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En Mieres (Asturias)

Los cazadores piden sellar 63 pozos tras el caso de Julen

El pasado día 13 de enero, el pequeño Julen de dos años caía en un pozo en la localidad malagueña de Totalán. Desde entonces, todo el país está pendiente de los acontecimientos.
Cazadores_pozos_Julen_G Los cazadores se muestran preocuapados porque la abundancia de pozos provoque otra desgracia como la de Julen.

A raíz de este suceso, la Sociedad de Cazadores de Mieres ha alertado de la existencia de numerosos pozos abiertos en esta zona asturiana. Se trata de hasta 63 chimeneas mineras que están abandonadas y ocultas entre la maleza, sin ningún tipo de señalización.

 

Los cazadores, con gran preocupación, quieren hacer ver el gran peligro de que ocurra “una desgracia similar” a la acaecida hace unos días con Julen. Como ha explicado José Antonio Martínez, presidente de la sociedad, en este caso hablamos de pozos de hasta “un metro de diámetro y muchos metros de profundidad”. Por tanto, cualquier persona podría ser víctima de una fatal caída.

 

Un problema que viene de largo

 

Estos aficionados están acostumbrados a encontrarse con situaciones de este tipo. Desde hace muchos años, los miembros de dicha sociedad vienen documentando los pozos abiertos que están abandonados en el monte.

 

Tras varios años de trabajo codo con codo junto a Hunosa, una empresa pública dedicada a la minería, cazadores y mineros llegaron a registrar los 63 pozos. Las funciones de estas chimeneas eran diversas. Servirán para ventilar las galerías, tranportar material al exterior  y evacuar en caso de emergencia.

 

Cazadores Julen pozo

 

No obstante, el presidente de los cazadores mierenses está seguro que existen más orificios de este tipo y de elevado riesgo. “Ya hemos tenido muchas situaciones peligrosas y se tiene que hacer algo para ponerle freno”, ha recalcado José Antonio Martínez.

 

Un gran peligro para muchas personas

 

Este peligroso panorama no solo afecta a los cazadores, acostumbrados a pasar muchas horas en el monte. Senderistas, agricultores o vecinos de la zona también podrían caer en los pozos.

 

Casi todas estas galerías se encuentran a ras de suelo, ocultas entre la maleza y sin señalización de ningún tipo. Solamente pueden avistarse cuando se está muy encima y, algunas veces, quizás pueda ser demasiado tarde.

 

Los cazadores exigen soluciones

 

Martinez cuenta que él mismo se ha llevado algún susto y también ha tenido que participar en algún rescate. Habitantes del lugar hablar incluso de caballos que han quedado atrapados en los pozos.

 

La mayoría de las chimeneas están localizadas entre el valle del Turón y el pueblo de Nicolasa. Debido a que aún quedan más pozos por localizar, desde la Sociedad de Cazadores de Mieres exigen a las administraciones se pongan “manos a la obra” con el objetivo de garantizar la seguridad en la zona. “Parece que hasta que no ocurra una desgracia como la de Julen no se va a actuar y no puede ser así”, ha lamentado el presidente del colectivo en El Comercio.