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Con jabalíes y venados como principales objetivos cinegéticos

5 errores que no debes cometer en las últimas monterías

Afrontamos la recta final de esta temporada de monterías 2019-20, una campaña que hasta ahora se ha resuelto con buenos registros de reses abatidas y calidad de trofeos. Quedan las últimas citas, para las que tenemos unos muy interesantes consejos.
Errores_Monterias_Finales_G Cazador sentado en su silla durante el transcurso de una montería.

Pero estos consejos, estas claves, que son cinco, no radican tanto en lo que hay que hacer para optimizar nuestros resultados monteros, sino en qué no se debe hacer, en cinco errores a evitar para cerrar de la mejor forma la temporada de monterías.

 

1 Bajar la guardia

 

Resulta curioso ver el cambio de actitud de algunos monteros al principio y al final de la campaña. Si en octubre y noviembre parecen culos inquietos, con el rifle en guardia, de pie junto a la silleta, mirando a izquierda y derecha, acariciando con el dedo índice el seguro prestos a quitarlo tan pronto como haga falta, en la recta final de la campaña ese estado de alerta se ha convertido en una pachorra digna de estudio.

 

Ahora esos mismos monteros están repanchingados en la silla, con el rifle apoyado en una chaparra a tres metros del puesto, más pendientes del móvil que del monte, cuando no sesteando al solete o con la capucha y el paraguas en ristre protegiéndose de la lluvia, ajenos a la montería.

 

Montero sentado en su silla, mirando a través de los prismáticos y con el rifle en el suelo.

 

Que no te venza la pereza, en apenas unas semanas se acabará la temporada, y no volverá hasta el otoño que viene, así que aprovecha esas últimas horas que te quedan de monte y trata de sacarles todo el partido que puedas.

 

2 Escatimar en munición

 

“Para un par de monterías que quedan no voy a comprar más balas; me quedan diez o doce, y además tengo otra media caja de las que tiraba antes, y alguna más suelta por ahí, y si no le pido balas a alguien…”.

 

Pues sí, esto es más habitual de lo que parece, y pocas cosas hay con menos sentido que retrasar a la temporada que viene la compra de balas que necesitamos ahora, ¡ni que se fueran a estropear!

 

Munición metálica, cuchillo de remate y prismáticos.

 

Las balas no se pasan de un año para otro; si necesitas balas compra balas, las que no uses ahora te valdrán para octubre, pero eso de ir de montería con un popurrí de munición rescatada de diferentes cajones, cananas y morrales, o lo que es peor, con apenas media docena balas, es de una irresponsabilidad supina, y merecido tendrías quedarte sin balas para ver cómo después se colaba por tu puesto, despacito, a apenas 20 metros de distancia, el guarrazo de tu vida al trote cochinero.

 

3 Ir donde no solemos

 

El calendario no hay que completarlo por completarlo, y si por el motivo que sea en su momento decidimos no volver a cazar en un determinado sitio, o no volver a cazar con un determinado organizador, el hecho de que sea la última montería del año no nos debe empujar a hacerlo.

 

Montero con su rifle en el puesto.

 

Si no nos gusta una mancha por ser demasiado llana, por estar las armadas demasiado juntas o los puestos demasiado a la vista, el hecho de que se acabe la temporada no la va a hacer más segura, y de igual forma si el organizador de turno no tiene la seriedad mínima exigible, no va a cambiar para bien en esta última cacería, es más, probablemente remate la faena con un bajonazo digno de recordar.

 

A cazar se va donde se caza a gusto y con quien se caza a gusto, y si no, no se va, es fácil.

 

4 Tirar a cualquier cosa

 

Si durante la temporada hemos dejado de tirar los guarros chicos, las cochinas cuando las hemos podido identificar, las ciervas o los venados de dos años, ¿por qué ahora que afrontamos la recta final vamos a tirarlos?

 

Venado con un trofeo muy discreto.

 

Rayones, cochinas con su prole, varetos y horquillones no los tiramos por ley, pero además de eso cada uno tiene su código ético particular, un código que nadie nos impone, que nos marcamos nosotros mismos, y que suele hacer referencia a lo que nos llena, a un sentimiento natural de superación.

 

Si ese cochinete de 35 kilos o ese venado de 8 puntas no te hacen ninguna ilusión, y ni tan siquiera te vas a llevar el trofeo, ¿es el hecho de que sean las últimas monterías del ejercicio motivo suficiente para abatirlos?

 

5 Contratar la temporada siguiente

 

Las temporadas se planean en frío, no en caliente. Una vez acabe ésta, nos quedan por delante muchos meses de descanso, o de practicar otras modalidades de caza; no hay prisa en cerrar monterías, ni paquetes, ni acciones.

 

Cazador en una montería de finales de temporada.

 

Tan malo puede ser decidir en breve tras una temporada infructuosa como hacerlo tras una temporada exitosa; es tiempo de repasar el calendario pasado, de ver qué salió bien y qué salió mal, de quedar para cenar con compañeros y amigos y poner en común los éxitos y fracasos de la temporada, y de planear, con tiempo y con cabeza, la que viene. Las prisas nunca fueron buenas, y en esto de la caza menos aún.

 

(Texto: IA Sánchez / Fotos: Félix Sánchez Montes y Archivo)