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Pointer

Pointer_Ficha0

Características básicas

Grupo:
Grupo 7
Sección:
Sección 2: Perros de muestra ingleses e irlandeses
Raza británica
Talla:
La altura a la cruz deseada para el macho es de 63 a 69 centímetros (25 a 27 pulgadas), para la hembra de 61 a 66 centímetros (24 a 26 pulgadas).
Pelo:
Fino, corto, duro e igualmente repartido, perfectamente liso, recto y bien brillante.
Colores:
Limón y blanco, naranja y blanco, hígado y blanco, y negro y blanco. Los pelajes unicolores y tricolores son igualmente correctos.
Cola:
Gruesa en la base, estrechándose gradualmente hacia el extremo. Bien cubierta de pelo tupido y llevada al nivel del dorso, sin presentar curvatura hacia arriba.
Orejas:
De implantación bastante alta, están situadas junto a la cabeza, de longitud media y ligeramente puntiagudas en el extremo.
Cráneo:
De una anchura media, en relación con la longitud del hocico. Protuberancia occipital pronunciada.
Ojos:
Son de color avellana o marrón, según el color del manto.
Nariz:
Trufa de color oscuro, húmeda, con las ventanas bien abiertas.
Pecho:
Las costillas bien arqueadas. El esternón desciende al nivel de los codos.
Miembros anteriores:
Rectos y firmes, con buena osamenta. Los hombros son oblicuos.
Miembros Posteriores:
Corvejón descendido, muslos bien desarrollados y musculosos.
Pies:
Son ovalados; los dedos están bien apretados y arqueados y están provistos de buenas almohadillas.

Ficha descriptiva

Cronología Moderna:
Está admitido que el pointer es de origen continental, con divergentes opiniones sobre su procedencia exacta. Posiblemente descienda de un tronco común que en el pasado dio origen al pachón navarro y al perdiguero portugués. Según William Arkwrigth, el primer ancestro del pointer llegó en 1705 a Inglaterra gracias a un mercader de vinos de oporto portugués. El pointer fue una de las dos razas participantes en la primera exposición canina del mundo, que tuvo lugar en 1859 en Newcastle, y en el primer field, celebrado en 1865 en Southill. Se considera que fue Arkwrigth quien, controlando de manera muy precisa la cría, fijó sus características particulares antes de 1902, año en que escribió una exhaustiva obra sobre los orígenes de la raza.
Carácter:
Su temperamento es dulce y sensible, siendo no obstante imperativo una adecuada educación cinegética si se quiere obtener de él todo su potencial. Necesita además mucho ejercicio. Aprende con rapidez, pues está dotado de una memoria excepcional.
Utilización:
El pointer es un excepcional perro deportivo, el perro de muestra por excelencia, pero es sobre todo el mejor especialista para la caza de aves en grandes llanuras.
Manejo Práctico:
Las necesidades alimenticias están en función del tamaño; en los ejemplares más ligeros varía entre las 1.250 y 1.450 kilocalorías diarias, mientras que en los más pesados se requieren de 1.450 a 1.700 kilocalorías diarias. Para los ejemplares sometidos a fuertes esfuerzos, como la caza o la competición, estas cantidades pueden llegar a triplicarse. Es preferible incrementar los lípidos sobre los carbohidratos, pues en paridad de peso aquéllos son más energéticos.

Un perro para las dificultades en el cazadero

Pointer entregando una perdiz cobrada.

 

El temperamento del pointer es el más adecuado para cazar en las últimas jornadas de la temporada cinegética, cuando la escasez de piezas nos exige un perro de mayor velocidad y amplitud de búsqueda. El temperamento de la raza compensa de un modo ideal las dificultades, es impulsivo, rápido, de frenadas impresionantes; todo ello es el resultado de una sobre extensiones de terreno muy amplias.

 

Cuando el perro se queda clavado sobre el terreno mostrando la pieza se consuma el viejo rito de la caza, abatir la pieza y cobrarla queda relegado a un segundo plano. Así pensaban los antiguos deportistas británicos, aquellos hombres que seleccionaron los primeros perros de muestra, como el pointer, sin exigirles cobro.

 

Mostrar la pieza al cazador… ¡cuántos pintores han inmortalizado este dramático momento en sus lienzos! El perro inmóvil, rígido. Cola, lomo y hocico en línea recta apuntando hacia una hipotética pieza oculta a su vista, sacudido el cuerpo por ligeros temblores de emoción, aguardando ese momento en que la voz de mando le haga levantar la pieza.

 

Ese pointer que queda paralizado a la menor emanación que su superdotado olfato percibe, esa correlación entre nariz extraordinaria y gran velocidad que encontramos en la raza, es el resultado de una selección para cazar en condiciones difíciles.

 

Pointer durante una jornada de caza.

 

Cuando la perdiz en el llano parece inalcanzable, cuando vemos los bandos moverse en la distancia como objeto de un deseo que no podemos satisfacer, conocedores de que nuestras fuerzas no nos van a permitir alcanzarlos, el pointer sabe conducir con maestría el bando hacia los barbechos que al darlas protección las invitan a esconderse, o hacia la ladera de una colina donde se posan para vigilarnos.

 

En los baldíos de ambas Castillas, cuando el frío del invierno es intenso y la perdiz escasa, la búsqueda amplia y eficaz del pointer y su nariz superlativa son esenciales para alcanzar a la desconfiada y arisca perdiz de invierno esa que no rompe los bandos si no se siente muy segura. Cazar es más fácil cuando a nuestro lado tenemos un pointer.

 

Cazar al final de temporada

 

Preciosa estampa de un pointer.

 

En el campo nuestro pointer nos va a dar un espectáculo de buen hacer, pues su afición por la caza le convierte en una máquina perfectamente preparada para mostrar cuantas piezas se encuentren en su radio de acción. Su galope impetuoso no merma su trabajo y gracias a su excepcional resistencia física, que le permite mantenerlo toda la jornada, nos va a cubrir mucho terreno. Puede que algunos ejemplares tiendan a alejarse, lo que generalmente se resuelve con un adecuado adiestramiento.

 

Es constante en la búsqueda, recorriendo con un preciso ritmo cada rincón del terreno en que desarrolla la acción cinegética. No hay duda, estamos ante un perro nacido para cazar. La caza de la perdiz con perro de muestra es sin duda la modalidad de caza menor más interesante, apasionada y deportiva de cuantas se puede practicar, la que antes pone en evidencia la capacidad y conocimientos del cazador tanto en su relación con el campo y la pieza como en el manejo.

 

(Texto: Eduardo de Benito / Fotos: Archivo)
 

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