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CONTROL POBLACIONAL Y VENTA DE CARNE

Caza de cabras en Mallorca para evitar la superpoblación

La superpoblación de cabras alóctonas asilvestradas en Mallorca, hibridadas con boc balear, podría encontrar solución si se autoriza la comercialización de la carne de carne de caza y permita la venta directa de productos de la Serra.
Las cabras se han hibridado con el boc balear y a menudo se mezclan en los rebaños

La asociación Tramuntana XXI ha organizado la Trobada de Gestors de la Serra de Tramuntana, en la que se han sometido a votación entre otros temas, la posible comercializacón de la carne de caza procedente de cabras alóctonas asilvestradas para controlar su población y generar riqueza. 

 

Desde hace años, los habitantes de la sierra de Tramontana y de la isla de Mallorca en general, han denunciado la superpoblación de las cabras asilvestradas que en su gran mayoría se han hibridado con el boc balear -verdadero carnero autóctono de la isla-. Esa creciente población de esta especie invasora supone, además de una amenaza para la conservación de la especie pura de boc balear, un devastador efecto sobre los ecosistemas y hábitats de la isla. 

 

Cualquiera que haya visitado la isla las ha podido ver por los jardines, en las cunetas de las carreteras, caminando por cualquier acera o incluso subidas a los coches o en la orilla de la playa lamiendo la sal de las rocas. Estas cabras mestizas necesitan que se frene su constante reproducción antes de que las consecuencias sean aún más graves, para lo que los payeses, pequeños productores y propietarios de fincas, han propuesto la comercialización de su carne

 

La asociación Tramuntana XXI, porponía instar a las instituciones competentes para que procedan a la aprobación de una normativa que facilite la venta directa de la carne de caza en cada una de las fincas de la Serra, intentando evitar los intermediarios dentro de la medida que se pueda. La finalidad sería  «controlar las colonias de cabras silvestres y aumentar la rentabilidad de las fincas».

 

La gran pega que le encuentran tanto el Govern como el Consell de Mallorca a esta iniciativa, es la falta de infraestructuras en Mallorca que permitieran llevarla a cabo, ya que sería estríctamente necesario disponer de un matadero con una sala de despiece, que además de procesar la carne de caza, velara por el control y seguridad alimentaria de los productos derivados. 

 

Sin este tipo de instalaciones la viabilidad del plan parece poco factible, dado que la construcción de un matadero con la sala de despiece sería sin duda un elevado gasto que no tiene asegurada una amortización a largo plazo «No hay tantos cabritos para montar una infraestructura de estas características, ni el precio que se paga por su carne asegura su rentabilidad» asegura el director insular de Cooperación Local y Caza, Joan Manera.

 

Según Manera, cuando comenzaron la legislatura, se estudió la posible aprobación de un decreto que permitiría comercializar la carne de cabrito autóctono y la cabra fina mallorquina, que hubieran sido criados en los cotos y vedados de caza mayor de la isla, en una proporción de un ejemplar por cada diez hectáreas. 

 

La presencia de las cabras entre personas se ha convertido ya en una escena típica mallorquina

 

La propuesta no llegó a salir adelante ya que según las normativas europeas, para poder regular las superpoblaciones de ciertas especies -como se hace con el jabalí-, es imperativa la existencia de mataderos específicos para la carne procedente de caza. 

 

Además el director insular Joan Manera, asegura que la autorización para comercializar carne de cabra alóctona asilvestrada no sólo no sería efectiva para controlar y reducir su presencia, sino que incluso la aumentaría.

 

El turismo cinegético en Mallorca

 

Sin duda el boc balear supone un atractivo para los cazadores de todo el mundo, especialmente los americanos, quienes aprecian especialmente este trofeo desde que se incluyera en las especies del SCI.

 

Las cabras llegaron a Mallorca a finales del neolítico, hace unos 4.500 años. Estas cabras permanecieron en libertad desde entonces conformando una variedad propia con interés turístico y cinegético: el actual boc balear. En tiempos más modernos, se produjo la introducción de cabras domésticas desde la Península Ibérica que, una vez asilvestradas, se han hibridado con el boc.

 

El boc fue ganando valor entre los cazadores y han acabado por darle la consideración de una especie más de la cinegética española, única en el mundo y que genera un gran interés y un exitoso flujo de turismo cinegético a la isla que explica que “las actividades relacionadas con la caza, en términos de promoción y comercialización, se hayan multiplicado de forma exponencial en los últimos años” según reflejaba el Servicio de Caza del Consejo de Mallorca.

 

Además el boc ha resultado ser una especie beneficiosa para la flora y la preservación de los ecosistemas mallorquines, según un estudio del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos. Tal y como aclaraba el investigador del CSIC Jorge Cassinello  “A diferencia de otros casos de herbívoros introducidos en islas, que suelen representar una amenaza sobre la comunidad vegetal, el boc probablemente ocupó el mismo nicho ecológico que dejó vacío el Myotragus balearicus, un herbívoro de tamaño medio ya extinguido. La presencia del boc, por tanto, habría ayudado a mantener la diversidad vegetal propia de la isla, ya que, al alimentarse de las plantas más abundantes, disminuye su presencia y proliferan otras, con lo que aumenta la riqueza específica de la comunidad vegetal”.