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ENCUENTROS, ATAQUES Y AVISTAMIENTOS

Conviviendo con osos en la Cordillera Cantábrica

Las poblaciones de oso cantábrico parecen seguir en ascenso constante, se estima que su número ronda ya los 300 ejemplares lo que provoca el inevitable coque con la actividad humana, tanto por los ataques a ganado como a colmenas.
Ejemplar de oso pardo adulto La población de oso cantábrico va en aumento los últimos años.

Cantabria, Asturias, Galicia y Castilla y León conviven con una población cada día mayor de osos. En el último censo realizado se estimaba que su población rondaba entre los 230 y los 270 ejemplares, por el año 2017.  

 

Al igual que pasó con el lobo, las poblaciones de osos se vieron reducidas bajo mínimos hace ya varias décadas, pero remontan poco a poco y se hace cada día más notoria la presencia de osos en la cordillera Cantábrica y en la zona de Pirineos

 

Según la evolución de los registros se estima que entre el año 2000 y 2017, las poblaciones están viviendo un ligero aumento que se distribuye en un cálculo aproximado de entre 190 y 230 osos en la población occidental y al menos 40 de la oriental

 

El oso es uno de los animales más complicados de censar por su carácter esquivo y baja densidad de sus poblaciones, sumado a que habita en las zonas de abundante foresta. Para poder elaborar un cálculo que se aproxime a la realidad, se llevan a cabo recogidas de muestras como pelos y análisis genéticos de restos, así como el seguimiento directo

 

Del año 2016 a 2017 se contabilizó una hembra adulta más y seis nuevas crías.

 

Hemos querido contar con el testimonio de personas que convivan en sus pueblos o en sus cotos de caza con este depredador y conocer de primera mano sus impresiones y experiencia. Casi todos coinciden en que los últimos cuatro años, cada día es más habitual avistar osos, dar con sus rastros o huellas, los ataques a colmenas y los encontronazos durante las batidas. Aunque gracias a Dios, sin incidentes graves que lamentar de vidas humanas. 

 

J. Figaredo, un cazador habitual de las estribaciones de la población occidental de León, nos cuenta como en su zona de caza todos los años ven algun oso. Amigos suyos que cazan en la zona central de este territorio aseguran que cada vez hay más osos. De hecho, nuestro amigo se encontró con este ejemplar hace ya un par de años cuando andaba tras los corzos. 

 

Imagen tomada por J. Figaredo mientras recehaba corzos en la sierra occidental de León

 

Colmeneros y ganaderos, los mayores perjudicados 

 

Los colmeneros de las Sierras del Caurel, al sureste de la provincia de Lugo, en Galicia, ven como cada vez son más frecuentes los ataques de osos a sus colmenas, incluso en las cotas más bajas, donde siempre ha resultado más inusual verlos. 

 

Alba Rodríguez Sanmartín es vecina y cazadora de estas sierras, donde asegura que este año “La diversidad de lugares donde se ha tenido constancia de la presencia del oso en colmenares abruma por su disparidad. Ha llegado a bajar a alimentarse a colmenas situadas a 300-400m de altitud”.

 

Alba, de 25 años, vive en una aldea de tan solo veinte habitantes en la Sierra de Caurel, “donde también práctico mi mayor afición, la caza de jabalí”. Recuerda como le contaban los ancianos y los cazadores que antaño, era frecuente la presencia del oso por aquellas sierras “de hecho, los colmenares antiguos de esta zona, están protegidos con altas murallas circulares de piedra que aún son visibles en nuestros montes y que llevan el nombre de albares”.

 

Colmenas protegidas por un círculo de piedra para repeler a los osos

 

Parecía que el oso quedaba ya en la memoria cuando comenzaron a sentir su presencia de nuevo, sobretodo en las cotas altas al principio, aunque cada día es más frecuente verlos en latitudes bajas. Las colmenas son el objetivo “los apicultores de la zona están sufriendo ya los ataques en sus colmenares. Ataques documentados por las cámaras de trampeo”. 

 

Aunque la alarma de muchos es más que comprensible, de momento la situación parece estar bajo control “por ahora, estos ataques no son considerados una problemática excesivamente dañina” aunque igual que ha ocurrido con el lobo en muchas regiones, los ganaderos y apicultores temen “si la población de oso aumenta, es muy probable que los apicultores sufran grandes pérdidas económicas”.

 

La presencia del lobo por estas tierras es ya más que cotidiana, lo que parece camuflar de momento la presencia de osos “la presencia, o visibilidad, del oso en esta zona ha ido muy ligada al aumento de población de lobo. Por lo que se prevé, será cada día más habitual ya que  el año pasado “se aprobó el Plan Life Oso Pardo en esta zona, por lo que la idea es que la población de oso aumente, se expanda y se asiente en las sierras de Caurel y Ancares”.

 

El mes de diciembre de 2018 se manifestaban en Huesca (https://www.cazavision.com/oso-lobo-ruina-ganaderas-huesca)numerosas ganaderías de Aragón, para protestar contra la presencia de osos y lobos en los terrenos y montes donde realizan su actividad.  Entre sus proclamas, pedían que no se pusiera ningún tipo de veto a la caza. A su juicio, se trata de una actividad fundamental y es necesario tomar medidas que permitan la convivencia. 

 

En julio del año pasado conocimos la historia José María Cortinat, el pastor que tuvo que enfrentarse a un oso para salvar a sus ovejas.(https://www.cazavision.com/pastor-hace-frente-oso-salvar-ovejas) Los hechos tuvieron lugar el monte de Castanesa. El pastor oscense tuvo que hacerle frente al oso que se coló en la cerca donde pastaban las ovejas para salvar al ganado y la imagen es sencillamente espeluznante.

 

Jose María tuvo que gritar mientras retrocedía para intentar espantar al animal, que según nos contaba no dio signo de temor alguno en ningún momento. 

 

Impresionante imagen durante el ataque al rebaño de Jose María Cortinat

 

Encontronazo durante una batida 

 

Esta temporada, durante una de las batidas que organiza Alba con su cuadrilla de caza, levantaron un oso adulto de considerable tamaño que le entró a escasos 5 metros a uno de los cazadores. “Los perros iban en el rastro del jabalí. Con el ruído, el oso salió de su encame. El montero, creyendo que era un jabalí lo dejó acercarse, a fin de efectuar un disparo más preciso ya que la visibilidad era nula” nos cuenta la cazadora gallega.

 

El oso que salió bajo el empuje de los perros emprendió la carrera por aquellas sierras, parando de vez en cuando a erguirse a dos patas para coger el aire. Fueron varios cazadores los que pudieron verlo, ya que la mayoría de puestos se encontraban en zonas altas “muchos de los cazadores que ese día hacían puesto desde los altos, vieron a este ejemplar”. 

 

Durante la batida los perros levantaron el oso, que cruzó la mancha bajo los ojos de los atónitos monteros.

 

El montero que lo vio asegura que se llevó la sorpresa de su vida, convencido de que se trataba de un jabalí cuando le rompió a pocos metros y “asomó la cabeza en una pequeña senda y… Aquello no era un jabalí. Era un oso y de grandes dimensiones además”.

 

La cacería se suspendió para evitar un encontronazo que pudiera resultar con peores consecuencias, los perros se recogieron y se cambió de mancha, por lo que no hay que lamentar nada salvo el tremendo susto que se llevó el montero. 

 

Alba es optimista y asegura que siempre que se actúe como se deba, “la caza y la presencia de osos en nuestros montes (contando con la población actual) es totalmente compatible”