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En la Reserva Regional de Caza de Las Batuecas

¡Increíble! Cazan un corzo con sarna, en peluca y tuerto

La reserva salmantina de Las Batuecas no para de protagonizar abates extraordinarios de un tiempo a esta parte, sobre todo de macho montés, especie estandarte de este emblemático cazadero, y de corzo, con dos espectaculares ‘pelucas’ en los últimos meses.
Corzo_Sarna_Peluca_Batuecas_G Corzo en peluca, esquelético y con sarna cazado en Las Batuecas por Carlos Blanco.

El macho montés es la especie reina de la Reserva Regional de Caza de Las Batuecas, con unos trofeos que, gracias a la exquisita gestión que se practica en este enclave venatorio salmantino, han adquirido no sólo fama nacional, sino sobre todo internacional, por las altísimas puntuaciones que arrojan y la belleza de los mismos.

Sin embargo, mientras la caza de la cabra montés sigue viento en popa en Las Batuecas, como decimos, merced a la adecuada labor tanto de la dirección como de la guardería de esta Reserva Regional, la del corzo está deparando algunas sorpresas en los últimos tiempos en forma de trofeos de lo más singulares.

Carlos Blanco, de nuevo protagonista

Además, buena parte de toda esta actualidad de Las Batuecas nos la está facilitando nuestro gran amigo y cazador Carlos Blanco, apasionado, entre otras especies, de las cabras monteses, corzos y venados, así como de los inolvidables recechos que se pueden realizar en estos parajes serranos de la provincia de Salamanca.

Carlos Blanco con su tercer corzo en peluca abatido.

Y es que si hacemos memoria, Blanco cazó hace un par de años una extraordinaria hembra de cabra montés en esta Reserva, y el pasado, durante el otoño, se hizo con un espectacular corzo en peluca y un impresionante macho montés de 260 puntos, redondeando sus logros a principios de abril de este año, donde en menos de 24 horas, había abatido un macho montés de 270 puntos, otro de 258 y dos hembras soberbias.

Pues bien, después de unas semanas tras los corzos en diferentes puntos de Castilla y León, el pasado fin de semana Carlos Blanco volvía a la Reserva Regional de Caza de Las Batuecas para dar cumplimiento a uno de los permisos de corzo que había adquirido a través de subastasdecaza.com, aunque sin imaginar que su cacería finalizaría con un nuevo bombazo informativo por la excepcionalidad del trofeo cobrado.

Tísico, con sarna, en peluca, tuerto y con un solo testículo

Como decimos, de nuevo Las Batuecas como cazadero, de nuevo Carlos Blanco en el papel de cazador, y de nuevo también Ignacio Martín como guarda y guía de la cacería, que en esta ocasión, por tratarse de la tarde, adoptó la forma de aguardo y no de rececho, en unas piedras desde las que dominaban, celador y cazador, un desbroce practicado en un jaral a modo de cortafuegos, donde Martín había visto salir algún que otro corzo recientemente.

Lugar desde el que disparó Carlos Blanco al corzo.

Sin embargo, lo que no esperaban ver tras cuarenta minutos de espera era lo que apareció entre las jaras, justo al lado del cortadero, un corzo que lucía cuerna en peluca y evidenciaba un lamentable estado físico. Tanto Carlos como Ignacio no dudaron en que se trataba de un macho que había que abatir, pues además de la peluca, de lo tísico que estaba, su pelo evidenciaba alguna enfermedad, muy posiblemente sarna.

Cazador y trofeo.

La tarde avanzaba y la luz iba en detrimento, pero el animal no acaba de salir al desbroce y la distancia rondaba los doscientos metros desde el balcón de piedras. El blanco que ofrecía entre el monte era escaso, no obstante, el cazador estaba decidido y seguro de poder acertarle tirando al cuello, por lo que, bien apoyado y utilizando su equipo compuesto por un Blaser R8 del calibre 7 mm. RM con visor Swarovski Z8 2,5-18x56, así como la munición RWS Speed Tip Professional Hunting de 150 grains, sólo necesitó una bala para dar con el corzo por los suelos, tras un tiro de enorme precisión que destrozó el cuello del macho y lo dejó en el sitio.

Corzo en peluca, con sarna y tuerto.

Como es de imaginar, la alegría se apropió del momento, con cazador y guarda exultantes y camino del corzo para ratificar aquello que habían visto a través de sus ópticas. Y sí, se trataba de un corzo en peluca (la forma del trofeo se asemeja a la de una mano ‘poniendo los cuernos’), el segundo de Carlos en Las Batuecas (el tercero si añadimos uno cazó en Urbión hace unos años) y con una peluca muy dura, también estaba esquelético y, lo que es peor, tenía sarna, por lo que extremaron las precauciones a la hora de hacer las fotos e introdujeron el animal en unos sacos para proceder a su análisis. A lo anterior hay que añadir que el macho, además, estaba tuerto y tenía un solo testículo.

Ignacio Martín, celador de la Reserva, junto al corzo cobrado.

En definitiva, un abate más que necesario por el bien de la población corcera de la zona y un trofeo de gran valía tanto para Carlos Blanco como para Ignacio Martín, a quienes desde aquí volvemos a felicitar, felicitación que hacemos extensible a la Reserva Regional de Caza de Las Batuecas.

(Texto: José María García Medina / Fotos: Ignacio Martín y Carlos Blanco)