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Y en caso de nieblas y fuertes heladas

Cómo actúan las becadas ante los temporales de nieve

La becada tiene pavor tanto a la nieve como al hielo. Con temporales de nieve la becada lo pasa mal, pero sabe defenderse. Hay veces que se asustan y se van sin más o se concentran en cualquier lugar.
Becadas_Temporales_Nieve_G Imagen de una becada en invierno y monte nevado tras un temporal.

La niebla es un enemigo tremendo de la becada. Si el temporal las empuja muy de cerca y se encuentran con bancos de niebla que no pueden sobrevolar o soslayar, se tiran a los focos y farolas de cualquier ciudad. Ellas son capaces de cualquier cosa menos de dejarse atrapar por un temporal.

No estaría de más cerrar de inmediato la caza de la becada ante la llegada de un temporal debidamente contrastado a través de los satélites. Se debería cerrar, y además dejando sin cazar una franja de seguridad de 30 kilómetros o más. Ya verían cómo se terminaba los problemas.

Bosque con niebla.

¿Dónde se guarecen cuando nieva?

Cuando les sorprende la nieve hay algunas que se vuelven perezosas cuando encuentran un acomodo que saben de sobra que puede aguantar toneladas de nieve encima. Me refiero a los montes con arbustos leñosos como manchas de boj, acebo, rebollos de roble, jaras, grandes zarzales, etc.

Estos arbustos almacenan la nieve en sus copas dejando dentro una cavidad por donde la becada puede andar y, lo que es fundamental, abren dentro un terreno que no se hiela en el que la becada, además de abrigo, tiene comida en abundancia.

El inconveniente es que si se les acaba la comida dentro de estos refugios, algo nada raro, estas voraces aves tienen que salir, y por no arriesgar se acomodan a las afueras de los pueblos o en las orillas de los ríos.

Campo nevado a causa de un temporal.

De todas las maneras, la sorda suele calcular bien. No calculan la visita del zorrazo criminal que sabe dónde están, siendo entonces cuando vuelan y se posan en cualquier lugar. Las que se posan en los lugares poblados de humanos cuando nieva lo hacen porque algo las ha espantado.

Bajo pinos y abetos

Los pinos y abetos con un marco de plantación pequeño son un buen lugar para que las becadas pasen una nevada o una helada, pues como la nieve reposará sobre sus copas, debajo de ellas se crearán ecosistemas con unos grados de diferencia con el exterior, los justos para que el suelo no se hiele o se cubra de nieve; y si la especie subyacente es rala y por debajo de ella la becada pueda andar, créanme que ahí estará la becada.

Abetos durante un temporal de nieve.

Esas estancias con cúpulas de nieve no es lo que la becada quiere, pero es lo que utiliza cuando no le queda otro remedio. Por regla general, barrunta la superficie de la nevada o del temporal y se sitúa donde no vaya a encontrarse con heladas o nieblas, aunque sin alejarse mucho. De ahí que en estas circunstancias suele albergarse a la orilla de los ríos. Se mete en esos espesos matorrales formados por espinos albares, zarzas y demás maleza, donde puede andar debajo.

Migraciones normales y forzadas por los temporales

Cuando se habla o escribe sobre la entrada de becadas hay que distinguir dos aspectos fundamentales: las sordas que entran por su propia iniciativa migratoria en circunstancias normales, y aquéllas que penetran en la Península empujadas por los temporales.

La becada migra fundamentalmente de noche, pero si se acerca un temporal también lo hace durante el día para escapar de él.

En situaciones normales

Las becadas prevén con la debida antelación los cambios climáticos a la hora de migrar o de proceder de acuerdo con su reloj biológico, y hacen sus escalas teniendo en cuenta múltiples factores, como las nieblas con las que van a encontrarse o las heladas que al ponerse el sol puedan sorprenderlas.

Primer plano de una becada.

Empujadas por los temporales

A las becadas en estas condiciones no les importa volar por encima de un banco de niebla o incluso atravesarlo si está a una altura que las permita no toparse con los árboles, pero claro, no han previsto que los humanos estamos llenando España de molinos eólicos.

Cuando hay niebla al volver a sus querencias

Si las sordas que están aposentadas en un determinado lugar, salen por las noches a comer a las praderas y al volver a su escondrijo encuentran niebla, no dan vueltas al buen tuntún. Se quedan a la entrada de los montes, esperando a que levante la niebla para volver de día a su acomodo. Por el contrario, si se han acomodado bien y cuando se levanta la niebla las da el sol en el lomo, se quedan ahí hasta que se pone el sol.

(Texto: Miguel Ángel Romero Ruiz / Fotos: iStock).