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El peligro de la 'ética' y la 'estética' aplicadas a la caza del corzo en celo

Casi sin darnos cuenta estamos a punto de finiquitar la primavera corcera. Muchos cazadores, ante la poca actividad que demuestran los 'duendes' en los espacios abiertos a partir de estas semanas, empiezan a abandonar el campo y esperan que el calor veraniego y el celo de la especie vuelvan a deparar, entre mediados de julio y primeros días de agosto, oportunidades de lance. Sin embargo, de un tiempo a esta parte algunos cazadores cuestionan los recechos y aguardos durante el celo amparándose en unas razones que, si bien respeto, no comparto en absoluto. Personalmente me declaro partidario de cazar el corzo -también el venado, el jabalí, el macho montés...- en cualquier momento, siempre que éste se encuentre enmarcado en el periodo hábil establecido. Creo que son muchas las cortapisas que nos imponen para poder practicar con normalidad nuestra afición, así que tratar de dilapidar nuestras propias conquistas venatorias me parece peligroso. Ni por 'estética' ni por 'ética', conceptos éstos subjetivos y que descansan en el yo cazador de cada uno, deberíamos dejar de cazar corzos en celo. Es una caza intensa, difícil en buena medida, en mi opinión nada perjudicial para la salud de nuestras poblaciones corceras y sin la cual muchos cazaderos no podrían ver cumplidos sus cupos de abates de machos. Me parece respetable que haya aficionados que dejen de cazar el corzo durante el celo, como también respeto la opción de aquéllos que voluntariamente deciden retrasar la apertura una quincena o un mes respecto a la fecha oficial para que todos o casi todos los machos estén 'limpios'. Eso sí, que se invite a la reflexión y se trate de prohibir una caza legalmente aceptada me parece un despropósito. Seamos un poco responsables y confiemos los unos en los otros, pues todos, sin excepción, queremos lo mejor para el corzo. Además, a los que opinan que esta modalidad es ventajista y contraproducente para el buen manejo de la especie, ¿no les parece igualmente ventajista la caza en abril, cuando todos los animales se encuentran en siembras y praderas? Al igual que en el celo nos aprovechamos de la sexualidad de la especie para su caza, en este caso, en abril y principios de mayo, nos aprovechamos de sus perentorias necesidades alimenticias para de la misma darle caza. Teniendo unos cupos corceros adjudicados normalmente a la baja, para mí lo más sensato es que nos dediquemos a practicar una caza seria y responsable, con independencia de las fechas en que llevemos ésta a cabo. Si no confiamos en nuestra madurez como cazadores y damos carta de naturaleza a tendencias como ésta, lo normal es que más tarde o más temprano también se cuestionen modalidades como el rececho de venado en berrea, el de gamo en ronca o el de machos monteses, rebecos y muflones en celo.