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Nuevos avistamientos urbanos en Zamora y Tarragona

Corzos y jabalíes, a sus anchas por nuestro país

Que la sobrepoblación de especies cinegética en nuestro país es un hecho, los sabemos desde hace tiempo. Son muchas las pruebas que evidencian este fenómeno que va a más cada vez.
Corzos_jabalies_Ciudades_G El jabalí captado en la playa de Calafell (Tarragona).

Aunque los testimonios, vídeos y demás pruebas gráficas demuestran esta realidad, todavía hay quien lo niega. Quizás porque lo desconocen o quizás porque no se han encontrado con una situación del estilo.

 

Pero solo hay que rastrear las redes sociales para darse cuenta de ello. Son numerosos los casos que hemos traído a este medio. Por encima de todas las especies, destacan los jabalíes, aunque no son los únicos.

 

Madrid, Cataluña, Galicia, Asturias, Andalucía… Y así podríamos seguir hasta completar la práctica totalidad de las comunidades que forman España. En casi todas las autonomías de nuestro país producen ‘invasiones’ urbanas por parte de las especies cinegéticas que pueblan de forma descontrolada por el entorno.

 

Los últimos casos de los que hemos tenido conocimiento han tenido lugar recientemente. El pasado viernes, dos corzos corrían desorientados por el casco urbano de la localidad de Benavente, en Zamora. Un usuario que iba circulando con su vehículo captó el momento a través de su teléfono móvil y, en pocas horas, las imágenes corrieron como la pólvora por las redes sociales.

 

 

Como bien se aprecia en el vídeo que acompaña a estas líneas, los dos animales se mueven  sin rumbo, a merced de un territorio urbano desconocido y poco frecuente para ellos.

 

Varios eran los vehículos que circulaban durante la tarde-noche del viernes. No obstante, no hubo que lamentar ningún daño, pues al ver a los ejemplares, los conductores iban aminorando la marcha.

 

Jabalí en Tarragona

 

Igualmente, en el municipio de Calafell (Tarragona), un jabalí fue visto el fin de semana en la playa por los vecinos de la localidad. El guarro estuvo correteando durante varias horas por la zona del puerto deportivo.

 

Nada más conocerse la noticia, numerosas personas se agolparon en el entorno, quizás de forma algo imprudente. Como bien sabemos, el jabalí es un animal que no duda en atacar en caso de verse acorralado. Incluso sin producirse este tipo de amenaza, la reacción de un jabalí resulta siempre impredecible.

 

 

Miembros de los cuerpos de Policía Local y de Protección Civil tuvieron que movilizarse para reducir al animal. Finalmente, tras un operativo de varias horas, el jabalí pudo ser capturado y liberado en una zona colindante de monte.

 

Ambos casos de jabalíes y corzos urbanos, vuelven a refrendar lo que cazadores venimos solicitando desde hace tiempo. Y es que la sobrepoblación de especies cinegéticas es una realidad innegable.

 

A la hora de intercambiar opiniones, los habitantes de muchos pueblos y ciudades ya ni siquiera se sorprenden, pues se trata de un fenómeno  cada vez más recurrente. Lejos de solucionarse, parece que día a día el problema se intensifica.

 

Han sido varias las medidas llevadas a cabo para tratar de reducir, no solo la abundancia en general, sino también la expansión a los entornos poblados (vacunas, jaulas, vallados, ruidos…). Pero ninguna de ellas ha surtido efecto. Tan solo la caza, bien controlada y regulada, ha dado sus frutos.