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Y una corza en peluca en Soria

Cazado un extraordinario corzo negro en Las Batuecas

El 2 de agosto, en la Reserva de Caza de Las Batuecas, nuestro amigo Carlos Blanco volvía a cazar un animal extraordinario. Y no, no era un singular corzo en peluca, ni tampoco un sensacional macho montés; se trató de un corzo de capa negra o melánico.
Corzo_Negro_Carlos_G Corzo negro o melánico abatido por Carlos Blanco en la Reserva Regional de Caza de Las Batuecas.

Desde hace casi un año, cazavision.com está siguiendo con detalle las experiencias cinegéticas del cazador abulense Carlos Blanco en la emblemática Reserva Regional de Caza de Las Batuecas, tras sus espectaculares machos monteses y sus sorprendentes corzos.

 

Cabras y machos monteses

 

Si nos centramos en el periplo montesero de Blanco en la Reserva salmantina, a finales de noviembre de 2018 nos hicimos eco del abate de un fantástico macho montés de 260 puntos, para en abril de este año informar de la caza de dos machos monteses soberbios (270 y 258 puntos) y dos cabras igualmente espectaculares en menos de 24 horas, sin olvidar la gran hembra que cobró este cazador abulense en octubre de 2017.

 

Excepcional macho montés de 270 puntos recechado por Carlos Blanco en la Reserva de Caza de Las Batuecas el pasado mes de abril.

 

Corzos en peluca

 

Y si brillantes y exitosos han sido los recechos de cabras hispánicas por parte de Carlos en estos pagos castellanoleoneses, los de corzos no se han quedado atrás e incluso podríamos afirmar que los han aventajado, al menos en repercusión mediática por su singularidad, pues no olvidemos que este experimentado recechista se ha hecho con cuatro ‘pelucas’ en menos de un año en Las Batuecas, el primero en octubre de 2018, el segundo en mayo y los dos últimos en junio, en menos de una semana, abates de los que hemos informado puntualmente en esta web y que hemos recogido también en las páginas de nuestras revistas hermanas Federcaza y Caza Mayor.

 

Impresionante corzo en peluca abatido por Carlos Blanco el pasado mes de octubre.

 

Dos maravillas cazadas en el celo

 

Además de estos cuatro ‘pelucas’ abatidos por Blanco en la Reserva Regional de Caza de Las Batuecas, todos ellos en compañía del celador Ignacio Martín, quien también le acompañó en sus recechos tras las cabras y machos monteses, en su colección de trofeos hay otro cazado hace unos años en la Reserva de Urbión, en Soria, de tamaño descomunal y cuyo documental fue emitido por nuestro canal de televisión, Cazavisión, además de un gran reportaje publicado en Caza Mayor.

 

Corza en peluca cazada por Carlos Blanco en su coto de Soria.

 

Así las cosas, hasta la llegada del celo de 2019, Carlos contaba con la friolera de cinco corzos en peluca cobrados, algo increíble tratándose de animales salvajes, en los que no hubo manipulación humana para provocar esta anomalía en sus cuernas. Sin embargo, la recta final de julio le tenía reservada una sorpresa, ya que en su coto de Soria, de tarde y en pleno celo, pudo hacerse nada más y nada menos con una corza en peluca.

 

Detalle del trofeo de la corza en peluca.

 

Nuestro protagonista nos cuenta que en un principio creyó que se trataba de un macho joven, pero pronto cambió de parecer al ver cómo un corzo de gran trofeo iba tras los pasos de esta excepcional hembra e incluso trataba de montarla. Por un momento dudó sobre qué ejemplar abatir, aunque no tardó en disiparse la duda y elegir la corza en peluca como su objetivo. Tras recibir el impacto del proyectil, el animal no quedó en el sitio y huyó herido, pero como la luz era muy escasa, para asegurar el cobro Carlos decidió pistearlo a la mañana siguiente, con la sorpresa de encontrarlo a poca distancia del lugar del disparo pero bastante comido por los zorros durante la noche.

 

Con seis pelucas en su haber -corza incluida- y la campaña a punto de cerrar en Castilla y León hasta el 1 de septiembre, Blanco se hacía con otro permiso de caza en la Reserva de Las Batuecas (subastasdecaza.com) que contemplaba la opción de abatir un corzo negro o melánico.

 

Todo hace indicar que la presencia de esta atractiva capa de pelo en la zona se debe a la introducción en el pasado de corzos franceses, lo que ha provocado que de vez en cuando se vean corzos y corzas negros por estos territorios salmantinos.

 

De esta manera, con el celo en su apogeo y junto al guarda Ignacio Martín, Carlos Blanco se desplazó de nuevo a Batuecas con el objetivo de dar caza al corzo melánico descubierto recientemente por el celador de Monsagro en una cámara de seguimiento, fototrampeo o trail-cam.    

 

Carlos Blanco, pletórico tras dar caza a este corzo negro en Las Batuecas.

 

En conversación mantenida con el cazador, éste nos cuenta que la localización tuvo lugar en el lado opuesto de la Reserva donde él había recechado los corzos en peluca. Según Ignacio, el macho daba la cara en un claro rodeado de matorrales, al que se accedía a través de una senda o vereda practicada en el monte por la guardería para suministrar comida a la fauna en momentos de excepcional crudeza.

 

Ignacio Martín, con el corzo melánico en el claro de vegetación agostada.

 

Fue también de tarde, concretamente el 2 de agosto, cuando cazador y guarda iniciaron la aproximación al enclave donde esperaban dar con el corzo negro. Y en efecto, allí estaba, encelado con una corza, moviéndose entre las zarzas y la campa, maravillando a un Carlos Blanco que no salía de su asombro al ver el contraste que producía la negra capa del corzo con el amarillo de las hierbas del claro. En una posición dominante respecto al lugar que ocupaba este macho tan especial, nuestro cazador confiesa que estuvo admirándolo por espacio de unos cinco minutos, tras los cuales puso fin a este delicioso lance con un certero disparo a unos cien metros.

 

La celebración en el campo junto a Ignacio, y también fuera del mismo, pusieron el colofón a otro inolvidable rececho en Las Batuecas, en este caso de un ‘duende’ melánico que, según nos ha contado su cazador, va a ser naturalizado de cuerpo entero.

 

Carlos Blanco estuvo admirando este hermoso corzo por espacio de unos cinco minutos, tras los cuales puso fin al delicioso lance con un certero disparo a unos cien metros.

 

Como siempre, desde aquí queremos felicitar tanto a Carlos como a Ignacio por haber vuelto a sorprendernos con otro abate excepcional, y de la misma forma a la Reserva Regional de Caza de Las Batuecas, que además de sus impresionantes machos monteses, cuenta con otro gran atractivo venatorio en sus singulares Capreolus capreolus.

 

(Texto: José María García Medina / Fotos: Ignacio Martín y Carlos Blanco)