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Un mensaje ejemplar

La increíble carta de un cazador a Frank Cuesta que está revolucionando las redes

En las últimas horas, en las redes sociales se está viralizando la carta de un cazador dirigida a Frank Cuesta, después de que el herpetólogo haya estrenado su programa sobre caza en televisión.
Carta cazador Frank Cuesta. Frank Cuesta con un ternero duranta uno de los programas que emitirá sobre caza.

Se trata de unas palabras que describen a la perfección la esencia de nuestra afición. En unas pocas horas, como decimos se está compartiendo tanto a través de móviles como de perfiles sociales.

 

La autoría de la misma pertenece a Fran García, un cazador y pescador sevillano. Por el momento, la publicación cuenta en su perfil de Facebook con ciento de clicks y numerosas felicitaciones. En total, se ha compartido más de 300 veces desde ayer por la tarde, cuando el aficinado la hizo pública. A continuación reproducimos su contenido de forma íntegra.

 

Estimado Frank Cuesta:

 

Después de ver el primer capítulo de ayer sobre la CAZA en Dmax, me gustaría decirte varias cosas, aún a sabiendas que no creo que llegues nunca a leer esta carta, me veo en la obligación de escribírtelo.

 

Al referirte a la caza espero que de aquí en adelante evites expresiones tipo “asesinos de animales”. Nosotros no asesinamos (queda años luz ese término para el sentimiento que tenemos hacia el campo y la naturaleza). Nosotros, como bien dice la palabra, cazamos. Ahora puedes preguntarte, ¿eso al caso no es lo mismo? Pues no señor.

 

Hay días en los que sales al campo y estás todo el día cazando, no abates ninguna pieza, pero ha sido un día de caza fantástico. Te puedes preguntar por qué para el cazador, la caza comienza incluso desde la tarde anterior a la jornada; preparar los arreos con mimo, así como hablar con los compañeros sobre donde se irá y como se planteará el día, son momentos muy importantes de la caza.

 

Acostarte esa noche con los nervios de un niño que espera en su noche de Reyes Magos y apenas conciliar el sueño; el sonido de ese despertador que suena de esa manera tan especial para ir en la búsqueda de ese primer café de la mañana junto con los primeros mensajes de la cuadrilla que despierta al unísono por un mismo sentimiento;  ese frescor de la mañana al salir de casa siempre mirando al cielo buscando las estrellas de la noche cerrada, evitando toparte con la lluvia que pueda ensombrecerte el día.

 

Pasas a la llegada al punto de encuentro en donde los amigos (pues la caza sin amistad de por medio perdería el 99% de su esencia) te esperan o esperarás para, tras abrazos y miradas cómplices, desayunar e, ilusionados, hablar sobre qué crees que pasara en la jornada. La incertidumbre siempre en el aire…

 

Se pondrá rumbo hacia el cazadero y, entre risas y anécdotas, organizaréis la mano, los puestos a cubrir o lo que encarte ese día. Y a partir de ese momento cazarás, andarás tras las bravas perdices rojas de nuestros campos, rastrearás arroyos o monte bajo tras los conejos con los podencos, o esperarán los esquivos zorzales en sus pasos tradicionales en olivares y sierras sin esperar nada (lo que el campo te da, el cazador no lo espera). Solo cazar y disfrutar del día con los amigos.

 
Que ese día disfrutas de unos lances  pues muy bien, estupendo, maravilloso. O, en cambio, ese día no tienes la oportunidad de tener ningún lance. Tendrás la misma recompensa que si los hubieras tenido y que la caza te brinda. Disfrutar de un taco con los amigos y aprender del campo, pues el campo siempre tendrá una lección que enseñarte y hasta el último día de tu vida estarás aprendiendo cosas nuevas de él.

 

Acercarte a una montería está muy bien, ya he visto que en el siguiente capítulo vas a un “Ojeo de perdices”. Supongo que a día de hoy tendrás los 4 capítulos más que grabados, pero espero que en uno de esos capítulos vayas a un pueblo con su sociedad de caza y hables con un cazador de a pie.

 
Que te cuente lo que para él es la caza; que hables con un agricultor cuya cosecha se ve mermada por los daños producidos por los conejos o jabalíes y te cuente que significa para él la figura de cazador; que escuches cómo en muchísimas ocasiones se dejan muchos años sin cazar ciertas especies para ayudar a que sigan estando en nuestras tierras. El cazador caza cuando puede, lo que puede, y siempre que las condiciones sean favorables.

 
No mezclar, por favor, la palabra furtivo con la de cazador. El cazador no quiere toda la caza para él. Usáis términos que nos tiran a los caballos. No es justo. No mezclar nuestra actividad con individuos que hacen salvajadas con animales. Eso no sé qué será, pero caza seguro que no.

 

Todo esto, acompañado a que los guionistas de estos bloques de contenidos no están de momento a la altura de lo que tienen entre las manos. Que es algo muy serio y se está jugando con los sentimientos de muchas personas.

 

El mundo rural no se merece eso. Espero no ofender a nadie con estas palabras, pero es el sentimiento que me ha surgido tras ver lo que para mí podría haber sido un rayo de luz. Un punto de cordura en todo esto, un golpe de efecto sobre nuestra forma de vivir esta pasión que llevamos dentro desde que tenemos uso de razón.

 

No queremos que nos entiendan, solo pedimos RESPETO.

 

Atentamente, un cazador.