En la región escocesa de Banffshire, al norte de Focharbes, en la proximidad del río Spey, a unas millas del mar, se tiene constancia de que a principios del siglo XIX había perros de pastoreo que además de conducir los rebaños, mostraban las piezas de caza a gran distancia. Seguían lentamente su rastro, demostrando tener muy buen olfato y un instinto de muestra superior incluso a otras razas inglesas de caza de la época. El duque de Gordon solía utilizar estos perros que le prestaban los campesinos para sus batidas en su hacienda de Gordon Castle, entre los que destacaba una hembra por sus cualidades superiores de olfato y muestra. La admiración del duque por aquella hembra era tal, que la hizo montar con el mejor de sus setter, unión que dio lugar al setter negro y fuego actual, si bien originariamente tenían por lo menos tres colores: negro, blanco y fuego”. La realidad es menos fantasiosa y no se sustenta en cruzamientos de razas tan dispares. Con testimonio de la existencia de setter rojos y negros en Escocia desde 1600 y de perros de muestra en el Midland (los condados del centro) de color negro y fuego mucho antes de que Alexander iniciara su crianza, es natural que los cinólogos opinen que los perros llegaron a las perreras del duque procedentes de otros sitios con un tipo ya bien definido.

Hablan los especialistas

Stonehenge, seudónimo de John Walsh (1810-1888), considerado en su época una de las mayores autoridades en temas caninos y autor de ‘The Dog of the British Islands’, manifestaba en 1873 en su afamado libro que el setter Gordon pudo aparecer del cruce con algún tipo de sabueso, pero desde luego no habla de perros de pastoreo como los collies. También Thomas Pearce, que firmó con el seudónimo Idstone en su ‘The Dog’, se apunta a la teoría del cruce con sabueso, y para ello analiza las características de la cabeza del Gordon, tan diferente de las afiladas cabezas de los otros setter.
En ‘Dogs of Scotland’, del año 1891, D. J. Thomson Gray, otro autor clásico de la cinología británica, recoge el testimonio de Bill Roger, que trabajó como adiestrador en las perreras del duque. Éste le informa de que los perros carecían de uniformidad en el color, siendo el manto de la mayoría negro con rojo y negro con rojo y blanco, pero que no eran infrecuentes grandes manchas blancas y muchos tenían el pecho blanco y botines o medias blancas. Alexander, 4º duque de Gordon, murió en 1827, haciéndose cargo de los perros su hijo, George, 5º y último duque de Gordon, que continuó la cría pero sin apasionamiento, como se deduce de la drástica reducción de perros que experimentaron las perreras entre ese año y 1836, año en que George murió. En 1836 la sala de subastas de ganado más antigua del mundo, la Tattersall, fundada en 1766 y que aún existe, sacó a subasta los once setter Gordon que permanecían en las perreras, alcanzando el precio máximo “Duque”, de cinco años, por el que Lord Abercorn pagó 34 guineas. Parte de aquellos perros habían sido comprados por Isaac Sharpe, un guardabosque, que continuó la cría con el afijo Stylish. Los Sharpe fueron una familia ligada por generaciones al mundo del perro. El hijo de Isaac, Richard, publicó en 1924 ‘Dog Training by Amateurs’, durante décadas el manual de todo el que quería adiestrar un spaniel o un setter para la caza.

Reconocimiento de la raza

Cuando se funda el Kennel Club en 1873, la raza es reconocida con el nombre de black and tan setter. En el primer libro de registros de este organismo, figuran inscritos 126 black and tan setter. Hubieron de transcurrir cincuenta años para que el Kennel Club, en una resolución de su junta directiva de febrero de 1924, determinara cambiar el nombre de la raza por el de setter de Gordon. Una decisión que no dejó de levantar protestas de quienes consideraban que si bien un gran número de los ejemplares entonces existentes procedían de las líneas criadas por los duques de Gordon, no era menos cierto que existían otras líneas que no tenían nada en común con aquéllas. De hecho, criadores como Isaac Sharpe o Robert Chapman habían efectuado un trabajo de refinamiento y uniformidad de la raza tan apreciable como el de Gordon. Y es que sería injusta una historia de la raza que no reconociese la ingente labor llevada a cabo por Robert Campman con su afijo Glenboig, que a lo largo de veinticinco años seleccionó algunos de los mejores setter Gordon de la historia.

setter gordon 3En el trabajo

Estamos frente a un perro incansable en el trabajo, muy reflexivo, capaz de moverse todo el día por zonas difíciles sin mostrar cansancio. La búsqueda es de extensión mediana y muy detallada, en diagonales serpenteantes; la cabeza la lleva alta, con la caña nasal inclinada sobre la horizontal y la cola tensa y en continuo movimiento transversal, al ritmo con el galope. El Gordon es uno de los perros de muestra más versátiles. Ya Edward Laverack lo describió el pasado siglo como “un perro menos veloz que el setter inglés, pero debiéndose considerar que esta característica no determina negativamente su capacidad de trabajo”. TRIUNFADORES EN LAS PRUEBAS En la primera exposición canina del mundo, la de Newcastle-on-Tyne, organizada por John Shothose y William Pape, celebrada en 1859, el ganador en la categoría de setter fue un setter Gordon de nombre “Dandie”. En las primeras pruebas de campo celebradas cuatro años más tarde, en Southil, los tres primeros premios fueron alcanzados por los setter Gordon. Sus cualidades cinegéticas no pasaron desapercibidas a los criadores antiguos, y un ejemplo fue Llewellin, quien se interesó por los grandes campeones de field trials del norte de Inglaterra, perros setter Gordon en distintos grados de pureza, conocidos como de línea Duke & Rhoebe. Sus desvelos cuajaron a partir de 1871, cuando ejemplares Duke & Rhoebe, cruzados con sujetos de líneas Laverack retempladas con setter irlandés, le permitieron crear una línea propia de setter inglés. POPULARIDAD Este setter es mucho más popular de lo que podríamos pensar viendo el caso español. En Francia están registrados más de diez mil ejemplares en manos de cazadores, y en Estados Unidos goza de gran prestigio para el trabajo, estando la raza reconocida en este país desde 1884. El Gordon Setter Club of American se fundó en 1891 y su prueba de caza práctica es una de las de más reconocida solvencia del calendario cinegético americano. Si algo perjudicó al setter Gordon, fue el terco afán de los criadores británicos por el gigantismo en las razas setter, seleccionándose sujetos de talla desproporcionada para un perro de trabajo. Ello ocasionó la aparición de ejemplares aquejados de linfatismo. Todo eso se ha superado ya y la tendencia, entre los criadores de buenos perros de caza, es seleccionar líneas más ligeras, muy eficaces en el campo. (Texto: Eduardo de Benito. Fotos: Archivo y shutterstock).