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Se trataría del cuerpo de un hombre que desapareció en 2017

Unos cazadores encuentran un cadáver mientras hacen una batida

Un grupo de cazadores del municipio gallego de Castro Caldelas, en Orense encontró ayer por la tarde un cadáver mientras estaban realizando una batida en una zona cercana al cañón del Sil.
Cazadores_encuentran_cadaver_G Cuando el hombre desapareció, en 2017, se puso en marcha un operativo por toda la zona, incluido el lugar donde ha sido hallado por los cazadores (Foto: Miguel Villar)..

Los hombres habían disparado sobre un jabalí, que se había perdido tocado en el monte. En ese momento, junto a sus perros, fueron tras el cochino y, durante la búsqueda, se toparon con el cuerpo. El cadáver presentaba únicamente el esqueleto, aunque todavía conservaba restos de ropa.

 

Aún hay que realizar distintas pruebas, pero todo apunta a que se trata de los restos de Ramón López González, un vecino de 89 años de la vecina parroquia de Alais que desapareció en marzo de 2017.

 

En el momento en que se le perdió la pista al anciano, se realizó un importante operativo de búsqueda para dar con él, incluso se examinó el lugar donde ha aparecido. Pero no hubo ningún resultado, justo hasta ahora, cuando ha sido hallado por estos aficionados.

 

Cazadores encuentran cadáver.

 

Según ha explicado al Faro de Vigo la alcaldesa de Castro Caldelas, Sara Inés Vega, “dos cazadores dieron con el cuerpo en el lugar de 'Pena de Matacás', en una zona abrupta y de orografía complicada en la que ya se habían realizado batidas tras la desaparición de Ramón López”.

 
Los dos hombres vieron una chaqueta granate y, en ese mismo momento, pensaron en el desaparecido, ya que era el único caso de esas características en la localidad. Al levantarla fue cuando encontraron los restos y dieron el aviso.

 

Como hemos señalado, el fallecido era natural de Ereixa, en la parroquia de Alais, un lugar a tan solo dos o tres kilómetros de donde se encontró el cadáver. El hombre estaba viudo y tenía dos hijos. Vivía con uno de ellos, que fue quien dio la voz de alarma cuando no regresó a casa tras salir a pasear.

 

 
Se desconoce el motivo de la muerte

 

Como se indicó hace meses, en el momento de la desaparición, Ramón López, a sus 89 años, gozaba de buena salud, no tomaba medicinas ni padecía ninguna demencia senil que le hiciera desorientarse. Era un hombre válido pese a algunos achaques de su avanzada edad, como algo de falta de oído. Al anciano le gustaba madrugar y pasear entre los núcleos de su parroquia. Un lunes por la tarde, sobre las 19:30 un vecino le vio por última vez y, a partir de ahí, se le perdió la pista.

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