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NUEVOS DESCUBRIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS LO DEMUESTRAN

Cazamos con perro desde hace 11.500 años

Un grupo de arqueólogos de la Universidad de Copenhague encuentran evidencias en Jordania de que el hombre incluía los canes en sus cacerías y como parte de su vida diaria desde hace más de 11.500 años.
Imagen de braco alemán cobrando un faisán Los perros llevan más de 11.500 años cazando junto a los hombres

Los perros de caza parecen ser el eterno acompañante del cazador, ya que los últimos hallazgos localizados evidencian su presencia junto a los fuegos de los primeros hombres hace más de 14.000 años en Oriente Próximo. A pesar de que no existieran las decenas de razas de perros de caza con las que contamos hoy en día, nuestros antepasados ya empleaban los canes para sus cacerías

 

Pointers, sabuesos, bracos, podencos, setters, terriers… Parece ser que todos tienen su antepasado común en el pequeño lobo del sudeste asiático. Los perros fueron el primer animal que domesticó el hombre, lo que no se sabe a ciencia cierta es si fue de modo casual o intencionado. 

 

En un estudio desarrollado por investigadores de las universidades de Suecia, Noruega y Estados Unidos, llegaron a la conclusión de que la domesticación y paso de canis lupus a canis familiaris tiene su origen en el cambio de la dieta, cuando empezaron a alimentarse de los restos de comida humanos. El estudio reveló que la principal diferencia entre lobos y perros hoy en día son los genes pertenecientes a la metabolización del almidón y el desarrollo cerebral.

 

En el norte de Israel, se descubrieron unas tumbas donde habían sido enterrados juntos hombres y canes. Aunque en los descubrimientos recientes en Jordania no hubiese sepulturas, si se han encontrado evidencias de hace 11.500 años del uso más antiguo registrado de perros en cacerías -a comienzos del neolítico-

 

Los investigadores y arqueólogos fundamentan su teoría en que el empleo de perros para sus cacerías explica el considerable aumento de ciertas presas pequeñas como las liebres, encontradas en los restos arqueológicos, que normalmente se atribuía a cambios climáticos o superpoblación. 

 

Lisa Yeomans, una de las autoras principales de un estudio publicado en la revista Journal of Anthropological Archaeology señalaba que “a menudo damos demasiado peso al cambio climático y la sobrepoblación cuando investigamos las causas que provocaron nuevas explotaciones animal. Lo que sostenemos es que la caza con perros puede haber estado vinculada a estos cambios, en lugar de ser una indicación de que los humanos estaban luchando para encontrar suficiente alimento”.

 

Ya compartían comida con los humanos

 

Uno de los hallazgos del asentamiento jordano son los huesos con claros indicios de haber pasado por el aparato digestivo de otro animal, pero que resultarían imposibles de tragar para un ser humano por su tamaño. La zooarqueóloga Yeomans de la universidad de Copenhagen deducía que “estos huesos son tan grandes que no pueden haber sido tragados por humanos, sino que deben haber sido digeridos por perros”

 

Parte de los huesos encontrados en la excavación que habían sido digeridos por perros (Fotografía: La Vanguardia)

 

La aparición de restos animales que habían sido digeridos por perros indicaba además que los canes, compartían el espacio vital con los hombres, convivían con ellos a diario y merodeaban libremente por sus cuevas. “Los canes no se mantuvieron al margen, sino que estaban integrados estrechamente en todos los aspectos de la vida cotidiana y se les permitió vagar libremente por el lugar, alimentarse de huesos descartados y defecar en la zona” aclaraba la autora principal. 

 

“El uso de perros para cazar presas más pequeñas y rápidas, como liebres y zorros podría proporcionar una explicación en la línea de las evidencias que hemos recopilado. La larga historia del uso de canes para cazar presas pequeñas y grandes en la región es bien conocida, y sería extraño no considerar que las cacerías junto a los perros son una explicación probable de la repentina abundancia de este tipo de presas” decía el grupo de investigadores. 

 

Los investigadores consideran que es muy probable que la inclusión de los canes entre las filas de cazadores, provocaron un cambio en las estrategias de caza y una mejora del método que empleaban para abatir las piezas.