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Las claves para el éxito

Trucos infalibes para tener el coto de corzos perfecto

El corzo es un animal exquisito en sus costumbres, quizás el más de todos los que conforman la cinegética, por eso resulta fundamental para el asentamiento y proliferación de sus poblaciones que se den las condiciones óptimas en el medio que habitan.
Gestionar el coto nos puede permitir crear un hábitat idóneo para el corzo

Evidentemente no todos los cotos son susceptibles de mejoras, pero si existen algunas claves básicas que pueden hacer mejorar considerablemente el hábitat que lo hagan más atractivo y acogedor para los corzos

 

Hay una diferencia sustancial en cómo enfocar estos pequeños cambios y se trata del plan de futuro del coto. Cuando se trata de un coto que hemos arrendado para un año, no será tan rentable invertir como si se tratara de un arrendamiento para un plazo más largo, aunque siempre hay detalles que pueden influir muy positivamente en las poblaciones de capreolus capreolus

 

A corto plazo

 

Aunque hayamos firmado un contrato para una sola temporada en el coto, estos trucos pueden ayudarte a localizar mejor los ejemplares que ya lo habiten y atraer otros, consiguiendo aumentar la población de la zona.

 

  • Piedras de sal 

 

La colocación de piedras de sal dispersas por el coto es siempre un atractivo para todas las poblaciones de ungulados y como no, también lo es para el corzo. Existen muchos estudios que relacionan directamente el atropello de animales en las carreteras durante el invierno por la sal que se esparce para evitar el hielo, lo que nos puede dar una idea del atractivo que supone para ellos este recurso.

 

Por tradición en nuestro país, donde ha habido ganado siempre se han empleado las piedras de sal, que han sido aprovechadas por la fauna salvaje la mayoría de ocasiones. Las piedras de sal pueden ser naturales o artificiales -mejoradas con otra serie de componentes y minerales-, pero la finalidad es la misma: ofrecerles ese suplemento alimenticio y fomentar la querencia natural de los animales por la zona.

 

Piedra de sal artificial, una opción cómoda y sencilla de colgar ya que disponen de un orificio para pasar la cuerda

 

Las piedras de sal se pueden colocar directamente en el suelo como se suele hacer tradicionalmente, aunque es más aconsejable evitar que estén en contacto directo con el suelo por varias razones. La primera es que al chupar la sal que se va desprendiendo del suelo, los corzos llegan a tragar mucha tierra y la segunda, es que evitamos que jabalíes, zorros o especies domésticas accedan a ellas, con el consiguiente peligro para la transmisión de enfermedades que ello conlleva.

 

Además los zorros tienden a emplearlas para marcar el territorio y suelen miccionar sobre ellas, lo que supone un foco de bacterias con su consiguiente riesgo. Lo mejor es colgarlas de una rama con una cuerda o alambre, o aprovechar la horquilla de algún árbol, teniendo siempre en cuenta la altura a la que puede llegar la cabeza de un corzo para ‘ponérselo cómodo’, como quien dice. 

 

  • Maíz

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Casi todo el mundo cuando piensa en un cebadero de maíz automáticamente lo asocia a los jabalíes, pero los corzos son también grandes apasionados de este cereal. Organizar un comedero para los corzos es una forma de asentar sus poblaciones definitivamente y que residan de forma permanente en la zona, ya que cuentan con una fuente de alimento asegurada, nunca debe tener como objetivo usarlos de tiradero.

 

Son una herramienta para fomentar la querencia de los animales y también nos pueden ayudar a localizar los ejemplares que tenemos en el coto, para lo que es muy útil la ubicación de una cámara de fototrampeo. En cuanto a su ubicación, lo idóneo es localizar un lugar relativamente escondido para evitar su localización por los furtivos, cerca de las zonas de monte por las que se suelen mover antes de salir a comer, protegido pero con un acceso fácil para nosotros a la hora de echar el maíz.

 

Si tenemos un acceso al coto fácil y rápido por estar cerca de nuestra casa, podemos acudir con cierta periodicidad para echar de comer manualmente en el cebadero que escojamos, pero existen otros métodos que nos pueden ser de gran ayuda. Los comederos automáticos son una solución altamente recomendable. Se enganchan a un barril que tendremos que colgar -para evitar que sufra daños- y se programan para que a determinadas horas que nosotros fijemos, esparzan la comida. Además no son especialmente caros (suelen encontrarse en torno a 50 euros) y su colocación y transporte es bastante fácil, lo que permite ubicarlos durante el tiempo que queramos y reutilizarlo las siguientes temporadas.

 

Los comederos automáticos, una solución barata y sencilla de colocar (Fotografía: Moultrie)

 

A largo plazo

 

Cuando tenemos la posibilidad de cazar en el mismo lugar durante años, hay una serie de medidas que se pueden hacer para mejorar el hábitat de los corzos, e incluso crear una zona corcera donde no la había. Evidentemente todo ello es compatible con los métodos para el corto plazo, se trata de intentar crear el hábitat ideal para favorecer las poblaciones de corzo a base de mejoras en el medio o en su alimentación. 

 

  • La esparceta:

 

También conocida como pipirigallo, para muchos ya será un viejo truco pero para otros es algo completamente desconocido. La esparceta es una leguminosa forrajera perenne que se ha sembrado tradicionalmente en las zonas más altas y frescas de la península, pero que sale sin mayor dificultad en casi todos parajes de nuestro territorio.

 

Se trata de un cultivo que resulta particularmente atractivo para la dieta de los corzos, ya que es realmente tierna y nutritiva. Hace unos años se realizó un estudio por el Gobierno de Aragón sobre los cultivos de esparceta y su impacto positivo en las poblaciones de aves esteparias, lo que supone un punto a favor extra en la lista de motivos por los que es recomendable incluir su siembra en el plan de nuestro coto.

 

El principal motivo sin lugar a dudas, es la clara preferencia que sienten los corzos por este tipo de cultivos frente a otros como pueden ser el trigo o la cebada. Es habitual verlos alimentarse en las siembras pero si hay donde elegir, siempre preferirán la esparceta. Esto supone además una ventaja para que el resto de cultivos tengan una menor presión donde las poblaciones de corzos son elevadas. 

 

Cultivo de esparceta o pipirigallo (Fotografía: Jardinería On)

 

¿Como voy a sembrar si el coto es arrendado? 

 

Una de las opciones es hablar con los agricultores que trabajen las siembras de nuestro coto. Si se tiene una buena relación con ellos, podemos llegar a algún tipo de acuerdo para el aprovechamiento de alguna de las tierras que se quedarían en barbecho ese año (ya que es una práctica muy habitual en España) y lograr que la siembren con esparceta.

 

No es necesario que se haga sobre una grandísima extensión, puede bastarnos con una tira al borde de otro cultivo o un trozo de las zonas destinadas a barbecho. Los mejores argumentos que podemos dar si se muestran reticentes, es que se trata de un cultivo que destaca por su captación de nitrógeno, su alta productividad en secano y la producción de un forraje que no meteoriza al ganado.

 

Cabe destacar que durante el estudio realizado por el Gobierno de Aragón, en el 95% de los casos el agricultor considera que el cultivo es beneficioso para el conjunto de la rotación, ya que la principal diferencia apreciada por los agricultores es el aumento de cosecha en el cultivo posterior. Además en las zonas en las que es habitual la ganadería y el pastoreo, este cultivo permanece verde durante todo el invierno

 

Habiendo esparceta, los corzos disminuirán la presión sobre otros cultivos como el trigo o la cebada

 

  • El agua

 

El agua es siempre vital para cualquier ecosistema, sobre todo durante los meses del estío en los que los acuíferos se reducen considerablemente, llegando a suponer un problema en muchas zonas. En muchos cotos las charcas que daban de beber a su fauna durante el invierno, se secan en verano. Para evitar que los corzos se trasladen a otras zonas en busca de agua, es recomendable la instalación de cubas portátiles o abrevaderos que suplan las charcas durante los meses de calor sofocante.

 

Estas cubas pueden ser de muchos tipos, siendo válidas las de ganado también. Podemos transportarlas llenas o alquilar una cisterna que nos permita llenarlas una vez estén emplazadas en el lugar elegido. Su ubicación debe ser estratégica de igual modo, ya que buscaremos preferiblemente un lugar que pase la mayor cantidad de horas al día a la sombra y con el mayor grado de humedad posible.