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El corzo y su trofeo, un filón de curiosidades

Corzo abatido en tierras gallegas.

SABÍAS QUE... Si bien muchos animales hacen de la huida su único medio de escape de un peligro, el corzo la combina con la quietud e inmovilidad absoluta, confiando en su mimetismo con el medio, su tabla de salvación. No es, pues, extraño ver escenas increíbles, en las que un corzo rodeado de perros permanece quieto e inmóvil a escasos metros de los canes, con resultados altamente satisfactorios para sus intereses, sobre todo en hábitats fuertes de monte y en días de mucho calor, donde el olfato del perro no da lo mejor de sí.

 

Es de ese carácter y comportamiento genético, en el que ya con pocas horas de vida comprobamos cómo un corcino permanece inmóvil como una estatua ante cualquier circunstancia que intuya como un peligro, de donde proviene su comportamiento una vez ha sido herido. Difícilmente un corzo herido no se acostará nada más encuentre un poco de monte donde se crea protegido, aun existiendo heridas que por su poca gravedad le permitirían alejarse mucho más. Su genética le traiciona en estos casos.

 

Así las cosas, no es de extrañar que si la muerte se produce lentamente, encontrar al corzo en posición de acostado. Posición en la que le llega la muerte, sintiéndose mimetizado con el terreno y creyéndose no descubierto. De esta guisa me encontré un corzo de esta misma temporada. Únicamente modifiqué la posición de la cabeza para la fotografía, el resto del cuerpo está tal y como me lo encontré.

 

En el ejemplo de la fotografía, pesado 20 días después (no un mes), la pérdida ha sido del 5,64%. Seguramente en los próximos diez días, con su secado absoluto, perderá otros 7/8 gramos, hasta llegar a los 477/478 definitivos.

 

SABÍAS QUE... Obteniendo el peso inicial del trofeo de corzo (cuerna y cráneo limpio sin mandíbula inferior), cinco días después de haberlo cocido y limpiado, podremos tener una idea muy aproximada de cuál será su peso una vez esté totalmente seco, cuestión que ocurrirá aproximadamente entre 25 y 30 días después, dependiendo de las condiciones de temperatura y humedad del lugar donde se esté secando.

 

La pérdida de peso entre el quinto día después de cocido y su secado total andará aproximadamente alrededor del 7% del peso inicial. Por ejemplo, un corzo que cinco días después de cocido y limpio hubiese pesado 535 gramos, su peso final ya seco será aproximadamente de 498 gramos.

 

En el ejemplo de la fotografía, pesado 20 días después (no un mes), la pérdida ha sido del 5,64%. Seguramente en los próximos diez días, con su secado absoluto, perderá otros 7/8 gramos, hasta llegar a los 477/478 definitivos. A partir de ahí y conociendo la fórmula de Ortega, si multiplicamos ese peso final por 0,25, obtenemos los puntos aproximados que dará el corzo por el sistema de homologación del CIC. Después deberemos ajustarlo partiendo de puntos de belleza medios, otorgándole más o menos puntos según esos criterios de belleza. Ejemplo: 478x0,25 = 119,5 + ajustes belleza.

 

Nota. Sigue a Óscar Garriga en su cuenta de Instagram (@garrigaoscar).