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Perdiguero portugués

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Características básicas

Grupo:
Grupo 7. Perros de muestra.
Sección:
Sección 1.1. Perros de muestra continentales. Tipo Braco. Con prueba de trabajo.
Portugués.
Talla:
Altura a la cruz. Machos: 56 cm. Hembras 52 cm. Con una tolerancia de 4 cm. de más o de menos.
Pelo:
Debe ser corto, fuerte, pegado y denso. No es muy suave. Se presenta bien distribuido por todo el cuerpo y es casi uniforme.
Colores:
Amarillo en tonalidades desde claro, medio a oscuro, sólido o con manchas blancas sobre la cabeza, cuello, pecho, extremidades inferiores de los miembros, debajo de los codos y corvejones y en la punta de la cola si ésta no está amputada.
Cola:
Natural de largo mediano, excediendo por debajo del corvejón. En reposo cuelga naturalmente, pero nunca entre los muslos. En movimiento se eleva horizontalmente o levemente sobre la línea superior, pero nunca verticalmente o en forma de hoz. Amputada: para cubrir los genitales sin sobrepasarlos.
Orejas:
Insertadas sobre el nivel de los ojos en la parte posterior de la cabeza, colgantes. Triangulares, más anchas en la base que en las puntas. El largo de las orejas debe ser levemente superior al largo del cráneo.
Cráneo:
Cuadrado, casi plano en su línea superior visto de frente y levemente arqueado en su perfil. Arcos superciliares bien desarrollados. Pliegue frontal ancho pero no profundo. Protuberancia occipital apenas visible.
Ojos:
Expresivos, marrones, de un color más oscuro que el pelo, forma ovalada, grandes pero no demasiado. Párpados finos y bien abiertos con pigmentación negra.
Nariz:
De buena conformación, bien desarrollada y con ventanas nasales grandes, húmedas y bien abiertas. Negra.
Pecho:
Es alto y amplio. Desciende hasta el codo. Está delimitado por costillas muy amplias y bien ceñidas que dibujan una curva bien pronunciada en la parte superior.
Miembros anteriores:
Derechos vistos de frente y perfectamente paralelos a la línea del cuerpo. Vista de perfil, aplomados y dando una apariencia general de gran estabilidad.
Miembros Posteriores:
Aplomados vistos de atrás y perfectamente paralelos a la línea del cuerpo. Aplomo normal visto de perfil.
Pies:
Anteriores: proporcionales al tamaño de los miembros, tendentes a ser más redondos que largos, pero sin parecerse al pie de gato. Almohadillas fuertes y bien desarrolladas, con una piel negra, gruesa, dura y resistente. Posteriores: idénticos a los anteriores pero algo más largos.

Ficha descriptiva

Cronología Moderna:
Existe constancia de su presencia en Portugal desde el siglo XV, aunque aún se le denomina “podenco de muestra”. En el siglo XVI se emplea por primera vez el término perdigueiro para hacer referencia a un perro empleado para cazar perdices. Leopoldo Carmona en 1931 realiza la primera descripción morfológica de la raza. En 1938 se aprueba oficialmente el estándar racial. En 1948 el padre Domingo Barroso publica el primer libro sobre la raza.
Carácter:
Animal cariñoso, sumiso y muy sociable, de temperamento tranquilo y vivaz a un tiempo. Demuestra siempre una gran voluntad de servir, lo que hace cómodo su adiestramiento. Pone empeño e inteligencia en aprender y admite una educación sofisticada, de alta escuela, como demuestran los buenos resultados obtenidos por la raza en las pruebas de trabajo lusitanas.
Utilización:
Perro de muestra por excelencia, buen andarín, buscador perseverante, explorador concienzudo y con buenos vientos, que bate el terreno con perseverancia. Busca con la cabeza levantada, con gran astucia y habilidad. Posee una muestra clara y llamativa. Especialmente valioso en el cobro, que realiza de modo excelente y natural.
Manejo Práctico:
Las necesidades alimenticias, como ración de mantenimiento, son, para los machos, de 1.350 a 1.550 kcal., y para la hembras, de 1.050 a 1.300 kcal. Durante el periodo de caza deben satisfacerse las elevadas exigencias energéticas, debido al gran esfuerzo que realiza el perro, con una alimentación de alto valor energético. Por su pelo corto no precisa cuidados especiales del manto.

Nobleza en la caza

Perro de muestra de tamaño mediano, rectilíneo, de tipo bracoide bien proporcionado, de armonioso conjunto, estructura sólida y dotado de gran flexibilidad de movimientos. Ésta podría ser una descripción técnica del perdiguero portugués. Nació con vocación de perro funcional, de animal polivalente y adaptable a toda orografía cinegética, como resultado de su espíritu de trabajo y de una morfología bien equilibrada. Es un perro completo, que merece ser conocido y apreciado fuera de Portugal, especialmente en España, donde el terreno, el clima y las piezas de caza son iguales a las lusitanas. Quienes se han acercado a este perro de caza han destacado una eficacia cinegética, una resistencia en el trabajo y una inteligencia viva y eficaz como sus virtudes más notables. Si a ellas sumamos un olfato de primer orden, una muestra firme y bonita y la naturalidad con que cobra la pieza y la entrega a la mano, resulta fácil comprender por qué los cazadores portugueses están orgullosos de su perro de muestra nacional. Hubo un tiempo, muchos siglos atrás, en el que un perro perdiguero, gracias a sus destacadas cualidades cinegéticas, se extendió por todo el territorio peninsular. Aun conservando rasgos raciales uniformes, con el tiempo fueron apareciendo particularidades morfológicas y comportamentales ligadas a espacios geográficos más limitados. La gran variedad de cazaderos y la diversificación peninsular de climas forzaron la aparición de tipos regionales: los perdigueros del Miño, el trasmontano, los del Duero, los perdigueros de las dos Castillas, el gorgas alicantino y el perdiguero gallego, común en las zonas orensanas de A Mezquita y Viana do Bolo, así como en los municipios de Riós, Laza y A Veiga. Todos ellos son los distintos rostros de un perro antiguo y noble cazador: el perro de perdices peninsular.

perdiguero portugues 3Un atleta equilibrado

Es el perdiguero portugués un perro de constitución atlética, de tamaño medio y de una estructura ósea maciza, donde se inserta una potente musculatura, de músculos cortos y vigorosos. Una constitución física que impone cazando al trote rápido o al galope contenido, lo que incrementa su aguante, resistiendo, sin menoscabo de su eficacia, una jornada completa de caza en cualquier tipo de terreno. Se ha adaptado sin dificultad a la variada climatología portuguesa, trabajando bien en las regiones del norte, con clima atlántico, y en las zonas más frías de Porto y Beiras, como en los veranos cálidos y secos del nordeste trasmontano y el Alentejo o en el clima mediterráneo que domina el sur. Por su equilibrio psíquico, por su docilidad y por su marcado instinto social puede cazar junto a otros perros sin crear riñas o rivalidades, consintiendo la muestra de otro perro sin estorbarle o levantar la caza por afán de imponerse.

Nariz y cabeza

“Narices de perro perdiguero” era una expresión antigua para dar a entender que alguien tiene buen olfato. Y el del portugués es de primer orden. Dotado de una gran nariz, el perdiguero portugués busca con la cabeza en alto sobre la línea superior del dorso, toma vientos con avidez y en ocasiones pega la nariz al suelo para cerciorarse de un rastro con más detalle. Cuando un efluvio llama su atención disminuye gradualmente el movimiento y se encamina en su dirección. La cabeza llama especialmente la atención en esta raza de perros de caza. Es un perro de cabeza grande, casi diría que de desproporcionado tamaño en relación al volumen corporal, con ejes cráneo-faciales convergentes, al igual que otros perdigueros peninsulares muy antiguos: el perdiguero gallego y el pachón navarro. El eje longitudinal superior del cráneo se encuentra con el eje longitudinal superior del hocico, formando exteriormente un ángulo cóncavo más o menos obtuso. Entre las razas modernas de muestra sólo el pointer tiene esta característica, lo que avala el origen ibérico del gran perro inglés.

Primeras representaciones de la raza

Las representaciones más antiguas de la raza las encontramos en sendas arcas sepulcrales de Monsaraz y Estremoz, ciudades agrícolas del Alentejo, donde se puede ver la representación de un perro cuadrado de cabeza grande y stop acentuado. Fue en el siglo XVI, en el ‘Regimento das Coutadas de Lisboa e seu Termo’ del rey Sebastião (1568 a 1578), penúltimo rey portugués antes del dominio español de Felipe II de Austria, cuando apareció por primera vez el término perdigueiro en portugués para referirse a un perro específico para la caza de perdices. Es en esta época, el perdiguero portugués era un perro de las clases populares, malamente aceptado por la nobleza, que ostentaba los privilegios de la caza y empleaba lebreles.
Las representaciones iconográficas de la raza se hacen abundantes desde el siglo XVII, como el cuadro conservado en el Museo Nacional de Arte Antiguo de Lisboa, donde se ve a un perdiguero acompañando a un arcabucero, o el mural de caza con red y lazo que adorna la escalinata de la Cámara Municipal de Estremoz.

Perdiguero portugués y pointer

Arkwright fijó con exactitud la fecha en que los primitivos perros de muestra peninsulares llegaron a Inglaterra valiéndose de un exhaustivo examen documental, llegando a la conclusión de que el año 1700 es la fecha más temprana posible de esa llegada y 1725 la más tardía y dictaminando: “como por la Paz de Utrecht (1713) el ejército británico regresó a su patria, nada podría ser más natural que los oficiales ingleses llevasen consigo ejemplares del maravilloso perro de punta del país en el cual habían permanecido aproximadamente nueve años”. La cinofilia portuguesa atribuye al perdiguero portugués el origen del pointer. Para ello se fundamentan en un escrito de 1800 de la ‘Cynographica Britannica’, donde Sydenham Edwards menciona la exportación de perros portugueses de muestra al Reino Unido por los comerciantes de vino de Oporto, bebida que había alcanzado gran prestigio en aquel país. Es interesante hacer alguna puntualización. Edward es un extraordinario ilustrador de Historia Natural, con grandes colecciones de dibujos de botánica, insectos, etc., pero lo ignoraba todo sobre perros cuando en 1800 se le encargó crear las ilustraciones de la ‘Cynographica Britannica’. Realizó las ilustraciones en acuarela unos setenta años antes de la aparición del British Kennel Club, cuando todavía no existía el concepto de raza como lo entendemos hoy, que aparece en el siglo XIX junto con los registros genealógicos y los patrones raciales. Las referencias de Edward a los perros portugueses deben, por tanto, ser admitidas con mucho recelo. De hecho, los primitivos criadores de pointer ingleses son, en su mayoría, militares, descendientes de los que habían combatido en España, y muchos de los pointer más antiguos llevaban nombres españoles como “Don Sancho” y especialmente “Pero”, deformación de la voz perro, sin referencias portuguesas. En el ‘Shoote Preceptor’, en 1842, Johnson habla de la igualdad de razas entre el pointer español y el portugués, y de la presencia de la doble nariz, encontrada en un viaje realizado por él a España. Desde 1930 los portugueses tratan de justificar el origen del pointer en su perdiguero. Para ellos el pointer desciende directamente de Portugal y sólo un injusto error histórico les ha arrebatado el privilegio de que se reconozca su cuna. Uno de los trabajos más antiguos que sostienen esta tesis es el de Leopoldo Machado Carmona, ‘Estudo sobre o Perdigueiro Portugês’, desarrollado durante el I Congreso Nacional de Caza y Tiro lusitano celebrado en la ciudad de Lisboa en 1937, y en el que el autor dice: “estudiando los perdigueros peninsulares e investigando lo mejor que pude el tipo de los antiguos perros de muestra de la península, me convencí de que el principal antepasado del pointer o por lo menos aquel que más cedió a la referida raza el tipo y el mayor número de cualidades morales y físicas, fue el perdiguero portugués y no el pesado braco español o navarro, como casi toda la gente imagina”. Para asumir esta última conclusión, Machado Carmona se fundamenta en la gran diferencia moral, morfológica y sobre todo de la estructura del esqueleto, especialmente de la cabeza, del pointer, que en nada se aproxima al braco español y mucho se parece a la del perdiguero portugués. El autor no cree a la cinofilia inglesa capaz de realizar unas modificaciones zootécnicas tan importantes que serían, en su opinión, antes milagro que labor cinotécnica. En apoyo de su teoría cita a H. Symonds, sportman que en 1776 afirmaba en ‘Treatise on Field Diversions’: “esta especie, el pointer, fue introducida aquí a comienzos del corriente siglo, y reconocida originaria de España o de Portugal, pues en efecto, muchos de los pointer fueron, y son aún hoy, importados por nosotros desde aquellos dos reinos”. Las tesis de Machado fueron recogidas una década más tarde por Barroso (‘O Perdiguerio Português’), quien sostiene la misma argumentación sin aportar datos nuevos que la confirmen.

perdiguero portugues 4Por fin un estándar

Una raza nace en el momento en que un grupo de aficionados redacta su patrón racial. La primera descripción del perro de muestra portugués fue llevada a cabo por Leopoldo Carmona en 1931. Hubo de esperarse a 1938 para que fuese aprobado el primer estándar, obra de Manuel Fernandes Marques, que se constituiría en la herramienta indispensable para proceder a la selección y recuperación en campo de la raza, que en aquellos años había caído en el abandono y como resultado del mestizaje de razas británicas se encontraba en peligro de extinción. El estándar fue modificado en varias ocasiones en los años posteriores, como cuando se limitó el color del manto en 1962 o se determinó el corte de cola en 1993.

Buen cazador

El portugués es un perdiguero que no defrauda; perro polivante, muy eficaz, con muestra firme, muy plástica e incluso a veces grotesca de tanta expresividad, trae a la mano con una naturalidad que nos llama mucho la atención por su frescura. Es un cazador noble, que busca la caza con alegría, pero sin alocamiento, con método, moviéndose con un trote ligero muy eficaz intercalado con un galope moderado. Como la mayoría de las razas autóctonas ibéricas, es un animal sufrido, muy rústico, de mantenimiento frugal y de carácter sumiso y obediente. Nunca se alarga demasiado en la búsqueda, pendiente del propietario, pero dando mucha caza gracias a un olfato bien desarrollado. Toma vientos con cabeza en alto, trabaja las emanaciones con meticulosidad y para firme. Es un buen perro que nos dará caza si hay caza en el campo. LEGADO CINEGÉTICO DEL PADRE BARROSO Importante contribución a la raza fue el trabajo divulgativo llevado a cabo por un sacerdote, el padre Domingo Barroso, gran aficionado a la caza, que publicó el primer libro sobre la misma, ‘O Perdigueiro Português’, en la editorial Gazeta das Aldeias en 1948. Entre 1924 y 1954 colaboró intensamente con varios periódicos regionales y revistas cinegéticas como ‘Gazeta das Aldeias’, ‘Portugal Cinegético’, ‘Caça en Portugal’ o ‘Revista Diana’, en las que demuestra un talante distendido y una gran pasión por la caza y los perros de muestra. ‘O Perdigueiro Português’ es una obra revolucionaria para su tiempo, al abordar la defensa de una raza autóctona con decisión. Hoy, en el municipio de Vilar de Perdizes, la calle donde se encuentra la casa en la que vivió Barroso lleva su nombre. LA CINOFILIA PORTUGUESA La canicultura empezó en Portugal ligada a los cazadores que tenían interés en mejorar la calidad de sus perros. En 1897 se creó el Club dos Caçadores Portugueses con sede en Lisboa, que organizó las primeras exposiciones caninas imitando lo que se hacía en Inglaterra y Francia. En 1931 se desgaja del club una sección constituida por aficionados a la crianza de razas que no estaban ligadas a los trabajos de la caza. Solicitaron su adhesión a la Federación Canina Internacional y al Kennel Club de Londres. Resultado de estas gestiones fue que la FCI admitiese a Portugal como país miembro en 1933 y que en 1939 el Kennel Club inglés les nombrase su representante, lo que permitió la llegada a Portugal de razas británicas de muy buena calidad. En 1936, ante el desarrollo que estaban teniendo los perros de raza, se creó el ‘Livro de Origens Português’ (LOP).  Con personalidad jurídica reconocida, el Clube Portugués de Canicultura nació en 1955. Esta sociedad canina funciona mediante siete comisiones (Libro de orígenes – Exposiciones - Pruebas de trabajo – Pruebas de caza – Jueces – Razas portuguesas – Técnica). El acontecimiento internacional más destacado fue la organización en 2001 de la Exposición Mundial Canina de la FCI. La Associaçao do Perdigueiro Português fue fundada en 1984 por un grupo de 21 criadores y cazadores aficionados a la raza, preocupados por recuperar y seleccionar las mejores cualidades de este perro de muestra. Fue el primer club de razas portuguesas constituido y hoy cuenta con más de un centenar de afiliados. (Texto: Eduardo de Benito. Fotos: Shutterstock y Maite Moreno).