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Lo abatió Diego Núñez, en tierras sorianas, con la Sociedad San Saturio

Caza este increíble jabalí en montería abierta, tras abatir primero un zorro

Con la temporada general de caza mayor cerrada en bastantes autonomías, donde ésta permanece abierta, los jabalíes siguen dando alegrías en forma de magníficos trofeos que eclipsan al resto de animales en las juntas de estas últimas monterías y batidas.
Macareno_Diego_Soria_G Sensacional cochino cazado por Diego Núñez en Osonilla (Soria).

Ejemplos de estos ‘campanazos’ jabalineros en las últimas monterías y batidas de la temporada general de caza mayor habrá muchos, pero aquí nos detendremos en uno del que hemos sido testigos hace apenas un par de días, en tierras sorianas y en una montería en abierto.

Cazábamos con la Sociedad San Saturio de Soria, en el término de Osonilla, en una espectacular y soleada mañana de invierno con condiciones ideales para montear. Fresco a primera hora, una ligera brisa y por delante unas horas donde estar en el monte era un auténtico placer.

Diego Núñez, con el zorro y el impresionante jabalí que cobró.

Algo más de 30 puestos para cerrar la mancha y media docena de rehalas para batir el monte y llevar las reses a los cierres y la traviesa. Corzos y corzas se dejaron ver, del cervuno no hubo noticias y los guarros, menos de los esperados, terminaron protagonizando los lances de la jornada.

Con los perros de rehala encima

Y de entre los cazados, sobresalió el tremendo guarro abatido por nuestro amigo Diego Núñez Corredor, socio de San Saturio y gran aficionado a la caza del jabalí. Se trata de un impresionante macho, de un macareno en toda regla, con un gran cuerpo, 90 kilos de peso y un pelo de invierno con muchos pegotes de barro.

Se trata de un impresionante macho, de un macareno en toda regla, con un gran cuerpo, 90 kilos de peso y un pelo de invierno con muchos pegotes de barro.

En cuanto al trofeo, sencillamente magnífico, con navajas largas y anchas y unas preciosas amoladeras, acordes al solitario que las porta. Además, se da la circunstancia de que Diego, con su rifle Tikka T3 Hunter en calibre 7 mm. Rem. Mag., visor Swarovski PVI-2 3-12x50 y balas Geco de 165 grains en punta de plomo, había abatido antes un zorro, algo impensable para muchos monteros, que desaconsejan tirar al raposo por si andan cerca los cochinos (incluso los hay que afirman que tirar a los ‘juanicos’ en montería trae mala suerte).

Detalle de las magníficas navajas del cochino, largas y anchas.

Según nos contaba el propio Diego al término de la montería, poco después de llegar al puesto le entró el zorro y se hizo con él. Respecto al jabalí, señala que fueron los perros de la rehala de Luis Alberto los que se lo metieron al puesto, acabando con la vida de este ‘cochinazo’ de un certero disparo al codillo. No obstante, como los perros se echaron rápido encima de él, uno de ellos recibió un navajazo con las últimas fuerzas que le quedaban al guarro

(José María García Medina)