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Podenco ibicenco (Ca Eivissenc)

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Características básicas

Grupo:
5
Sección:
Sección 7 – Tipo primitivo. Perros de caza
Española.
Talla:
Altura a la cruz: para los machos de 66 a 72 cm., y para las hembras de 60 a 67 cm.
Pelo:
Liso, duro o largo. El liso no debe ser sedoso ni el duro áspero.
Colores:
Preferentemente blanco y rojo, se puede admitir el leonado pero no en el pelo liso.
Cola:
De inserción baja; pasando entre las piernas debe llegar a la columna vertebral, preferiblemente que no sea recta ni enroscada exageradamente sobre el dorso.
Orejas:
Rígidas; dirigidas hacia delante, muy movibles; el centro de la base está situado al nivel de los ojos.
Cráneo:
Dolicocéfalo, largo o aplastado; hueso occipital prominente; frente estrecha y plana.
Ojos:
Oblicuos, pequeños, de color ámbar claro, recordando el color del caramelo.
Nariz:
Ligeramente convexa, color carne; fosas nasales abiertas.
Pecho:
Profundo, estrecho y largo, sin llegar a los codos, el esternón formando ángulo muy agudo y prominente; costillas planas.
Miembros anteriores:
Aplomados, simétricos; vistos de frente los brazos muy juntos; con extremidades largas dando la impresión de un animal delgado.
Miembros Posteriores:
Aplomados, músculos largos, fuertes y secos, de musculatura aplanada.
Pies:
De liebre, dedos largos y apretados, espacios interdigitales bien guarnecidos de pelo.

Ficha descriptiva

Cronología Moderna:
1912.- Las primeras inscripciones de la raza, denominada podenco a secas, en el L.O.E.
1928.- Se inscribe en los libros el primer podenco ibicenco, se trataba de una hembra de pelo liso nacida el 25 de julio de 1925
1929.- Javier Nannetti y otros cinólogos catalanes publican el primer libro sobre la raza, a la que denominan cà eivissenc.
1929.- La Real Sociedad Canina envía un representante a Baleares para realizar una encuesta sobre el nombre de la raza, concluye que este es cà eivissenc.
1930.- La Real Sociedad Canina comunica a la F.C.I., que la raza balear debe llamarse podenco ibicenco.
1980.- Se funda el Club Español del Perro Podenco Ibicenco, hoy desaparecido.
1997.- Se funda la Asociación Española para el fomento de la raza del Podenco Ibicenco, dependiente de la Real Sociedad Canina de Madrid.
2002.- Se funda la Associació de Criadors des Ca Eivissenc (ACE)
2007.- El Gobierno balear concede la llevanza del libro genealógico de la raza a la Associació de Criadors des Ca Eivissenc (ACE)
Carácter:
Estamos ante una raza cuyo carácter no es fácil de apreciar. Animal independiente, activo, desobediente, al tiempo que inteligente y astuto, tiene todas las característica de un perro muy primitivo. Y este es un punto importante en la raza, su primitivismo, pues ni la domesticación ni la vida cada vez más urbana ha sido capaz de templar su temperamento casi salvaje. Ha conservado sus cualidades naturales a lo largo de siglos, es un animal en el que todos los sentidos están supeditados a la caza.
Utilización:
Animal veloz y apto para cualquier clase de caza, muy especialmente para el conejo, aun sin escopeta. Corren las liebres, cogen bien el rastro y buscan adecuadamente el jabalí y el ciervo, gustando incluso de la perdiz. Cazan y cobran de oído y olfato antes que de vista. Sus cualidades son gran velocidad, gran agilidad, excelente olfato y oído, animal astuto y muy inteligente. Se desplaza al trote, siendo capaz de dar sorprendentes saltos.
Manejo Práctico:
Siglos de selección natural, en que este perro ha tenido que sobrevivir por sus propios medios, hacen de él un animal fuerte, sano y que precisa escasos cuidados. Necesitado de ejercicio mediante el que dar salidas a su tremenda energía, no es perro apto para vivir en un piso, ya que precisa amplios espacios en los que dar rienda suelta a su vitalidad. Es frugal en su alimentación. El manto no precisa otro cuidado que un buen cepillado semanal para arrastrar el pelo muerto.

El gran perro de Ibiza

Es con seguridad la raza española más universal y con más posibilidades de éxito fuera de nuestro país, en tanto que aquí parece cada vez más relegada. La insuperable capacidad cinegética de que hace gala, su inteligencia y temperamento, su insustituible empleo para la caza del conejo en la garriga hacen de él uno de los mejores perros de caza ibéricos. En las Islas nunca es denominado podenco ibicenco, sino que le llaman cà eivissenc o eivissenc a secas. En Menorca, curiosamente, se le conoce como cà mallorquí. “¡Voto por Dios y perro lebrel! - exclamó, y se convirtió en un podenco como un ternero y salió disparado tras la liebre, dando de sí cuanto podía, y nyip, nyep, nyip, nyep, y venga hacia delante y tanto uno como otro rebotaban y parecía que volaban... Al fin el perro le alcanzó un bocado y dando la liebre cuatro o cinco volteretas cayó entre las fauces del perro”. En este cuento popular recogido por Antoni M. Alcover en el primer cuarto de siglo, se retrata un podenco ibicenco visto por los ojos de los payeses: el típico ladrido del perro, su empuje hasta el límite de sus fuerzas y el modo de agarrar la liebre nos enseñan que el narrador tenía buen conocimiento de estos perros, tan íntimamente ligados al agro balear. Noble y elegante, el cà eivissenc es uno de los pocos perros que ha conservado sus características naturales, intactas desde hace cientos de años, sin sufrir la manipulación del hombre, dada la existencia semisalvaje que siempre llevó. La F.C.I. y su delegada la canina española vigilan el cumplimiento de los estándares de raza, debe ser gracias a ese trabajo que en el estándar del Podenco Ibicenco que tiene publicado la F.C.I. en su página web en los idiomas francés, español, inglés y alemán figue en todos mal el nombre original de la raza (pone “Ca Eivissec” en lugar de “Cà eivissenc”) sin que nadie se haya encargado de enmendar el error. No importa, allá ellos, yo voy a hablar del del Eivissenc, que al otro no tengo el gusto de conocerle.

ORÍGENES ANCESTRALES

Retroceder en la Historia buscando el origen del cà eivissenc es una labor de titanes, ya que los más antiguos vestigios de lebreles se encuentran en la estepa sahariana en la edad mesolítica, alrededor de 9.000 años a.C. Es a partir del periodo egipcio que se hacen abundantes las reseñas sobre los antepasados de nuestro podenco, lo que dota a esta raza de una nobleza inusual. Si nos remontamos a 3.400 años a. C encontramos ya abundancia de objetos que reproducen escenas de cacerías de antílopes en las riveras del Nilo con perros que presentan similitud con los podencos ibicencos. Para algunos autores nuestro podenco es el más genuino descendiente del Tessem, perro sagrado de los faraones. Anubis, dios de la muerte, es representado con cabeza de tessem y cuerpo de hombre. Al parecer el tessem acompañaba a algunas tribus nómadas que arribaron al Nilo, correspondiendo a los egipcios la selección del tipo canino. Con el paso del tiempo la raza degeneró ante el empuje de los lebreles asiáticos y en la tumba de Cleopatra, 30 años a. C., sólo los lebreles de orejas caídas se reproducen en los grabados. Los podencos habían sido desplazados hacia occidente. podenco ibicenco 3Es difícil establecer en qué momento histórico llegaron los podencos a las Baleares. Egipto no era un pueblo de navegantes, pero mantenía relaciones comerciales con otras culturas para proveerse de sus productos. De este modo entraron en contacto con fenicios, cartagineses y romanos. En el intercambio de presentes entre Egipto y Fenicia no pudo faltar un animal de lujo como el tessem. De hecho los perros denominados de tipo faraónico (cà eivissenc, podenco andaluz, canario, portugués, cirneco de l’Etna) tienen un área de extensión que coincide plenamente con las zonas en las que se establece la mercadería fenicia. Los historiadores han determinado que los primeros pobladores de las Baleares se establecieron en la edad del Bronce, momento en que las islas quedaron inscritas en la ruta comercial de los metales. En ésta época la metalurgia del bronce estaba condicionada al mineral de estaño, que procedía de las islas Casitérides (las modernas Sorlingas de Gran Bretaña) y llegaba a las costas mediterráneas españolas en grandes caravanas. Un perro de tan notables aptitudes venatorias debió ser una buena moneda de cambio, lo que justifica la abundante presencia de castas de podenco en Iberia Según otras teorías los podencos llegaron a las Baleares de manos de los cartagineses, así lo defiende Przezdziecki en su libro “Los lebreles en la Prehistoria”. Cartago intento la ocupación de Baleares pero no logró apoderarse más que de Ibiza, que por primera vez fue poblada por ellos de modo permanente. Los cartagineses habrían introducido en la isla los lebreles de caza africanos, ya que según Przezdziecki, las tropas de Aníbal en su campaña contra Roma se hicieron acompañar de podencos para abastecerse de carne fresca al cruzar los Alpes.

HISTORIA MODERNA

Para conocer la historia moderna del cà eivissenc nos situaremos a partir de la fundación de la Real Sociedad Canina, que venía a continuar las actividades cinológicas iniciadas años antes por la Asociación Española de Cazadores. Las primeras inscripciones de la raza son del año 1922. En los primeros años el L.O.E. inscribía a estos perros bajo el nombre genérico de “podencos” sin mencionar su origen balear. La F.C.I. urgió a España para que matizase el nombre de la raza, puesto que podencos eran también las razas de otros países y ello daba lugar a confusión. Ello motivó que la Real Sociedad Canina enviase un delegado a las Baleares, encargado de realizar una encuesta entre los cazadores de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera. En su informe señala que todos los consultados hablan de “cà eivissenc” y nunca mencionan el nombre de podenco ibicenco. La Real Sociedad Canina determinó el 12 de junio de 1930 comunicar a la F.C.I. que la raza de podencos que se criaba en las islas Baleares se denominaría Podenco Ibicenco, en un claro desprecio a las raíces culturales del perro y sus usuarios, los cazadores del archipiélago balear. Con anterioridad, en 1928, aparecía inscrito en los libros el primer podenco ibicenco, se trataba de una hembra de pelo liso nacida el 25 de julio de 1925 e inscrita con el L.O.E. 3585, propiedad del señor P. Olives. El primer ejemplar inscrito bajo el nuevo nombre de podenco ibicenco fue la hembra “Curra”, de pelo liso, perteneciente al señor C. Mayans con el número de L.O.E. 3845. Un momento de gran importancia para la historia contemporánea de la raza fue la preocupación expresada en 1929 sobre su conocimiento y futuro por un grupo de cinólogos barceloneses, que bajo la dirección de Javier Nanetti, capitán de caballería y verdadera alma de la afición canina en la Cataluña de principios de siglo, publicaron un librito dedicado a la raza, a la que denomina lógicamente cà eivissenc. En este trabajo se realiza la primera descripción morfológica de la raza con pretensión de estandarizarla, así como una minuciosa explicación de sus aptitudes y área de difusión. Allí se lee: “Raza muy rústica, originaria de la isla de Ibiza, muy común en todas las islas baleares, sobre todo en Mallorca, donde se hallan los mejores ejemplares. En ellas es conocido este perro con su nombre de origen, o sea cà eivissenc”.

AÑOS DE OLVIDO

Luego viene el silencio cuando no el olvido propio de los largos años del etnocentrismo franquista. Entre 1912 y 1962, es decir, en cincuenta años en los que se afianza en toda Europa la cinofilia moderna, se inscriben en el L.O.E.  la insignificante cantidad de 159 podencos; de los que ni siquiera podemos afirmar que todos fueran ibicencos en consideración a la confusa nomenclatura empleada. Bajo el específico apelativo de podenco ibicenco este número se reduce a 39 para cincuenta años. Bien podemos afirmar que no hay una historia moderna del podenco ibicenco hasta la fundación del “Club Español del Perro Podenco Ibicenco” (C.E.P.P.I.), que publica en 1980 su primer boletín informativo. No obstante en los libros genealógicos de la Real Sociedad Canina el podenco ibicenco sigue teniendo una representación anecdótica más que real. Observemos las inscripciones realizadas en el L.O.E en los dos últimos años, en 2007 se registraron 82 ejemplares y en 2008 sólo 55. Un número que sólo podemos tachar de ridículo si tenemos en cuenta que la población de podencos ibicencos presentes en las Baleares se puede estimar en unos 10.000 (8.000 de pelo liso y 2.000 de pelo duro). Estos perros están en manos de cazadores y carecen de papeles o carta genealógica. Desde siempre se ha dicho que el hombre del campo balear se niega a llamar podenco ibicenco a un perro que desde antiguo ha conocido como cà eivissenc y esta es la razón del alejamiento de estos perros de la cinofilia establecida. Cuando la epidemia de mixomatosis exterminó gran parte de la población conejil insular el cà eivissenc se vio fuertemente dañado, ya que muchos cazadores dejaron de criar la raza o lo cruzaron con galgo para dedicarlo a la caza de la liebre. Después, con lentitud se ha ido recuperando la raza, de la que se hace necesario organizar concentraciones para estimar la calidad de la población y conceder el reconocimiento de raza a los perros más destacados procedentes del campo. También es importante organizar campeonatos de trabajo en los que evaluar el trabajo cinegético de los perros. Su área de difusión, además de las islas Baleares, se extiende por Valencia y Cataluña, encontrándose en buen número también en Francia, sobre todo en Provenza, donde es muy empleado para el conejo. En 1930 fue importado a Gran Bretaña, y desde entonces, ha tenido gran éxito en las exposiciones caninas, contando con numerosos aficionados y uno de los clubs de la raza más organizados de aquel país.

CUANDO DEJÓ DE SER PODENCO

Si hay algo que le interese a la F.C.I no creo que sean los perros, dados los frecuentes descalabros que comete con los mismos, en especial las razas de caza. Tras la asamblea de la F.C.I. celebrada en Verona en 1980 el Podenco Ibicenco fue catalogado en el Grupo X, entre los lebreles. Se tardó casi una década en hacer entender a los inminentes cinólogos de esa institución quee los podencos cazan guiados por el olfato y el oído, y no por la vista como los galgos, por lo que era una barbaridad situarlo junto a estos. Por fíe en la asamblea de 1989 fue trasladado al Grupo V, entre los perros de tipo primitivo, donde permanece actualmente y que confió sirva para un mejor conocimiento de las aptitudes cinegéticas de este perro de caza.

podenco ibicenco 4CONCESIÓN DEL LIBRO GENEALÓGICO

Cuando la raza vive al margen de la cinofilia oficial, ya hemos visto los escasos ejemplares que se inscriben en el L.O.E., a pesar de existir dentro de la Real Sociedad Canina una “Asociacion Española para el fomento de la raza del podenco ibicenco” con domicilio en Castellón. Cuando la urbanización a pasos agigantados del agro balear bajo la presión del turismo lo aparta de la caza, sólo el interés del pueblo balear por sus razas autóctonas puede concederle el futuro de orgullo que se merece el cà eivissenc. A este respecto tiene mucho trabajo que hacer la “ASSOCIACIÓ DE CRIADORS DES CÀ EIVISSENC D’EIVISSA I FORMENTERA” a la que el Govern Balear y del Consell Insular han concedido de acuerdo con la legislación española y comunitaria sobre registros genealógicos las llevanza del Libro Genealógico de la Raza, que ya fue regulado en la Autonomía mediante el Decreto 1/2007, de 12 de enero, por el que se creaba el Libro genealógico del cà eivissenc. Esta asociación tendrá que conseguir que esos miles de cà eivissenc que cazan en el campo contribuyan a enriquecer el registro genalógico de la raza, algo esencial para mantener una viabilidad genética fuera de la endogamia de los registros del L.O.E. La “Associació de Criadors des Cà Eivissenc D’eivissa i Formentera” ha organizado ya 3 Campeonatos de España de trabajo y varias concentraciones para reconocimiento racial, lo que supone una meritoria labor sobre una raza tanto tiempo olvidada.

CAZADOR DE LUJO

En Baleares los podencos se llevan atados o “encollats” unos a otros, con la finalidad de que se acostumbren a trabajar juntos, generalmente el animal viejo, muy experimentado y buen buscador al lado de un perro joven y todavía inexperto. Llegados al cazadero se sueltan, sin collar ni utillajes que puedan engancharse entre las ramas. Allí los perros se alargan en silencio, rastreando los matorrales sin separarse demasiado los unos de los otros, guiados por el oído y el olfato, hasta que uno se para en seco, la mirada fija en una mata, las orejas tiesas, el cuerpo en tensión, enarbolada la cola bien visible por su mancha blanca. Repentinamente este perro patea con ambas manos el suelo en un característico baile que tiene la finalidad de asustar al conejo y da un gran salto en vertical para sorprenderle, todo en absoluto silencio. Cuando el conejo escapa el perro saldrá tras él ladrando (“aglapint” le llaman los cazadores a este ladrido) para avisar a los restantes compañeros de jauría. Como el conejo tiene sus pistas marcadas y recorre los pasadizos que conoce bajo los matorrales, los perros le persiguen saltando sobre las matas en unos impresionantes saltos o caminando a dos pies, alzados sobre los cuartos traseros, para ver por donde escapa. Pocas imágenes hay más hermosas que un grupo de podencos desplazarse así por el monte bajo, ya que se diría que vuelan sobre zarzas y rastrojos. Esta es la caza llamada “a diente”, que se practica con perro y sin escopeta, y es una de las formas más nobles de cacería. El instinto cinegético del podenco ibicenco es tan pujante y natural que se hace evidente en todos sus comportamientos. Si alguna vez habéis visto a uno de ellos roer un hueso os habrá sorprendido la peculiar postura que infaliblemente adoptan. Mientras las restantes razas caninas se tienden en el suelo y sujetan el hueso entre las patas para degustarlo tranquilamente, el cà eivissenc apoya solamente los codos en el suelo, sujetando el hueso entre las manos, las patas traseras abiertas y en tensión, como dispuesto a salir en cualquier momento en persecución de un conejo. (Texto: Eduardo de Benito. Fotos: Archivo revista Perros de Caza).